Reto de amor: “el que cree en mí aunque haya muerto, vivirá”


Hola, buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

“EL QUE CREE EN MÍ, AUNQUE HAYA MUERTO, VIVIRÁ”

A todas nos regaló la Madre Priora, en una fiesta de este verano, un tiestito muy lindo con clavelinas. Todas las disfrutamos un tiempo, no solo por su belleza y colorido, sino porque despiden un aroma delicioso…

Pero una a una, a todas las monjas, al cabo de unas semanas, se nos iban secando las flores y después las hojas… A mí también me sucedió lo mismo… Como solo aparecía al exterior un matojo seco, fuimos desechándolas y ya ni las regábamos siquiera… ¡Me daba pena que acabara tan pronto su vida vegetal, pero así era!…

Tomé mi tiestito y, al ir a llevarlo al “cementerio de las macetas”, se me ocurrió cortar todo lo seco, para aprovechar el humus… Y, cuando acabé la operación… ¡oh maravilla, junto a la tierra había unos botecitos verdes minúsculos!…

Con mucho amor por mi planta, que yo creía que se había muerto, me la llevé a la ventana de mi celda y la cubrí de cuidados: agua, abono a discrección, sol, mucho sol… Y esto bastó para que esos pequeños brotes se estén haciendo grandes… Y, ¿por qué no?, ¡pueden llegar a dar otra floración!…

Esto que me sucedió con una flor, me ha golpeado en la oración, y muchas son las cosas que creo me quiere decir el Señor:

Primero, que no he de desesperar cuando vea “obras muertas” en mi vida y en los demás. Siempre, debajo de esos “matojos secos”, está la vida de nuevo comenzando y quizás ahora con mayor fuerza, por el don de la Gracia  de Dios…

Segundo, que cuando aparezca una insignificancia de “brote minúsculo”, aunque solo sea un pequeño deseo de amor a Cristo, he de arroparlo y cuidarlo con mimo para que crezca y pueda llegar a dar fruto: atención activa, escucha silenciosa a las cosas de los hermanos y la caricia de mi amor, con una ayuda eficaz para que sus deseos de bondad lleguen a germinar y den fruto…

Y por último, mirar con todas mis fuerzas a la imagen y realidad más acabada en la Muerte y Resurrección de Cristo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere da mucho fruto”… En la Muerte de Jesús, colgado de un madero, ha brotado la Vida… Y, ¡qué Vida!… ¡Vida eterna! …

¡Este es mi trabajo eficaz, a favor de la Gracia: “Sed santos, porque Yo el Señor, soy Santo”!…

Hoy el reto del amor es “no apagar la mecha que humea”, de buena voluntad, en mí y en los hermanos, y ayudar a que crezca y dé fruto, poniendo Amor…

¡VIVE DE CRISTO!

https://www.instagram.com/noviciado_dominicas_lerma/
https://www.facebook.com/Noviciado-Dominicas-Lerma-244473686123476/
http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!

Anuncios

Reto de amor: pura lógica


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

PURA LÓGICA  

Estoy en shock. Totalmente. No sé cómo tomarme esto…

He comenzado a leer un libro muy interesante que me recomendó nuestro sacerdote. Es de vida espiritual y discernimiento, y, desde las primeras páginas, me cautivó esa forma de escribir, capaz de mezclar lo más sublime con anécdotas interesantes.

Pues bien, explica que, al acabar el capítulo, va a proponer un ejercicio práctico. Vamos a ver… Si se trata de un libro de espiritualidad, ¿cuál crees que puede ser el ejercicio del primer capítulo?

Te aseguro que no lo adivinarías ni aunque te dé mil oportunidades. Yo pensaba que sería buscar un rato de oración, o meditar un texto, o… Pues no, nada de eso. El ejercicio es… ordenar tu habitación.

No sabía cómo puede sentirse Jubi cuando la pillo “in fraganti” tratando de rebuscar en la basura. Ahora ya lo sé.

Al instante me salió la autodefensa: “¿¿Y qué tiene que ver lo uno con lo otro??”

Se ve que mi reacción debe de ser muy habitual, pues, a renglón seguido, el autor pasaba a explicar, con mucha guasa, que “hay quien está muy dispuesto a ordenar la sociedad o la Iglesia, pero para encontrar algo en su habitación se requiere un zahorí”.

Ya más serio, explica que, para llegar a lo sublime, es necesario empezar por lo sencillo, lo cercano. Aceptar la humildad de hacer un camino “a paso lento”. Y, para ello, nada mejor que comenzar amando la realidad que el Señor pone en nuestras manos.

Al principio refunfuñé un poco. Pero, un instante después, me di cuenta de que tenía razón. Más aún, ¡era maravilloso!

Lety siempre dice que, para que tu cristianismo funcione, debe impregnar todo tu día, no quedarse encerrado en determinados momentos de la semana. ¡Cristo quiere acompañarte en todo momento! Y así, hasta ordenar la habitación, ¡se convierte en un acto de amor a Él!

Jesús quiere participar en la elaboración de la lista de la compra, quiere acompañarte en ese paseo que das… De este modo, cada instante es en realidad una oportunidad de descubrirLe, de conocer más de Su amor.

Y, ahora sí, ¿adivinas qué hice esa tarde? Seguro que has acertado a la primera…

Hoy el reto del amor es amar tu realidad. Te invito a que hoy… ¡ordenes tu habitación! (no voy a ser yo la única). Descubre tu casa como el lugar que el Señor quiere para ti, el espacio en el que quiere hacer historia contigo. Y, si el Señor quiere este espacio, si te lo regala como un don, ¡la mejor manera de agradecerlo es cuidarlo! Descúbrelo como un lugar de encuentro. Y, si en tu habitación reina el orden, ¡amplia horizonte! ¿Qué tal el armario de la cocina o del baño? Haz del espacio que te regala el Señor un lugar agradable. ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

https://www.instagram.com/noviciado_dominicas_lerma/
https://www.facebook.com/Noviciado-Dominicas-Lerma-244473686123476/
http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!

Reto de amor: ¡me los quitan!


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¡ME LOS QUITAN!

Si nos preguntas si para mañana hay un reto o si tenemos un orden establecido para escribirlos… la respuesta es que para mañana no hay reto y no sabemos aún de quién será. Parte de una vivencia, en la que cada una hemos visto al Señor, y es en la oración cuando intentamos abrir el corazón contigo, plasmándolo por escrito. De hecho, hay veces que no lo conseguimos, porque no es fácil plasmar la vivencia.

Pero esta semana me ha pasado algo curioso: el domingo estaba escribiendo un reto sobre la portada del calendario, cuando, de repente… ¡salió uno escrito por Israel sobre lo mismo! Ayer, tenía casi terminado uno sobre las flores azules y… ¡salió el de sor Matilde sobre las flores!

Al principio no daba crédito: ¡me estaban “quitando” los retos! Pero, ¿sabes? Me bastó leer lo que mis hermanas habían escrito para descubrir que el Señor estaba hablándome en ello para el siguiente reto.

Gracias a esto he podido saborear cómo, en una misma experiencia, el Señor habla a cada uno de una manera diferente. Cómo conoce nuestro corazón, y nos muestra lo que necesitamos en cada momento para seguir caminando a través de lo más cotidiano. Las circunstancias por las que cada una está pasando, sus vivencias… es ahí donde entra el Señor y se muestra: si una está en un momento de debilidad, descubrirá en esa cosa pequeña motivo de esperanza; si es momento de gozo, un motivo de acción de gracias; si es de soledad, la certeza de una Presencia…

Cada mañana pedimos al Señor verle, descubrirle de forma viva y real, y, por la noche, damos gracias en el Oratorio del Noviciado repasando el día, compartiendo dónde Le hemos visto: en una sonrisa, en un gesto, en la oración, una lectura… y juntas reconstruimos el día en acción de gracias. Hoy pensaba que, si esto nos ocurre en el monasterio, ¡cuántas cosas te pasarán a ti a lo largo del día!

Hoy el reto del amor es que pidas al Señor descubrirLe en algo concreto, escribas un reto y lo compartas con alguien. Y, si “te lo quitan”, descubrirás cómo, en un mismo acontecimiento, Cristo habla de distintas maneras.

¡VIVE DE CRISTO!

https://www.instagram.com/noviciado_dominicas_lerma/
https://www.facebook.com/Noviciado-Dominicas-Lerma-244473686123476/
http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!

Reto de amor: las monedas del pobre


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

LAS MONEDAS DEL POBRE

En una charla, el sacerdote compartió una anécdota:

Una señora le dio un donativo “para hacer algo especial con algún pobre”. Él sonrió. ¡Sabía qué hacer!

Había tres pobres que solían estar por la parroquia. Conversando con ellos, se había sorprendido al enterarse de que ninguno había comido jamás en un restaurante. ¡Era la ocasión!

Les buscó y comenzaron a andar hacia un restaurante que el cura conocía.
-Mejor no describo la cara del camarero… -decía el sacerdote- No se sabía si íbamos a comer o a atracar…

Al terminar, el cura descubrió que aún le sobraba bastante dinero, así que lo repartió entre los tres hombres. Dos dieron las gracias y se fueron. El tercero, en cambio, le pidió al camarero que si, por favor, podía cambiarle ese billete por monedas.

Cuando, poco más tarde, el sacerdote y él llegaron a la parroquia, el pobre ya no tenía ni un céntimo.

“¡¡Será posible!!”, pensé yo, “¿¿En qué rayos se lo ha gastado?? Un tragaperras, seguro, ¡como si lo estuviese viendo…!”

Ajeno a mis pensamientos, el sacerdote continuó su relato:
-Resulta que, en el camino de vuelta, este hombre fue dando una moneda a todos los pobres con que nos cruzamos, hasta que no le quedó ninguna. Por eso había cambiado el billete, ¡para poder repartirlo!

Ahora soy yo la que prefiere no describir mi cara…

Si antes había juzgado a ese hombre, ahora solo podía admirarle. Cuántas veces habría extendido la mano pidiendo una limosna, sin recibir respuesta… y, en vez de resentirse, el día que tuvo ocasión, ¡quiso dar respuesta a los que pedían como él!

¡Qué fácil resulta juzgar desde fuera! ¡Y qué fácil es equivocarse! Aquel pobre, en cambio, no miraba desde arriba a los demás. Como conocía lo que sentían, lo más especial que podía hacer ante la oportunidad de un poco de dinero, fue compartirlo, fue dar la respuesta que tantos días a él mismo le hubiese gustado recibir.

Solo Cristo conoce la verdad de cada acción. Puede ser que nosotros no veamos nada más que una pequeña parte, ¡y rara vez conoceremos la historia entera! Por eso, mejor aceptar el consejo del salmo: “confía tu juicio al Rey”…

¡Cristo nos invita a amar como Él, ser reflejo de su Amor! Así pues, amemos, y dejemos que sea nuestro Rey quien juzgue las acciones.

Hoy el reto del amor es buscar un detalle positivo. Cuando te salga criticar a quien tienes a tu lado, ¡mira a Cristo! En este día, deja el juicio en manos del Señor, y pídele que te dé Sus ojos para descubrir una cosa buena en esa persona. ¡Déjate sorprender! ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

https://www.instagram.com/noviciado_dominicas_lerma/
https://www.facebook.com/Noviciado-Dominicas-Lerma-244473686123476/
http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!

Reto de amor: no te quedes en la fachada


Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

NO TE QUEDES EN LA FACHADA

Aunque parezca increíble… ¡hemos terminado el calendario! Cuando exportábamos el PDF para enviarlo a la imprenta, me parecía impensable que lo tuviéramos tan pronto… pero es que, con los meses que nos vienen por delante… ¡era necesario!

Sin embargo, antes, decidimos imprimir una versión casera por si era necesario corregir alguna errata, y para hacernos una idea de cómo iba a quedar. El caso es que ahí sí que me sorprendió. Lo primero que me surgió fue decir:

-Pero, Lety… esa portada… comparada con la vida que tiene dentro… me parece un poco sosa, ¿no crees? (Es que la portada es sencillamente la fachada de nuestro monasterio al óleo).

Y, entre Lety y Joane, se reían comentado:
-Es verdad, pero es lo mismo que sucede en la realidad: si solo ves la fachada del monasterio, no te imaginas la Vida que hay dentro; solo ves piedra, antigüedad… una “fachada”, pero, cuando te adentras en el interior… ¡la cosa cambia!

¡Me convencieron en el momento! Y además me encantó la parábola, porque es cierto, cuántas veces sucede que nos quedamos en la “fachada” de una persona: que si es seria, o antipática, que parece tímido… pero por la fachada no se conoce a nadie.

Todos podemos ser sorprendentes cuando nos abrimos a compartir desde adentro. Nuestra fachada podrá ser de una forma o de otra, pero lo que da vida a otro, lo que hace que nos encontremos entre nosotros, es compartir lo que realmente llevamos en el corazón.

Cristo en su “fachada” era aparentemente solo un hombre, y sin embargo, todo el que se acercaba a Él, como mínimo se daba cuenta de que era alguien muy especial, y nosotros sabemos que Él es Hombre y Dios. Y, del mismo modo, Él nunca se hizo problema con la “fachada” de nadie, no tuvo reparo en acercarse a los pecadores, a los enfermos, a los que los demás desechaban…

Cristo sabe que en cada fachada hay una puerta, y esa es a la que Él llama continuamente para llenar de Vida todo el interior, para llenar de Vida nuestro corazón.

Hoy el reto del amor es lanzarte a compartir con esa persona que crees que solo tiene fachada. Empieza hablando tú, abriendo tu corazón, empatiza facilitando que también ella pueda abrirse. ¡En todos hay mucho más de lo que vemos!

¡VIVE DE CRISTO!

https://www.instagram.com/noviciado_dominicas_lerma/
https://www.facebook.com/Noviciado-Dominicas-Lerma-244473686123476/
http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!

Reto de amor: cada momento es decisivo


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

CADA MOMENTO ES DECISIVO

El otro día vino a verme una persona a la que quiero mucho. Fue una visita especial, pues, por su estado de salud y edad, tenía sabor a despedida. Es de esos momentos que piensas que nunca llegarán, pues son personas que están tu vida desde siempre y parecen tener valor de eternidad.

No hablamos sobre ello, pero las dos parecíamos ser conscientes del valor del momento. Estábamos juntas y había algo que ese día saltaba por encima de todo, y era el Amor; saborear el momento, acoger… fue un día difícil pero bonito a la vez, y me daba cuenta de cómo, en los momentos decisivos, solo queda el Amor. Todas las diferencias, las dificultades en la convivencia, las pobrezas del otro que en tantos momentos nos atascan y nos descentran de lo fundamental, se vuelven secundarias y desaparecen, solo quedando el Amor.

Pensaba en cómo sería si viese como decisivo cada momento que vivo con una hermana, con cada persona… si al mirarla pusiese la mirada del Amor por delante, ¡saborear su presencia! Esos enredos en los que a veces nos metemos (“me ha dicho”, “me mira”, “me…”) se desvanecen cuando dejamos que hable aquello más profundo que nos une.

Jesús nos muestra, al tratar a las personas, cómo primaba el Amor. Su mirada, su forma de acoger, sus palabras y gestos, hacían que cada momento fuese especial. Pedro negó a Jesús, y el encuentro que vino después pudo estar lleno de reproches por parte del Señor: “Mira, Pedro, que te dije que me ibas a negar… ¿Ves cómo te lo dije? He pensado que tú no vas a ser cabeza de mi Iglesia…”, pero no, no fue así; Jesús siempre ponía delante el Amor, iba más allá.

Hoy el reto del amor es que cambies la mirada y dejes que el Amor vaya por delante. Al coger esa llamada, al quedar con esa persona, al compartir un rato con tu familia, mira desde el Amor, desde aquello más profundo que os une: ¿quiénes son para ti? ¿Qué suponen en tu vida? Hoy es un día especial… ¿y mañana? También lo será.

¡VIVE DE CRISTO!

https://www.instagram.com/noviciado_dominicas_lerma/
https://www.facebook.com/Noviciado-Dominicas-Lerma-244473686123476/
http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!

Reto de amor: señal de alarma


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

SEÑAL DE ALARMA

Ya teníamos toda la ropa preparada cuando, de pronto:

-Hace mucho que no se revisa la entrada de agua de la lavadora. Igual tiene cal… ¿Lo miramos?

Efectivamente, tras desenroscar la manguera, encontramos el filtro casi obstruido. Muy contentas de habernos adelantado al desastre, lo limpiamos, colocamos todas las piezas y pusimos en marcha la lavadora.

El tambor comenzó a dar vueltas, pero, a los dos segundos, se frenó en seco, ¡¡y comenzaron a parpadear todas las luces!!

¿Habríamos puesto mal alguna cosa?

Revisión a fondo… Todo parecía en su sitio.

Volvimos a ponerla en marcha, y la lavadora se convirtió de nuevo en discoteca.

-Yo creo que has puesto poca ropa, por eso no empieza -me sugirió la hermana.

Metí un jersey más y… ¡¡las luces volvieron a parpadear!!

-Vamos a dejarla un rato, a ver si se le pasa…

Así lo dejamos y, cuando volvimos a encontrarnos para el rosario, esta hermana se me acercó muy contenta.

-¡¡Ya sé lo que le pasa!! ¡¡Se nos ha olvidado abrir la llave del agua!!

Claro, de nada sirve tener todas las piezas y el filtro limpio; si no hay una sola gota de agua, ¡no se puede lavar!

¿Acaso no te ha pasado a ti alguna vez? ¿No has pensado que lo tienes todo, y, sin embargo… te falta algo?

Podemos conseguir mil cosas en la vida: un filtro que nos dé seguridad, protección; podemos tener la mejor manguera del mundo… y, sin embargo, nuestra ropa no se lava, nuestro corazón no está lleno.

Y es que estamos hechos para mucho más: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti” (san Agustín).

Todo nuestro “mecanismo” está diseñado para recibir el Agua de la vida: la razón más profunda de tu vida es descubrir a Jesucristo. Y, cuando Él entra en tu corazón, aunque tengas una manguera vieja, o un filtro algo atascado, ¡¡toda la ropa sale limpia!! Él es lo que verdaderamente necesita tu alma.

Hoy el reto del amor es revisar tu entrada de agua. ¿La cal la ha taponado? ¿Tienes la llave de paso cerrada? ¡No te asustes! Pero tampoco quieras arreglarlo por ti mismo. Como nuestra lavadora, ¡pide ayuda, enciende las luces de alarma! En tu oración, presenta tu corazón a Cristo. Él, que conoce todo tu “mecanismo”, ¡sabe cómo actuar para que el lavado de hoy salga estupendo! ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

http://dominicaslerma.es/

¡Feliz día!

Reto de amor: ¡que torpe soy!


Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¡QUÉ TORPE SOY!

No es la primera vez que me pasa, ni será la última… De hecho, es algo muy común en mí.

Y es que, el otro día, mientras estábamos en el locutorio, me pidieron que subiera a por varias cosas que se nos habían olvidado arriba, en el Novi.

Tan contenta, me escapé corriendo para bajar lo antes posible y no hacer esperar. Pero, cuando llegué de vuelta, me di cuenta de que se me habían olvidado arriba la mitad de las cosas. “¡Qué desastre! Siempre se me olvida algo, ¿en qué estaré pensando?”, me decía para mis adentros.

Pero, mientras subía de nuevo las escaleras, riéndome de mí misma, le decía al Señor: “Gracias porque, si a mí me falta la memoria, tú me has dado dos piernas y agilidad para poder volver a subir las veces que haga falta”.

Y, como decía al principio, me suele suceder más veces, sin embargo, últimamente me vuelve a surgir esta oración que llena de alegría.

Y, qué bueno, porque… cuántas veces nos quedamos instalados o avergonzados por nuestra pobreza y, sin embargo, el Señor, a toda pobreza, aporta un Don: como aquella persona que a veces no puede hacer cosas de motricidad fina y, sin embargo, el Señor le regala un Don maravilloso para dibujar; o aquella otra que aprendió muy tarde a leer y a escribir, pero el Señor le desborda con un Don para transmitir Su Palabra; o aquel otro que, estando enfermo, el Señor le regala al hermano que le va a ayudar…

Cada una de nuestras pobrezas ha sido salvada por Cristo. Él, su muerte y Resurrección, es el mayor Don que hemos podido recibir en nuestra vida. Pero es que además, para hacerlo concreto hoy y ahora, nos regala dones que nos hacen ver hasta qué punto Él nos ha liberado.

Por ello, cuando amamos nuestra pobreza, se nos abren los ojos para descubrirle en ese Don que nos está regalando. Por muy grande o pequeña que sea nuestra pobreza, en Cristo está la salida.

Hoy el reto del amor es descubrir un Don del Señor en medio de tu pobreza. No te asuste tu pequeñez, esto es lo que todos tenemos en común, pues es el trampolín para descubrir el Amor infinito de un Dios que lo que más desea es verte feliz. ¿Qué te ha dado el Señor? Tu corazón se inundará de un profundo agradecimiento…

¡VIVE DE CRISTO!

http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!

Reto de amor: fuera de lugar


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

FUERA DE LUGAR

Al caer la noche, íbamos dando un paseo con Jubi. Ella se adelantó y, desde lejos, vimos entre sus patas algo que se movía. Es normal que en la huerta haya ratoncitos de campo, pero lo que no es normal es que paseen a sus anchas entre las patas de Jubi. Y, si no, basta con decirle “¡Jubi, un ratón!”, que se pone a buscar como loca por todos los sitios.

Pero esta vez era diferente. Jubi no reaccionaba, y el animalito seguía moviéndose. Nos íbamos acercando y se movía mucho y diferente, el tamaño era mucho más grande… oh, oh… ¡era un sapo!

¿Un sapo en la huerta? ¡Tenías que ver la cara de Israel al descubrirlo! Hay muchos animales, pero nunca habíamos visto un sapo, y lo primero que pensamos es que estaba “fuera de lugar”. No tenemos río, charcas, lagos ni lugares húmedos… y la huerta está rodeada por un muro por el que no conseguiría jamás saltar. Seguro que una cigüeña se lo había dejado caer.

Estaba fuera de lugar porque no podía acceder al agua que necesita. Qué bueno es moverse en distintos ambietes, dar testimonio de fe con gestos y palabras a los que nos rodean pero… siempre con el agua cerca, sin perder de vista que necesitamos a Cristo para sobrevivir. Que lo que hagas no te deje seco.

Porque muchas veces no podemos decir que somos cristianos, pero sí podemos tener gestos o actitudes que hablan de algo diferente, que expresan en lo que creemos; no es necesaria la palabra para dar testimonio. Para ello, no podemos perder de vista el agua que nos da la vida.

Hoy el reto del amor es dar testimonio con un gesto en ese sitio donde te sientes fuera de lugar.

¡VIVE DE CRISTO!

http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!

Reto de amor: chaparrón inesperado


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

CHAPARRÓN INESPERADO  

Tras un intenso día de cocina, nos disponíamos a cerrar todo para irnos a Completas… ¡y a la cama!

Mientras daba la última pasada a la mesa, vi el cuenco de agua de Jubi. Con estos calores, se lo habíamos rellenado varias veces, pero, la última, ya no volvió a por más agua, y ahí estaba el cuenco de nuestra beagle, lleno de agua hasta los bordes.

“Bueno, vamos a dejar bien recogido todo”, pensé.

La cocina está en el primer piso. A un par de metros, debajo de la ventana, crece un seto bastante frondoso. Así pues, tiré el agua cual “riego de lluvia”… ¡¡y el seto comenzó a moverse!!

Se sacudió todo entero y, de pronto… ¡salió la pobre Jubi, agitándose de las orejas hasta el rabito! ¡Menuda ducha le había caído encima!

Al día siguiente, una hermana me comentó:

-¡Qué curioso! He ido a tirar el agua del cuenco por la ventana y, como siempre, antes he dicho aquello de “¡Cuidado, que va agua!”; Jubi, que paseaba por allí… ¡¡ha salido corriendo a galope tendido!!

Desde luego, ¡cuánto puede hacer escuchar un aviso a tiempo!

Avisar es la mejor manera de evitar “salpicones” inesperados. Un “por favor” o un “gracias”, pueden hacer que el mismo acto provoque reacciones distintas. Son esas palabras de aviso las que hacen que el otro se sienta respetado, querido, valorado.

Cuidar las formas no es solo una manera de ser educado, ¡es también una forma de amar!

Y así vemos cómo la Palabra está llena de avisos, de recomendaciones que buscan nuestro bien, que quieren protegernos. Si a Jesús le llamamos Maestro, ¡eso significa que nosotros seremos siempre discípulos, aprendices! Y, para aprender, hay que estar dispuesto a escuchar…

¿Y cuál es el aviso que más repite la Biblia? Que el Señor te ama, y que nunca se dará por vencido a la hora de hacerte feliz. Por muchas meteduras de pata del Pueblo elegido, ahí vemos a Dios, renovando su alianza una y otra vez… Por no hablar de las parábolas del Buen Pastor, del hijo pródigo… ¡o de la promesa de gloria que, en “los minutos de descuento”, robó a Cristo el buen ladrón! Con Jesucristo, nunca es tarde para volver.

Hoy el reto del amor es avisar. A lo largo del día, procura decir “por favor” y “gracias” al menos tres veces. Y, si en algún momento “duchas” a alguien, pide perdón, vuelve a Cristo y, ¡a seguir caminando! ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!