Reto de amor: preocupaciones


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

PREOCUPACIONES

Me encargaron diseñar una cosa en el ordenador; tenía un día para terminarlo. Empecé a diseñarlo en un programa normal y, cuando ya lo tenía todo terminado, no se podía guardar: tenía un tamaño tan grande que el programa no tenía capacidad. Llegó la hora del Rosario y no paraba de darle vueltas buscando una solución.

Por la tarde intenté guardarlo en otros formatos… ¡Nada! Pedí ayuda a Israel y dijo que había que diseñarlo en un programa especial. Descargamos el programa, pero justo llegó la hora de Vísperas, así que otra vez al coro.

Por la noche, antes de irme a dormir, me dejaron un ratito para investigar el nuevo programa. Al rato ya me moría de sueño y no conseguía atinar con nada, así que me fui a la cama, pero en mi cabeza no podía parar de intentar buscar una solución, ¡te puedes imaginar lo que me costó dormirme! Al final decidí que me ducharía rapidísimo por la mañana para volver a investigar aunque fuesen sólo 5 minutos.

Así hice, pero… ¡nada! Lo único que conseguí fue no enterarme de nada de la liturgia de la mañana.

En la oración ya me puse seria y le dije al Señor que no podía ser, que estaba más pendiente del programa que de Él. Se lo entregué para que Él buscase una solución: yo ya no le iba a dar más vueltas. Y justo fue en la Eucaristía cuando de repente me vino la solución, ¡y funcionó!

Puede que hoy tú tampoco puedas centrarte en Cristo por un montón de problemas sin solucionar. Se van acumulando y, como decimos aquí, “sin aumento de personal”. Pierdes la paz, y no es que quieras dejar al Señor de lado, es que no queda tiempo para Él. Pensamos que, como no se nos va a aparecer a solucionar el problema, es una pérdida de tiempo.

Pero lo increíble es que Él es la fuente a la que debemos ir, es al primero al que debemos acudir, y no dejarle para el “si me sobra tiempo…” ¿Cuándo cambió la vida de la gente que vivía con Jesús? Cuando se encontraban con Él. La samaritana, por ejemplo. Ella iba a sacar agua, y un judío la estaba distrayendo, estaba abocado a una pérdida de tiempo. Pero ese encuentro le cambió la vida; ella fue a la verdadera fuente. Y pudo encontrar la paz, la alegría, le cambió totalmente la mirada.

Hoy el reto es entregar aquellas cosas que te preocupan al Señor, y pedirle centrarte en Él. Pídele que Él solucione los problemas que se vayan poniendo en tu camino. Te aseguro que Él te va a decir por dónde caminar. ¡Ve a la verdadera fuente! Y no te preocupes si tienes la sensación de que estás perdiendo el tiempo: Cristo ya está moviendo los hilos para ayudarte y darte vida.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor:¿absurdo?


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¿ABSURDO?

El sábado por la mañana bajé a la huerta y Jubi se me acercó. De repente vi que de una de sus patas caían gotas de sangre. Pronto, ante la voz de alarma, llegaron los refuerzos, pues, lo que parecía insignificante, fue yendo cada vez a más. No paraba de sangrar.

Llamamos a la veterinaria y nos pidió que alguien se la acercase. ¿Acercarla? ¿Cómo?

La Priora dio la solución:

-¡Metedla en el carro de la compra!

Y así, tal como te estás imaginando la escena… o más pintoresca aún: todo el Noviciado intentando que Jubi se estuviese quieta en el carro, mientras la llevábamos hasta la puerta de nuestra huerta. Allí la recogieron y… ¡al veterinario!

Nos dijeron que de momento no había que dar puntos, pero que no podía pisar en la tierra ni correr, para que no se le abriese la herida, y había que hacerle curas a lo largo del día. Total, que alargamos una cuerda de forma que le permitiese llegar más o menos holgada a la mayor parte de los sitios sin que la pata corriese peligro… pero nada es suficiente para un perro que nunca se ha visto atado y tiene energía a raudales.

Parece que le duele, porque casi no se rebela, pero, cuando lo hace, ¿cómo le explicas que es por su bien, que no es un castigo, que de esa manera podrá cicatrizar la herida…? No se puede. Qué fácil se ve todo cuando se tiene una visión panorámica, cuando se entiende por qué ocurren las cosas, cuando se descubre que aquello que ata, aquello que parece absurdo, tiene sentido.

En nuestra vida nos encontramos en circunstancias absurdas: nos vemos subidos en un carro de la compra sin saber hacia dónde nos lleva la vida, o limitados por esa correa reflejada en la enfermedad o en la debilidad que no sabemos por qué nos ata y nos frena.

Cuántas cosas no entendemos o nos generan rebeldía, ¡queremos saltar desde el carro o romper las cadenas por las que nos sentimos atados! Sin embargo, la rebeldía no cambia las cosas, es más, nos lleva a la tristeza, y, en muchas ocasiones, a la desesperanza.

Cristo te mira con ternura, lleva con cariño ese carro contra el que te rebelas para que no te dañes más la pata; se sienta a tu lado para consolarte y darte fuerza en tu limitación. Es verdad que le habrás pedido tantas veces que te quite todo lo que te limita… y no entiendes por qué no lo hace. Él tiene la panorámica y no se separa de tu lado, sabe que no entiendes, que todo es difícil, pero Su mano está ahí para acariciarte, para consolarte y para que, confiado, puedas descansar en Sus brazos desde la certeza de que Él te cuida.

Hoy el reto del amor es que no te rebeles contra aquello que consideras absurdo en tu vida. Dile “Jesús, en ti confío” cuando sientas miedo o incertidumbre. Deja que Cristo te sostenga.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor:secretos bajo tierra


Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

SECRETOS BAJO TIERRA

Estos días estamos aprovechando el buen tiempo para ir poniendo al día la huerta. Además, Cayetano, un amigo nuestro, nos ha regalado un montón de fertilizante y nos está enseñando a cuidar la tierra. ¡Es el ángel que nos ha puesto el Señor para que la Resurrección también llegue a nuestros cultivos!

Ayer salimos a la zona del invernadero. Queríamos renovar la tierra de las mesas de cultivo, pero, para ello, necesitábamos trasplantar las plantas que había en ellas y plantarlas directamente en la tierra. Sólo así podríamos vaciar las mesas y volver a llenarlas con tierra apropiada.

En unas mesas teníamos plantadas flores, y en otras había plantas medicinales. Comenzamos a sacar las flores, y nos pareció un trabajo facilísimo, y hasta rápido. Pero, cuando llegamos a trasplantar las plantas medicinales… no había quien las sacara. Las raíces habían crecido tanto que estaban todas entrelazadas, y nos costó muchísimo sacarlas una a una.

Aquello me impactó, porque las plantas medicinales no es que sean muy bonitas; son eso, plantas. Sin embargo, éstas ponen su vida en la raíz, en hacerla crecer para alimentarse a través de ella y poder ofrecer alguna cualidad curativa.

Mientras que las flores… sí, adornan, son muy bonitas, pero ahí queda todo, no nos dan más. Le dan más importancia al exterior que a la raíz.

Así vemos cómo Jesús no dejaba indiferente a los que se acercaban a Él. Muchos dejaron que Él cambiara su corazón, como los apóstoles y los discípulos que le seguían, los pobres, lo pequeños… que comenzaron a vivir a costa de Cristo, dándole importancia a las personas, al amor, a la sencillez… Aunque también hubo quien prefirió seguir su propio camino, como el joven rico o muchos fariseos, que no supieron dejar atrás lo que pensaban que les daba vida y dejaron pasar la auténtica Vida.

Normalmente a todos nos ocurre que oscilamos: unos días nos parecemos más a las flores; y otros, a las plantas medicinales, pero lo importantes es el “hoy”, que es lo que tenemos en las manos. ¿Dónde está tu corazón?

Hoy el reto del Amor es hacerte esta pregunta y tomar tu decisión. Hoy Jesús pasa junto a ti y te dice “Sígueme”. ¿Qué le dices?

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor:el dolor del conocimiento


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

EL DOLOR DEL CONOCIMIENTO

¿Recuerdas que este verano comenzamos en la Universidad de Teología a distancia? Pues… ¡acabamos de terminar los exámenes del primer curso! ¡No te puedes imaginar qué alegría! (Aprovecho la ocasión para pedir oraciones por profesores y tutores… No es que queramos aprobar [que también], es que no tenemos tiempo para repetir…).

Con la tensión de que lográbamos acabar, más que escribir, el último examen lo esculpí. Apreté tanto el bolígrafo, ¡que se pede leer por ambas caras! Claro, luego imagina el dolor de muñeca, brazo, ¡y hasta el costado!

Hay veces en que los proyectos o trabajos nos ilusionan tanto, que nos volcamos con todas nuestras fuerzas en ellos, hasta el punto de, incluso, “dejarnos el pellejo”. Y es verdad que el Señor nos pide que nos entreguemos con ilusión en nuestras tareas, pero, sobre todo, nos pide que pongamos amor.

¿Has mirado a tu alrededor? ¿Aquello en lo que te vuelcas es lo realmente importante y necesita tanto? Tal vez, de tanta fuerza que estás dejando en ello, estás haciendo sin darte cuenta un examen “esculpido” en vez de escrito. Y puede ser que sólo obtengas unas buenas agujetas, sin haber descubierto que las personas que tienes a tu alrededor tienen otros sueños, otra forma de ver las cosas… y también ellos te necesitan.

Hoy el reto del amor es reservar unos minutos para tu familia. Por un rato, aparta las obligaciones, la ropa sin planchar o ese asunto tan urgente, y siéntate a cenar con tus hijos, a hablar con tu pareja, a llamar a ese hermano… pídele a Cristo poder estar ese momento al cien por cien con ellos, con toda tu alma: ¡que sientan que ellos son lo realmente importante para ti, que les dedicas toda tu fuerza y atención! ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor:te quiero papá


Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

TE QUIERO, PAPÁ

Ayer dedicamos la tarde a varios trabajos: unas, en la huerta preparando el invernadero para sembrar; otras, empaquetando libros y cruces para varios retiros. Al final de la tarde nos juntamos y nos pusimos a compartir.

Les hice una pregunta:
-¿Qué recordáis del día del padre?

Cada una se fue al baúl de los recuerdos y sacaron sus mejores momentos.

Una dijo:
-Recuerdo una “mariquita portalápices” hecha con barro en donde los puntos negros eran agujeros para meter bolígrafos. ¡Pero lo que mas ilusión me hizo es que lo tenía puesto en la mesa de su oficina!

Otra comentó:
-Me acuerdo de cuando ya estaba trabajando. Las alumnas se esmeraban en los regalos de sus padres y yo… ¡en los del mío! Lo mismo que hacían ellas lo hacía yo y se lo hacía llegar. Así, cuando volvía a casa, encontraba el marco hecho de plastilina con mi foto y un enorme “TE QUIERO, PAPÁ” presidiendo el cuarto de estar.

Otra comenzó a contar:
-Recuerdo que, siendo muy niña, nos dijeron en el cole que íbamos a hacer a nuestros padres un “marcapáginas” para regalárselo en el día del padre. Era tan pequeña que no tenía ni idea de qué era aquello de un “marcapáginas”, pero me daba igual: estaba feliz de poder regalarle algo hecho por mí. Llegó el día del padre, fui corriendo a felicitarle y a darle mi regalo, y, para mi sorpresa, él me respondió “¡Un marcapáginas, justo lo que necesitaba!”. Me impactó tanto su respuesta que se me quedó totalmente grabado aquel día.

Otra compartió:
-Recuerdo una camiseta. Yo estaba en preescolar y, al llegar el día del padre, la profesora nos pidió que cada uno lleváramos una camiseta blanca para pintarla. En grande escribimos “Papá, eres un…” y debajo pintamos un sol enorme. Años después mi padre seguía poniéndose esa camiseta, la que yo le había pintado… ¡Me hacía sentir muy especial!

Otra dijo:
-Recuerdo muchos momentos buenos, en el colegio hacer el marco de fotos con macarrones… pero lo que más recuerdo es ahorrar poco a poco para este día comprarle la corbata más bonita que encontraba. Me recorría mil sitios hasta dar con una elegante, bonita, fina y, si fuera posible, de seda: ¡mi papá tenía que ir como un príncipe!

Hoy es un día especial donde nos sale del corazón dar gracias al Señor por la vida, por nuestro padre. Es verdad que a veces no han sido lo que nos hubiera gustado o como habríamos esperado, pero el Señor un día le necesitó para que, de un acto de amor, naciésemos tú y yo. Por ello, hoy no te quedes en lo que no ha sido, quédate con lo que sí ha sido. Vive desde el don de la vida.

Hoy el reto del amor es decir a tu padre que le quieres. Si no tienes padre, díselo a tu abuelo, a tu tío… o a esa persona que es un padre contigo. Da gracias al Señor por su vida, y a él, dale las gracias por ser padre con un pequeño detalle. Tal vez sea algo hecho a mano o comprado; lo importante es que te has parado a pensar, le has dedicado tiempo. Muchas veces, no es tanto el valor de lo q se regala… sino el mensaje que esconde detrás. Este año, no des el amor por supuesto, no te quedes sin decírselo: Te quiero, papá.

Porque el amor necesita palabras… te quiero, papá.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor: comparación de arenas


Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

COMPARACIÓN DE ARENAS

Estos días estoy escuchando unas charlas sobre la Cuaresma que me están encantando. Nunca había caído en la cuenta de la comparación que se puede hacer entre dos pasajes bíblicos: el pueblo de Israel por el desierto y las tentaciones de Jesús, también en el desierto.

No salgo de mi asombro al ver cómo, ante unas mismas circunstancias, las reacciones pueden ser tan diferentes. La charla va contando cómo el pueblo que el Señor ha sacado de su esclavitud llega a Mar Rojo… y murmura. Pasa el Mar Rojo y, tras el canto de victoria, tiene sed… y se queja. Milagrosamente, les dan agua en el desierto, pero al poco siente hambre y vuelve a murmurar… y así durante cuarenta años.

En cambio, Jesús, en su desierto, es tentado también, pero Él no murmura, ni se queja, sino que Él confía en su Padre, y así vence la tentación.

Al escuchar todo esto me daba cuenta de que la queja, la murmuración… todo esto es fruto de la desconfianza.

Cuántas veces me surje algo de esto: que si tenemos que hacer esto y no es precisamente lo que más me apetece, o esa persona que viene a pisarme el callo… y es que, desconfiando de los demás, estoy siendo como ese pueblo que murmuraba contra Moises, pero en realidad era del Señor de quien estaba desconfiando.

Sin embargo, Jesús nos rescató también de nuestra desconfianza. Él venció toda tentación para que nosotros no tengamos que quedarnos estancados en nuestra queja, sino que podamos acudir a Él para que vuelva a vencer en nosotros una y otra vez.

Hoy el reto del Amor es que, cuando te surja la queja, mires al Señor para no quedarte estancado. Hoy deja que sea Él quien venza en ti. Tan sólo tienes que confiar en Él.

¿Qué prefieres hoy para vivir? ¿Antiguo o Nuevo Testamento?

¡VIVE DE CRISTO!

Pd: Ya que a nosotras nos ayuda tanto escuchar charlas, hemos subido unas cuantas sobre la Cuaresma, por si tú también quieres oírlas. Son del padre Pedro Reyero, un hermano dominico ya fallecido. Las grabaciones son recuperadas de aquel entonces, ¡pero merecen la pena! Esperamos que te ayuden a acercarte más al Señor en estos días.

Charlas de Pedro Reyero O.P. :

http://www.dominicaslerma.es/index.php/multimedia/audios/27-galerias/audios/872-audios-predicaciones-recomendadas.html

¡Feliz día!

Reto de amor:suelta y déjale a Él


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

SUELTA Y DÉJALE A ÉL

Para el nuevo proyecto que el Señor nos ha puesto, tenemos que limpiar una parte del Noviciado que tiene la función de almacén. Te puedes imaginar la de cosas que había ahí.

Nos pusimos a hacer limpieza a fondo y llegamos a la hora de comer agotadas. Así que quedamos en que por la tarde nos merecíamos una película, para descansar y poder continuar al día siguiente. Sin embargo, justo antes de ir a la siesta, Lety dijo:
-Me acaban de pedir un favor: que hagamos unas cruces para un retiro, así que esta tarde como locas a hacer cruces.

Yo me fui a la siesta repitiendo constantemente: “El Señor bendice la entrega, el Señor bendice la entrega”… ¡pero cómo me costaba renunciar a una tarde libre! Al final se lo entregué al Señor: “Esas personas lo necesitan más que yo”.

Cuando subimos de rezar Nona, nos pusimos a sacar las cruces, el cordón, las bolas… ya había soltado el control de la tarde. Pero, de repente viene Lety y dice:
-Bueno, ¿qué, vemos la peli?

Yo no podía estar más contenta, ¡el Señor sí que bendice la entrega! En el momento en el que había soltado, el Señor me lo regaló. Debimos de entendernos mal, y en realidad el Señor nos tenía preparada una tarde de descanso.

Puede que hoy te pase igual, que te cambien los planes, que estés agotado y te pidan algo más en el trabajo, o en casa, o tu familia, “ayúdame a tender”, “a ver si puedes terminarme esto”… y tú tenías pensando descansar un poco.

Cristo hoy te pide que le dejes a Él actuar. Su vida fue una vida entregada, esa entrega le llevó a amar a las personas con un amor sin límites, “hasta el extremo”, como dice el Evangelista: les lavó los pies, les enseñaba… Ese amor hacia nosotros incluso le llevó a la Cruz, donde entregó lo último que le quedaba: su propia vida. Y me imagino a Jesús muchas veces cansado, agotado de andar de un lado para otro… Seguro que alguna vez hubiese preferido quedarse en casa con María, su madre, con la cena en la mesa y tan a gusto.

Pero Él no dejaba de entregarse, porque a Cristo le hace feliz entregarse a ti. Y Él encontró una bendición en esa entrega: salvar a todos los hombres. La mayor bendición de todas. Por eso, aunque haya veces que cueste, mira a Cristo y pídele entregarte con alegría. Cuando sueltes tus planes, podrás hacer lo que te habían pedido con alegría, o puede que también el Señor te sorprenda con una tarde libre.

Hoy el reto del amor es soltar, soltar eso que tienes planeado y dejar que Cristo te sorprenda. Él no podrá actuar hasta que no sueltes y le dejes entrar en tu libertad.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor: reparación express


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

REPARACIONES EXPRESS

El otro día, mientras secaba los cacharros de la cocina, la sartén pequeña se me resbaló de entre los dedos. Leyes de la gravedad, unidas a las leyes de Murphy… y chocó contra el suelo por el lado del mango, que se partió inmediatamente. Casi me da algo.

-No os preocupéis -comenté- Es un golpe limpio. Ahora mismo pego el mango con Loctite.

-¿Que vas a hacer el qué? -Lety parecía alarmada- ¿Pero tú no has mirado las advertencias que ponen en el bote?

-Pues no…

-¡El Loctite es inflamable!

Si Lety no llega a advertirme, habría diseñado (sin querer) un nuevo método para flambear la comida y a la cocinera, todo de una sola vez…

¿No te pasa a ti también? Cuando algo se estropea, ¿no intentas arreglarlo lo antes posible, sea como sea?

Sin embargo, las prisas no son buenas, y menos cuando se trata de reparar el corazón de quien tienes a tu lado.

¡Es tan fácil provocar grietas o fisuras con un desliz en nuestras palabras! Sin embargo, tratar de solucionarlo a toda velocidad puede empeorar la situación… ¡hasta hacer que la cosa acabe en llamas!

Cristo nos enseña que las cosas importantes requieren su tiempo. Así vemos como Él, en los momentos claves (como antes de la elección de los Doce), se retira a orar. ¿Y no crees que el querer acercarte al corazón de otra persona es importante?

Hoy el reto del amor es hacer despacio las reparaciones. A lo largo del día puedes meter la pata de muchas maneras: palabras, gestos… ¡incluso olvidos! Si hoy sientes que alguien se ha molestado contigo, no vayas corriendo a arreglarlo. Para primero con Cristo. Habla con Él lo que ha sucedido, descubre la Verdad… y pídele que ponga las palabras adecuadas en tus labios. Y, ahora sí, ¡adelante! ¡No habrá roto que se resista al Amor! ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor: ¿qué te quema?


Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¿QUÉ TE QUEMA?

Ya estamos en plena Cuaresma, y en el monasterio, de lunes a sábado, es ayuno y abstinencia. Esto conlleva que llegues a la comida con un hambre enorme, ya que, del café con leche y el trozo de pan del desayuno, hacia media mañana ya no queda ni el recuerdo, y el ritmo de trabajo no disminuye.

Pues bien, llegué a comer y vi que de primero había un puré con una pinta buenísima. No me lo pensé dos veces: me serví y, con todas mis ganas, me metí una gran cucharada en la boca.

En cuanto el puré tocó mi boca me puse super colorada: ¡el puré estaba ardiendo! No sabía qué hacer, si devolverlo a la cuchara o tragármelo… Al final lo retuve en la boca hasta que lo tragué… La consecuencia fue que se me quemó todo el paladar y la lengua, así que el resto de la comida ya no me supo a nada. Pero no sólo ese día, tampoco los dos días siguientes. No notaba los sabores, tan sólo sentía un dolor fuerte en el paladar.

Cuántas veces me pasa que algo me quema por dentro: una mala contestación, una mala cara, una llamada inoportuna… Dentro de mí siento que me quema y me impide poder disfrutar del día en su plenitud.

Pero, si miro a Cristo, Él me da la fuerza para poder acercarme a esa persona que me está quemando y pedirle perdón. Entonces la Paz vuelve a mí, y ya puedo disfrutar del día.

Seguro que hoy tienes a alguien en tu corazón que te está impidiendo poder amar. Hoy quiero invitarte a que te acerques a esa persona. Sé que tu razón va a intentar convencerte de que tú tienes razón, que el otro se lo merece, que no has hecho nada malo… pero en el fondo de tu corazón sabes que no tienes Paz, y es por la falta de perdón y, sobre todo, de Amor.

Hoy el reto del amor es pedirle a Cristo el don del perdón hacia esa persona que te quema. Y después, con Su fuerza, acércate a ella y pídele perdón. Verás cómo tu corazón se libera, y vuelve a amar y disfrutar del día.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor:situación inesperada


Hola, buenos días, hoy María, Anastasia, Marta, Miriam, Magdalena y Silvia nos llevan al Señor. Que pases un feliz día.

SITUACIÓN INESPERADA

Somos 6 adolescentes que hemos ido este fin de semana a las Jornadas Monásticas de las Dominicas de Lerma.

Muchas de nosotras pensábamos que íbamos a pasar hambre, por lo que a algunas se les pasó por la cabeza traer suministros: hamburguesas, chocolate…

Para nuestra sorpresa, cuando llegamos nos encontramos con el Mercadona en la cocina, y hasta el suelo tembló de nuestros saltos de alegría al ver toda la comida que el Señor nos habia proveído, y es que Él es el que nos conoce y sabe lo que nos gusta.

Cuando llegó la hora de comer seguíamos siendo 6, y había comida para 20. Nos daba mucha pena dejar tanta comida, así que acabamos desayunando, almorzando, merendando y de más, macarrones y pizza.

La verdad es que hubo un momento en que sentimos que no podíamos con tanto aunque quisiéramos. Y cuántas veces empezamos un montón de cosas, actividades… con mucha ilusión, pero, a medida que pasa el tiempo, sentimos que se nos agotan las fuerzas. Algunas situaciones en la vida son demasiada carga para nosotros, sentimos que nos sobrepasa. Es entonces cuando necesitamos que el Señor nos ayude y, si sentimos que hemos llenado a tope la mochila de nuestro corazón, Cristo nos enseñará a vaciarla en sus manos. Él nos irá sanando para que nada nos aplaste y podamos seguir disfrutando de todo con ilusión.

Hoy el reto de amor es estar unos minutos con Cristo. Abre tu interior a Él, preséntale tus heridas, lo que te pesa, aquello que se te hace cuesta arriba… ¡Verás que Él te sana y te vacía la mochila para que puedas seguir caminando!

¡VIVE DE CRISTO!