Reto de amor: sube las persianas de tu corazón


Buenos días hoy nos lleva Israel al Señor.
Que pases un feliz día.
En el noviciado tenemos una galería, con un ventanal enorme que da hacia la huerta. Para que te hagas una idea, son como dos ventanas hacia arriba, llegando hasta el techo (pero un techo altísimo, de los de monasterios o edificios antiguos) y unas 12 ventanas a lo ancho. Durante el verano tenemos que tener las persianas muy muy bajitas, ya que dan hacia el oriente y el sol pega bien fuerte toda la mañana.
Pero el otro día comenzó a hacer más fresquito y decidí subir un poco las persianas. Comencé por la primera y, al subirla, me impactó tanto el cielo, las nubes, la preciosidad del paisaje, que me dije: “¿Por qué no subirlas hasta el techo?” Y así lo hice. Las subí todas y me quedé mirando maravillada cómo se podía ver el cielo sólo levantando la cabeza, y a la noche las estrellas. Estaba entusiasmada, de manera que, a cada monja que pasaba por ahí le decía: “Pero, ¿has visto qué cielo y cuánta luz? ¡Qué día tan bonito nos ha regalado hoy el Señor!” Y no me he cansado de mirar, de asombrarme con la luz, o con las nubes.
Hoy comienza el otoño, y me daba cuenta de que muchas veces necesitamos subir nuestras persianas del interior. Sí, esas persianas que en verano han estado muy bajitas, dándonos menos tiempo para parar con el Señor. Hoy me sale darle gracias al Señor porque llega el otoño, porque siempre después de un verano hay un otoño. Y sentimos en nosotros esa necesidad de más luz, de que entre el Sol. Tenemos más ‘rutina’ y, lo bueno de eso, es que nos da la capacidad de buscar el sentido de las cosas que hacemos.
Volver a subir las persianas es ese volver a encontrarse o dejarse encontrar por Cristo. Es ponerse a tiro para que su Luz nos ilumine el camino, el día a día. Es asombro, entusiasmo de retomar una relación que nos llena, y que nos da Vida para transmitirla a los demás, como yo, que no podía dejar de invitar a mis hermanas a que mirasen por la ventana.
Sí, llega el otoño, pero no te deprimas, hoy el reto del Amor es que subas las persianas de tu corazón. Que dejes que el Sol de Cristo te ilumine y así irradies esa luz a todo el que pase a tu lado.
Feliz martes, feliz otoño.

¡VIVE DE CRISTO!

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