Reto de amor: aceptar lo que necesitas


Hola buenos días hoy nos lleva al Señor una persona a la cual no conocemos pero que hace unos días me envió un correo y me gusto tanto que quiero que hoy ella nos lleve al Señor. La finalidad del reto es que tu veas a Cristo vivo en tu vida diaria y que descubras los retos que el Señor pone en tu camino.
Que pases un feliz día.
El reto de hoy es aceptar que lo que necesitamos no siempre es lo que queremos.

¿Cuántas veces hemos oído “pedid y se os dará”? ¿Cuántas veces hemos pedido algo que queríamos pero que no necesitábamos? Y, ¿cuántas veces no se nos ha dado lo que hemos pedido?

Os cuento mi historia:

A principios de este año mi situación general era un poco complicada, a la vista humana muy precaria. No tenía trabajo, casi no tenía ni para pagar el alquiler y nuestra despensa se estaba quedan en los huesos, pero el presupuesto de compra estaba muy esquilmado como para poder comprar y que durase más de dos días. De todas formas, decidí que la compra no podía pasar del fin de semana, porque no se puede comer huevos y leche todos los días, hay que tener una alimentación variada, en nuestro caso una alimentación a secas.

El sábado, mi buena voluntad, mi determinación y yo nos despertamos de buen humor, y, después de la rutina de la mañana (rezar, desayunar, vestirse, etc.), salimos con 25€ al mercado, a la aventura de ver qué se podía hacer con eso.

Saliendo por la puerta pensé: “Señor, estaría genial que me encontrase 100€ y pudiese comprar verduritas, y carne, y de todo. ¿Verdad, Señor, que estaría genial?” A unos diez pasos de este pensamiento/diálogo con Dios, miré al suelo y ¿qué vi? Sí, efectivamente, ahí estaban mis 100€, pero no eran del tamaño que yo esperaba. Era un billete pequeñito, de juguete (como si fuese un billete “mini” del Monopoly). Al verlo, me agaché a recogerlo y me reí mucho. “Señor, ¡¡¡qué divertido eres!!! JAJAJAJA…”

Llegué al mercado muerta de risa. Pero el Señor se reservaba una sorpresita para mí. En cada puesto que miraba para comprar me hacían rebajas inauditas. Al final, me llevé un montón de cosas con esos 25€. Al salir con mis compras hechas, pensé: “Señor, ¡Tú sí que sabes lo que necesito!”

Ahora, cada vez que veo los 100€, me acuerdo de que Dios provee lo que necesitas aunque no coincida con lo que quieres, y siempre es una muestra de amor de Dios cuando nos da algo que necesitamos.

El reto de hoy es pedir a Dios que nos conceda aceptar lo que necesitamos, aunque no coincida con lo que queremos, y aunque no siempre sea fácil.

¡VIVE DE CRISTO!

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