Reto de amor: no cerrar la llave de paso


Hola, buenos días. Antes de empezar con el reto, os quiero dar las gracias a todos los que ayer mandasteis una foto de vuestro regalo presente. Fue impresionante disfrutar de tanta vida. Todas las fotos se imprimirán y estarán puestas en el oratorio del Noviciado para orar por vosotros. Y ahora os dejo con Israel, que hoy nos lleva la Señor. Que tengas un feliz día.

Hoy el reto del Amor es no cerrar la llave de paso.

Ayer por la tarde me ocurrió que, al subir al baño, hice el gesto habitual de lavarme las manos: puse la mano izquierda bajo el dispensador de jabón mientras que con la derecha apretaba; seguidamente fui a abrir el grifo… y entonces me di cuenta de que no había agua. De pronto me vi con la mano llena de jabón y sin agua para poder al menos quitarlo de mi mano. No me quedó más remedio que reírme e ir corriendo por el monasterio en busca de un aseo que sí tuviera agua.

Y es que, como os decía ayer Joane, estamos de obras en el lavadero. Justo habían cortado el agua de esa zona, sin darse cuenta de que esas tuberías llegan hasta el noviciado y que, por tanto, nos habían dejado sin agua.

Este acto me hizo pensar mucho en la cantidad de cosas que hago que tienen repercusión en los demás. Si estoy contenta se que repercute en el ambiente que hay entre nosotras, o si sonrío a la hermana que me está sirviendo como agradecimiento, o si acojo con cariño los problemas de una persona… Todo lo que hago o digo, incluso mis gestos y mi forma de estar, tienen repercusiones en los demás.

Y esto lo sé porque demasiadas veces he experimentado antes lo que repercutía en los demás mi forma de estar. Cristo ha hecho de mi una persona nueva, donde mi guía es la sonrisa, la acogida, el servicio, pero, antes de dejarme transformar por Él, era muy seria, y cabezota de manera que con una mirada te expresaba el desacuerdo. Me creía auténtica pero en realidad era obcecamiento de mis formas de pensar y con muy poca apertura a otras formas de ver las cosas. Y me expresaba callándome pero se creaba un mal ambiente que causaba a mi alrededor enfados y tiranteces. Me daba cuenta de que sí que causaba repercusiones en los demás. Ahora, con Cristo, quiero dejar pasar el Agua por las tuberías.

¿Y tú? ¿Sonríes? ¿Te sientes agradecido a tantas personas que te rodean?

Cuando llevas dentro esa falta de Paz, o esa frustración de no ser como te gustaría ser, mira a Cristo, Él es quien tiene la manivela para volver a abrir tus tuberías, ésas que te ponen en contacto con los demás. No dejes que en el día de hoy los que te rodean no tengan agua.

Hoy el reto del amor es sonreír, dejar que la vida sea feliz y hacer felices a los que tienes contigo. Nosotras hoy cuando veamos entrar a nuestro albañil, le diremos con una buena sonrisa: Roberto, buenos días, por favor ábrenos la llave de paso….
Sonríe y la vida te sonreirá.

¡VIVE DE CRISTO!

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