Resto de amor: vivir en la libertad


Hola, buenos días, hoy Aroa nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

LA LIBERTAD DE LOS HIJOS DE DIOS

Buenos días, amigos, el reto del amor de hoy es vivir en la libertad gloriosa de los Hijos de Dios.

Como estos días de atrás hemos tenido tantas fiestas, no podía faltar una tarta. Así pues, sor Ana y yo nos pusimos manos a la obra en la cocina. Después de rellenar el molde, sobraba un poco de la mezcla que habíamos preparado y decidimos hacernos un pequeño postre para nosotras y así poder probarlo, pero primero se tenía que enfriar para que se cuajase.

Yo dije a sor Ana que lo sacase a la ventana, que fuera hacía más frio que en el frigorífico, pero ella no estaba muy de acuerdo por si los pájaros venían a probarlo antes que nosotras. Al final, tanta fue mi insistencia que lo sacó a la ventana. Seguimos cocinando y, después de media hora, le dije que mirase a ver si ya estaba nuestro postre. No sólo ya estaba sino que, efectivamente, un pajarillo se había comido un poquito de una esquina. Lo quitamos de la ventana y echamos unos trozos de pan duro desmigado para que el pajarillo siguiera comiendo. Salvamos lo que pudimos de nuestro postre… ¡y realmente nos quedó riquísimo!

Recordando este hecho en la oración, le pedía al Señor ser tan libre como ese pajarillo. Me venían a la cabeza las palabras que dice san Pablo (no son textuales): no somos libres porque, por miedo a la “muerte”, vivimos de por vida esclavos del pecado. Por miedo a que me dejen de querer, de valorar, de escuchar, el miedo a perder lo que sea, nos hace esclavos de eso mismo. Y a veces pensamos: «¡¡Pero qué voy hacer yo, si no tengo esto o aquello, es que “me muero”!!»

Pero en realidad no te mueres si te falta, te hace más libre, empiezas a descubrir la libertad interior. La libertad la ha regalado Dios para elegir entre dos cosas buenas, si usas tu libertad para elegir entre algo bueno y algo que te hace daño, eligiendo lo que no es bueno, eso no es libertad, pues ya te hace esclavo.

Desgraciadamente, no usamos bien de nuestra libertad y eso nos impide poder ser nosotros mismos, no decimos lo que pensamos, no expresamos lo que sentimos, no somos libres porque usamos nuestra libertad para elegir lo que nos hace esclavos. Nos falta libertad interior y ésa nos la da Cristo si le ponemos a Él en el centro de nuestra vida. Desde Cristo la vida se vive como un Sí: Sí a expresar cariño, Sí a poder hablar desde el respeto, Sí porque nada me esclaviza.

Hoy el reto del amor es vivir en la libertad de los Hijos de Dios. Cada uno sabe lo que le ata. No te digo que cortes ese hilo, sino que le pidas a Cristo que lo corte Él y que te lleve sobre sus alas para volar. Entrégale tus miedos y llénate de su libertad y alegría.

¡VIVE DE CRISTO!

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