Reto de amor: jabón en su tinta


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

JABÓN EN SU TINTA

Hemos aprendido a hacer jabones de glicerina con sus colorantes, esencias, moldes… Nos regalaron los colores primarios, para que, jugando con sus mezclas, pudiésemos lograr el resto de colores. Y así estuvimos experimentando unos días hasta que Lety me enseñó un molde con el que probablemente se podría hacer una cruz dominicana (blanca y negra). El blanco… sencillo, jabón sin colorante. ¿Y el negro? Recordé que había leído que los colorantes alimenticios no dañan la piel y se puede utilizar cualquiera así que… Después de revisar mentalmente todos, llegué al negro: “¡Ya está! ¡Tinta de calamar!”

No tardé en exteriorizar mis pensamientos… y ya puedes imaginar la cara de Lety y su respuesta clara e instantánea:

-¡Ni de broma!

A la hora de comer, todavía escandalizada por mi propuesta, sacó el tema en la cocina y tuvo la valiente ocurrencia de enseñarme dónde estaba la tinta de calamar. Cogí el sobre, me lo metí en el bolsillo pero, al ver su cara, lo volví a dejar en el congelador. Fui a por más platos y al volver… no pude resistirme a coger el sobrecito negro que en mi bolsillo se fue descongelando haciéndome consciente del “delito”.

Cuando subimos me delaté y ya no les quedó más remedio que dejarme experimentar para conseguir el negro con la tinta de calamar. No sólo me dejaron sino que se quedaron conmigo para ver el resultado. El negro salió, ¡conseguido! Pero la mezcla desprendía un fuerte olor a calamar que con gotas de esencia de violeta intentaba aplacar… Resultado: apestoso.

Dentro de mí, desde el principio sabía que no resultaría, que era una locura pero… saldría negro. Tenía los ingredientes y… ¿por qué no probar? Cuántas veces sabemos que no tenemos que meter la cabeza en ciertas cosas, que la tinta de calamar no se configura con aquello que tenemos inscrito en el corazón, con aquellos ingredientes que la Iglesia nos ofrece para nuestra felicidad.

Cogemos el sobre, ¡necesitamos vivirlo aunque nos equivoquemos! El resultado es lo que imaginábamos o peor… y en muchas ocasiones nos culpabilizamos o no sabemos qué hacer con ello.

Sin embargo, Cristo cuenta con ello, sabe que en muchas ocasiones necesitamos coger a escondidas ese sobre negro, necesitamos meter la pata… y, ¿sabes qué hace? Como hicieron las demás conmigo: permanece sentado a tu lado, está, deja que lo vivas, pero de tu lado; no se mueve para que puedas agarrarte fuerte a Él cuando veas el resultado, a qué te lleva todo y te da nuevos moldes, nuevos ingredientes… todo nuevo y a seguir caminando.

Hoy el reto del amor es empezar de nuevo. No te quedes en el error cometido, en la decisión que tanto te pesa. Hoy dale la mano a Cristo, déjate ayudar por los que Él te pone cerca: nuevos moldes, nuevos ingredientes, nuevas esencias… Cristo te quiere Feliz. Y si tu hijo, un amigo, un familiar… está haciendo el jabón equivocado, permanece, no dejes de amar, que te sienta a su lado.

¡VIVE DE CRISTO!

http://www.dominicaslerma.es

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