Reto de amor: aventuras en el claustro


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

AVENTURAS EN EL CLAUSTRO

El claustro es el centro del monasterio y, por tanto, es un lugar de tránsito. Viendo esta situación, los arquitectos han quitado los interruptores de la luz para poner sensores de movimiento. Según ellos, es un gran adelanto, pues permite un enorme ahorro en la factura de la luz. Y les doy toda la razón: es un invento fabuloso, eficaz al 100%… aunque tal vez se han tomado demasiado en serio eso de ahorrar… ¡no se encienden las luces ni a tiros!

El claustro, actualmente, es lo más parecido a una carrera de obstáculos: escaleras, andamios, botes de pintura, baldosas… Vamos, que cruzarlo a oscuras es realmente apasionante. ¡Emoción en estado puro!

Más de una, en cuanto pisa el claustro, se transforma inmediatamente en una subespecie de canguro, dando saltos y moviendo las manos en alto, hasta dar con el punto en que el sensor la detecte. Otras prefieren ir “haciendo eses”, hasta que las luces se encienden…

Por mi parte, ya me limito a mover los brazos enérgicamente de arriba a abajo, como si quisiese echar a volar. No suele dar mucho resultado, pero el problema es que ya lo hago de forma mecánica… hasta el punto de que ayer no me di cuenta de que en la mano llevaba una botella llena de agua… con el tapón sin cerrar. Agité la botella, el tapón voló, me duché toda entera, mojé las paredes, el suelo… y las luces siguieron apagadas. ¡Aquello era de chiste!

Aunque, desde luego, la que se lleva la palma es sor Rosario, la mayor de la comunidad. El otro día nos confesó que lo había comprobado: puede dar la vuelta a todo el claustro, moverse por donde le venga en gana…

-…que ese aparato no me pilla. -concluyó muy sonriente.  

Entre menudita que es, y encorvada que va, ¡los sensores no la detectan! Y, desde entonces, ¡siempre hay alguien pendiente de acompañarla al cruzar el claustro!

De pronto, lo vi: nosotros somos como sor Rosario. Así, pequeñitos, frágiles… pero que podemos pasar por cualquier claustro que nos encontremos por la vida, pues Cristo siempre está pendiente de nosotros. ¡Él camina a nuestro lado! Si sientes que las luces se apagan, que los sensores no te detectan, no sigas en solitario, ¡pégate más a Él! Jesucristo cuida de ti, ha pagado un precio muy alto por ti, eres precioso a sus ojos, jamás te dejará. Confía en Cristo: Él es la Luz del mundo.

Hoy el reto del amor es cuidar. Y el primero que cumple hoy este reto es Cristo. Sí, hoy Él va a cuidarte… ¡pídele ojos para poder descubrirle! Disfruta viendo cómo las luces se encienden a su paso. Siente su cariño por ti, ¡y trasmítelo a los demás! Hoy te invito a que ayudes a alguna persona mayor: tirarle la basura, ayudarle a cruzar un paso de cebra… ¡que hoy ellos se sientan cuidados por Cristo a través de ti! ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

http://www.dominicaslerma.es

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