Reto de amor: la linterna


Hola, buenos días, hoy Inés nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

LA LINTERNA

Hace unos días era el cumpleaños de mi compañera de oraciones, y tan enfrascada estaba yo en acabar sus regalos, que, la noche anterior, en completas, me dice la refectolera que si tengo ya las flores (la encargada del refectorio [el comedor], en cada cumpleaños, pone un jarroncito en el sitio de la homenajeada, jarroncito que prepara… ¡la sacristana!)

¡Ni me había acordado! Además, en la huerta es temporada baja de flores; es decir, hay pocas y malas.

La verdad es que no me asusta tener que buscarlas y colocarlas aunque sea tarde, pero ya era de noche… ¡Pues a buscarlas con la linterna! Suena a chiste: buscar flores con linterna… Yo sólo pensaba que, si alguna monja veía el resplandor por la ventana, igual pensaba que eran ladrones… El caso es que encontré las flores que necesitaba y, sorprendentemente, las veía muy bien.

Aquí estaba el Señor, de nuevo enseñándome a vivir aceptando y acogiendo las cosas tal como son:

Era de noche, y la noche impresiona porque te deja sin recursos para dominar el entorno. Por eso la luz es algo tan necesario para vivir; el mismo Jesús es la Luz y nos dice que hay que actuar y vivir en la luz, que en las tinieblas es donde actúa el mal. No obstante, hay momentos en la vida en que toca andar de noche. Sin embargo, yendo de la mano de Cristo, tienes la linterna, que te hace concentrar toda tu visibilidad en lo que ella te alumbra: sólo ves eso y te centras ahí.

Sin duda que los cristianos debemos ser felices en todo momento; pero igual de cierto es que en el camino hay tránsitos o trayectos que toca hacerlos de noche. Él no nos falta nuca, siempre está al lado, pero estas noches son muy beneficiosas para que nos demos cuenta de que únicamente Cristo nos es absolutamente necesario. Después, cuando volvemos a ver todo iluminado por la Luz, tenemos unos ojos renovados para ver en la Verdad y el Amor toda la realidad. La linterna que de noche hizo que pudiéramos seguir es la fe, que no se altera aunque nuestros sentimientos fluctúen; y también los hermanos que están cerca, al lado, en el camino.     

Hoy el reto es que tengas siempre a mano tu linterna, para que en los momentos de lucha u oscuridad de este día, sea tu luz inalterable y también tu luz alumbre a los de tu casa.

¡VIVE DE CRISTO!
    
http://dominicaslerma.es/

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