Reto de amor: una palmadita


Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

UNA PALMADITA

Ayer bajaba al coro a vísperas. Al llegar a la puerta de la iglesia, me encontré con una hermana. Ella, al verme, se paró a mi lado y me dio una palmadita en la espalda. No me dijo nada, sólo me sonrió. Sin embargo, en ese sencillo gesto, sentí todo su cariño y su apoyo animándome. Y este pequeño encuentro me hizo seguir la tarde de forma totalmente diferente.

¿Por qué nos sienta tan bien que nos den una palmadita en la espalda?

Que necesitamos recibir caricias y abrazos para sobrevivir es más que evidente durante los primeros años de vida. Pero la importancia del contacto físico no disminuye cuando crecemos, sino todo lo contrario.

Un fugaz roce entre dos personas puede producir cambios inmediatos en el comportamiento humano. Por ejemplo, el otro día me contaron que los estudiantes que reciben un palmadita en el brazo por parte del profesor se muestran hasta dos veces más dispuestos a salir voluntarios a la pizarra que el resto de sus compañeros de clase. Si esta palmadita se da en la consulta del médico, los pacientes tienen la impresión de que la visita ha durado el doble que si no se produce contacto físico. ¿Y sabes qué es lo más impresionante? Me dijeron que, en el ámbito del deporte, los equipos con mejores resultados son aquellos en que los jugadores no escatiman en abrazos y chocan más “esos cinco”. ¿Por qué? Porque, de este modo, aumenta la sensación de seguridad y confianza.

Seguro que tú también tienes experiencia de esto. Si antes de dar un discurso o hacer una presentación en público alguien a quien quieres (tu madre, un amigo…) te da un fuerte abrazo… ¡todo cambia!

Pues bien, hoy Cristo te da una palmadita en la espalda. Él te llama por tu nombre, te dice que te ama, que ha muerto y resucitado por ti para que tú tengas vida. Puede que tu confianza en Él sea grande… o puede que no lo sea tanto… Pero, Su Confianza en ti… es total. Cristo cree en ti totalmente, cree en las maravillas podéis realizar juntos. Te espera con los brazos abiertos, dispuesto a abrazarte para empezar a caminar.

Hoy el reto del amor es que des una palmadita a alguien en la espalda. Que sienta que le animas, que cuenta contigo, que le importas. Pídele a Cristo que te regale la ocasión para mostrar a esa persona que la amas… y hoy, hazlo con el sencillo gesto de una palmada en la espalda. Feliz domingo.

¡VIVE DE CRISTO!

http://dominicaslerma.es/

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