Reto de amor: “los chicles“


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

“LOS CHICLES”

Cuando era pequeña, formamos un “grupo de música” llamado «Los chicles», compuesto por una guitarra de juguete sin una cuerda, una flauta dulce con las que atronábamos en casa con pitidos insoportables aprendiendo nuestras primeras notas, una cacerola con una cuchara a modo de batería y un micrófono con un cable enchufado a ninguna parte. Y así, con nuestros escasos ocho años, escribimos a una discográfica pretendiendo ser estrellas como mínimo.

Pasan los años y muchas estrellas se estrellan pues, la cantante del grupo (o sea, yo) fue haciéndose consciente de que sus dones o aptitudes para el canto no eran tales. Y venían las frustraciones continuas al no ser elegida para un coro, o al oírme respecto al resto… no sé cómo cantaba de pequeña pero… ¡era feliz haciéndolo! No razonaba, no me importaba el qué dirán ni la comparación.

Llegué al monasterio… y la liturgia cantada. Tras varios intentos fallidos a la hora de coger el tono… opté por el playback (mover los labios mientras otros cantan). De alguna manera me daba por vencida, pero siempre con la ilusión de poder unirme al resto. Y la semana pasada no se me ocurrió otra cosa que pedírselo al Señor:

-¡Quiero cantar y no puedo! Ayúdame…

Día siguiente. Lety, en el Noviciado:
-Chicas, la semana que viene empezaremos con clases de impostación para aprender a cantar.

¡Imagina mi cara!

Ayer, la primera clase: las manos me sudaban, las piernas me temblaban, ¡me pusieron en el centro! Empezamos con “brrrrrrrrrrr” ¡aceptable! Seguimos con “rrrrr”, ¡bastante bien! Y llegamos al típico “la la la la la la la la laaaaaaaa”. Ahí, mi voz prisionera, ¡terrible! Me puse cada vez más nerviosa y terminé con una gran frustración sin poder acabar la clase.

Me senté con el Señor y Él me hizo levantar la cabeza, Él me hizo decirme a mí misma “¡adelante!” “Pero, para ello”, me dijo, “no tienes que aprender a cantar: tienes que volver a ser esa niña que sueña con ser guitarrista de guitarras rotas, flautista profesional de pitidos, o baterías a ritmo de cuchara y cantante de sueños.”

Puede que muchos sucesos, opiniones, circunstancias o momentos en tu vida hayan bloqueado tus sueños, tus ilusiones o aquello que tienes en el corazón, y no te hayas permitido volver a caminar en esa dirección. Cuántas veces nos sentimos pobres o inservibles en algo y sólo son las heridas del pasado las que nos han hecho hacernos mayores. Hoy vuelve a ese corazón de niño, a ese corazón que vive sin muros, ¡que vuela!, viviendo sólo desde el Amor, y así podrás dejar que Cristo entre en todo lo que has frenado: poniéndote un profesor, una comunidad que te apoya, alguien que te tiende una mano. ¿Hace cuánto que no hablas con tu hijo con calma por miedo al rechazo? ¿Que no haces algo porque te salió mal la vez anterior? ¿Que no te acercas a una iglesia como lo hacías antes? ¿Qué ha frenado en tu vida el hacerte mayor?

Hoy el reto del amor es mirar a Cristo y, con Él, retomar algo que habías dejado. Yo volveré el martes que viene a clase, ¿y tú?

¡VIVE DE CRISTO!

http://dominicaslerma.es/

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