Reto de amor: tu aguantas por mi


Hola, buenos días, hoy Celia nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
  
TÚ AGUANTAS POR MÍ

Hasta ayer había estado llevando medias debajo de la falda, pero ha llegado el momento de reconocer que ha empezado el frío. Hace tiempo Lety me dio unos calcetines de esquiar y todas me dijeron que eran los mejores, pero yo los vi tan gordos que los guardé y pensé “todavía puedo aguantar con los otros”.

Fueron pasando los días y yo seguía con las medias. Al principio, bien, porque todavía no hacía mucho frío; pero luego empezó a refrescar más y más. “Aguanta un poco más…” No quería ponérmelos porque en donde sentía frío era en las piernas, no en los pies. Cada día abría el cajón de la ropa y veía los calcetines gordos, pero mi pensamiento era: “Todavía aguanto”. Y, claro, en la oración me acordaba de los calcetines. Y así hasta ayer.

Ayer nos tocaba lavar la ropa, y vi que todas habían estado usando los calcetines de esquiar. “Pufff, puede que merezcan la pena, se los han puesto todas… ”

Así que los probé por fin. Son unos calcetines gordísimos, pero lo mejor (y en lo que no me había fijado) es que llegan hasta las rodillas. ¡Perfecto!, porque era justo la zona donde sentía frío. Nada más ponérmelos, pensé: “¿Por qué no me los habré puesto antes?”

De repente, me vi reflejada en esa situación de aguante hasta el final. A veces, por aguantar y aguantar, nos machacamos. Por no querer aceptar que ha llegado el frío… o por tantas otras situaciones.

El Señor te quiere feliz, no quiere que te machaques. Por eso te regala esos calcetines, por eso te pone muchos momentos para volverte a Él y pedirle que Él aguante por ti. El Señor no nos quiere independientes, quiere que le pidamos ayuda, quiere que dependamos de Él, quiere que seamos como un bebé en brazos de su madre. Ese bebé no sabe hacer nada, pero es feliz de saber que está en manos de una persona que le ama, le cuida, le protege. Así nos pide que seamos, débiles, pero en Sus Manos.

Hoy el reto es volverte a Él, entregarle todo con lo que no aguantas: pídele que Él aguante por ti. Te aseguro que tu respuesta después será “¿Por qué no se lo habré entregado antes?” El Señor actúa, serás feliz y disfrutarás aun en esa situación que antes estabas aguantando tú solo.

¡VIVE DE CRISTO!

http://dominicaslerma.es/

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