Reto de amor: pasta Dios nada hay imposible


Hola, buenos días, hoy Inés nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

PARA DIOS NADA HAY IMPOSIBLE

Al leer ayer por tarde en la oración el Evangelio de la Inmaculada, me llamó profundamente la atención esta frase, porque acababa de experimentarlo en algo infinitamente más sencillo.

Hace unos días nos regalaron una casulla y juego de altar con el símbolo del Año de la Misericordia. Y, como este Año Santo se inicia el día de la Inmaculada, se nos planteó un dilema: ¿Qué casulla ponemos en este día? Porque también tenemos la azul, que sólo se puede poner hoy…

Yo me inclinaba por estrenar la blanca… además el Año de la Misericordia es esta vez, y la Inmaculada todos los años… ¡decidido! Estrenaremos la casulla de la Misericordia.

Pero en mi interior seguía soñando con la azul… se la regalaron a Israel, que profesó hace dos años, y pensaba que le gustaría… En fin, que mi cabeza siguió maquinando hasta que, poco a poco, hablando con el Señor, se fue haciendo la luz:

“Ya sé: voy a hacer un altar-homenaje a la Virgen y… va a ser con la casulla azul.”

Manos a la obra. Me subo al desván, cojo el soporte de un encerado antiguo, lo forro con tela blanca y le coloco encima la casulla; busco una columna, una imagen de la Inmaculada… ¡y ya está! Las dos casullas en activo, porque para Dios nada hay imposible y nos lo demuestra cumpliendo nuestros deseos por encima de nuestros sueños. Él nos da los dones, cuenta con nuestra disponibilidad y nos regala sus cuidados a raudales.

Y no sólo eso, el Señor mima a su Madre con derroche: un amigo ha venido diciendo que todos los años lleva flores a la Inmaculada, y este año las quería traer aquí. ¡Ay, qué bien y qué delicadeza! ¡Cómo se luce la Virgen! Qué tendrá esta Madre bendita, que atrae a tantos a llevarla flores… porque también nos han traído plantas para Ella… ¡la iglesia está radiante y bella! Nadie diría que, antes de ayer… ¡ni yo sabía cómo iba a ser!

Ahora, en la oración, recordando todos estos detalles del Señor, me daba cuenta de que “para Dios nada hay imposible” y Él hace encajar todas las posibilidades. Cristo nos regala una grandísima cantidad de dones, tantos, que no llegamos a descubrirlos todos… ¡su amor es infinito! Por ello, el Señor sólo nos pide confianza y apertura a Él. De este modo, con Cristo, encajarás dos casullas en una fiesta y, lo que es más importante: estarás cumpliendo la voluntad de Dios y vivirás en paz.

El reto de hoy es claro: con y como María, pronunciar tu “Fiat” reconociendo que “para Dios no hay nada imposible”.

¡VIVE DE CRISTO!

Anuncios

Deseas decir algo, adelante tus comentarios enriquen este blog.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s