Reto de amor: ¿Tu bolsillo te habla de Cristo?


Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.      
  
¿TU BOLSILLO TE HABLA DE CRISTO?

Para la Vigilia Pascual nos ponemos todas nuestro mejor hábito, el velo más nuevo, los zapatos más elegantes… incluso a Celia le hizo un peinado precioso Sión. Todo es poco para Cristo, y más en esa Noche Santa.

Cuando me estaba poniendo la saya limpia (falda blanca que llevamos debajo del hábito), fui a coger las cosas que tenía en los bolsillos de la que había estado usando. Pero, como los tenía bien cargados, decidí coger sólo lo fundamental.

Para el bolsillo derecho cogí mi Cruz y mi Rosario, y, para el izquierdo, unos Evangelios tamaño bolsillo y un dedal.

Al ponerme la saya, me reía yo sola: ¡vaya bolsillos! Quién me iba a imaginar llevando estas cosas…

Justo esa mañana, Lety nos había dado un tema preparativo para la Vigilia Pascual, en el que explicaba que tenemos necesidad de signos y ritos que nos hablen de Cristo, y por eso la liturgia (y especialmente esa noche) está cargada de ellos: cirio, luz, fuego, agua… Los necesitamos porque son sencillos y cualquiera los puede comprender, de manera que no nos cuesta ver a Cristo en lo que representan.

Entonces vi el tema hecho realidad en mis bolsillos. Me gusta mucho echar mi mano al bolsillo y poder agarrar fuerte mi Cruz pidiéndole al Señor poder verle, o pasar las cuentas del rosario cuando necesito recobrar la paz.

Sí, lo sé, no es que sean unos bolsillos convencionales, quizá de una monja te esperas cualquier cosa, aunque seguro que te preguntas qué pinta un dedal en todo esto.

Se trata de un ejemplo que hace años me puso un sacerdote:

“Imagina que vives en un pueblo antiquísimo, de esos en los que sólo hay una fuente. Todo el que tiene necesidad de agua va a la fuente a por ella. Y ahora, imagina que tu cántaro es así de pequeñito, tan pequeño como ese dedal. ¿Qué te ocurriría? Intentarías irte de la fuente con él lleno, pero tendrías que volver enseguida. No te puedes ir muy lejos sin sentir una gran sed. Y, al final, acabas dándote por vencido y decides quedarte en la fuente.

Pues eso es tu pobreza, tu humor, tu pequeñez o lo que te hace caer; es tu dedal, el que continuamente te vuelve al Señor, a la fuente.”

Este pequeño signo en mi bolsillo me vuelve continuamente a Él; cuando lo veo, siento que mi corazón se ensancha, porque hay una Fuente que me espera.

Hoy el reto de Amor es meter en tu bolsillo un signo, algo que te recuerde que Cristo te ama. Desde un crucifijo, una imagen en la cartera, o aquello que sabes que, cuando lo veas, te va a recordar que eres amado por Él.

Cruz, medalla, dedal… ¿cuál es el tuyo?

¡VIVE DE CRISTO!

http://dominicaslerma.es/

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