Reto de amor: equipo


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

EQUIPO

Hace dos días, salía yo tranquilamente de la oración de la tarde, cuando, de pronto…

-¡¡He perdido mi anillo!!

El anillo plateado que me entregaron en la Toma de Hábito ya no estaba en mi dedo. ¡¡Qué disgusto!!  

Fui repasando mentalmente todo lo que había hecho a lo largo del día, ¡pero es que había trajinado muchísimo! Había limpiado los baños, lavado hábitos, guardado ropa…

Fui recorriendo todos los lugares, ¡hasta miré por el desván!, pidiéndole continuamente al Señor que me iluminara… Todo sin éxito. ¡No te imaginas qué angustia!

-¡Tienes que rezar a san Antonio! -me animó sor Matilde- Un padrenuestro, un avemaría, un gloria… ¡y lo encuentras!

Ella es súper fan de este santo, pero admito que yo soy de las que prefieren “ir directamente al Jefe”. Cuando le expuse mi falta de fe, rápidamente me respondió:

-Bueno, yo rezaré por ti. ¡Ya verás cómo san Antonio te lo encuentra!

Minutos después bajé al contenedor de la basura, pues recordé que el día anterior había tirado una bolsa.

Abrí el contenedor, busqué la bolsa en cuestión… ¡y ahí estaba el anillo, a primera vista! ¡Mis gritos de alegría se oyeron por todo el convento, te lo aseguro!

No puedo negar que san Antonio tuvo algo que ver, ¡y eso que yo me negaba en rotundo a incluirle en la búsqueda! Pero creo que, con todo lo que ha pasado, el Señor está queriendo decirme… ¡que le gusta el trabajo en equipo!

Es impresionante lo mucho que nos fascina ser autosuficientes. Si podemos hacer algo sin necesitar de nadie, nos sentimos realizados, valiosos, a gusto. Es extraña y agradable la sensación de que el éxito o fracaso de un trabajo depende sólo de ti, pues sientes que, si trabajas duro, lo conseguirás, y será algo realmente tuyo.

Sin embargo, ¡qué distinto es el Señor! Él, que es el Todopoderoso, se hace Niño; es decir, se hace totalmente dependiente, para necesitar de cada uno de nosotros, ¡Él, que podría no necesitar de nadie!

Y se ve que sus gustos no han cambiado mucho en estos años… Cristo cuenta con todos los santos de la Corte celestial, ¡y espera que nosotros hagamos lo mismo! Creo que le apasiona que seamos una gran familia en la que todos cuidamos de todos.

Hoy el reto del amor es trabajar en equipo. Te invito a que hoy hagas alguna actividad en compañía. Seguro que puedes hacerla tú solo, ¡pero, créeme, en equipo se descubren muchas más posibilidades! Y, en tu oración, te invito a que hables con el Señor: ¡elegid juntos un santo protector para este año! El Señor te cuida cada día, ¡pero tienes a uno de nuestros hermanos mayores deseando también ayudarte! Son… cosas de familia 😉 ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!

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