Reto de amor: ¡ya vienen los reyes magos… caminito de Belén! 


Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

¡YA VIENEN LOS REYES MAGOS… CAMINITO DE BELÉN!

Uno de estos días, tuvimos un recreo genial. Estábamos con todas las monjas, y algunas de ellas se pusieron a compartir con las demás cómo, cuando eran niñas, vivían con una gran ilusión la llegada de los Reyes Magos.

Una contaba que les veía por la ventana, allá a lo lejos, a la entrada del pueblo, y se iba corriendo a avisar: “¡Papá, que he visto a los Reyes Magos, ya vienen!”. Y nos insistía: “Es que yo les veía de verdad…”

Otra nos dijo que sus padres le señalaban una luz, allá a lo lejos, y le decían que aquella era la estrella que los Reyes Magos estaban siguiendo. Aquella luz resultaba que era un gran farol que estaba siempre en el mismo lugar, pero ella nos aseguraba que, aunque esa luz estuviese siempre allí, solamente la noche de Reyes se daba cuenta de su presencia, y que aquella luz radiante les llenaba de ilusión con la llegada de los Magos.

Luego nos reíamos contando lo que dejábamos en nuestras casas para que los Reyes, al llegar, pudieran tomar algo: que si una copita de coñac, unos polvorones, otras dejaban un vaso de leche… ¡y no podía faltar un gran cubo lleno de agua para los camellos!

Y todas coincidíamos al comentar cómo, al día siguiente, madrugábamos para ir corriendo a descubrir lo que nos habían traído… ¡Es una noche llena de ilusión!

Aquí, en el convento, también lo vivimos desde la ilusión. Durante todas las Navidades hay un buzón en medio del Monasterio, para que cada una pueda echar su carta.

Y mañana tenemos un gran regalo, y es que los Reyes, al terminar su ruta por cada una de las casas, vienen a despertarnos una a una. Lo hacen velozmente, comenzando de pequeñas a mayores. Uno de ellos trae al Niño Jesús en sus brazos, para que también nosotras lo podamos adorar, y dejan encima de la cama nuestros regalos.

Después bajamos corriendo a la sala a enseñarnos lo que nos han traído. Y así comienza un día tan especial, cargado de sorpresas que nos vuelven como niñas.

Y es que éste es un día para recuperar la ilusión. Pero no la ilusión que viene de “iluso”, no, sino la ilusión que procede de tener un corazón de niño, que lo espera todo, que vive todo desde una confianza, sin demasiados racionalismos.

Dándole vueltas al tema en la oración, me daba cuenta de que muchas veces, al crecer, nos olvidamos de la ilusión, y le preguntaba al Señor el porqué. Y es que, el que ya no se ilusiona, es porque no espera nada, es porque se ha olvidado de dejarse sorprender, de pedir, de desear, de redescubrir que no todo está al alcance de nuestra mano y que siempre hay un nuevo motivo para esperarlo todo de Él.

Jesús dice: “Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el reino de Dios”.

Así que hoy lo tenemos fácil…

Hoy el reto del amor es vivir el día desde la ilusión. Vuelve a ser niño, piensa por un momento qué les puedes pedir a los Reyes Magos y escríbeles una carta, no sólo pidiendo cosas materiales, sino también aprovecha para pedirles aquellas cosas que necesitas de verdad, ésas que te hacen sentir impotente, o que te muestran tu gran necesidad del Señor. Ellos, que van a adorar al Niño Dios, le presentarán tu carta, y te traerán lo que les pides, no sólo en esta noche, sino a lo largo de todo este año.

¡Feliz Noche de Reyes!

¡VIVE DE CRISTO!

http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!

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