Reto de amor: ¿por donde pierdes el gas?


Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¿POR DÓNDE PIERDES EL GAS?

Ayer me puse a trabajar montando unas medallas y pulseras. Al empezar a hacerlo, hay que quemar un poco la punta de la goma o del cuero para que entre por los agujeros y lograr engarzar las cuentas, la medalla…

Para realizar esta tarea tenemos un mechero que es un “mini soplete”. El anterior se había estropeado, por lo que me tocaba estrenar uno; ¿a quién no le gusta estrenar cosas? A mí me encanta, así que… ¡a por ello!

Sin embargo, dar al botón no salía la llama.

Pensé: “¡Qué raro, no tiene gas!”, y me fui a por la bombona para cargarlo. Acto seguido, tan contenta, lo probé de nuevo y, de pronto, un pequeño ruido.

-Yiiiiiiiiii…

Oh, oh… la válvula no cierra y se pierde todo el gas poco a poco. No pude hacer nada: delante de mí se volvió a vaciar.

Yo, mientras tanto, miraba al mechero y pensaba: “Qué perfecto y nuevo es por fuera, ¡pero por dentro está vacío!”

Realmente parece un mechero impecable, que va a funcionar estupendamente, pero, cuando lo utilizas, te das cuenta de que todo es fachada, que está vacío. Me acordé de la expresión “te has quedado sin gas”, que quiere decir sin vida.

Esto me llevó al Señor en la oración. Me daba cuenta de que en nuestra vida muchas veces damos la imagen de todo perfecto, de que no pasa nada, pero esto no es real: somos humanos, y lo que todos tenemos en común es la debilidad. Somos frágiles y débiles, pero amados por todo un Dios fuerte.

Dentro de nosotros podemos sentirnos vacíos, perdemos el gas por una herida de rencor, de avaricia, de envidia, de celos, de soberbia, de egoísmo… de tantas cosas que nos impiden retener el amor en nuestra vida… Porque el Amor llega a nuestro corazón, el Señor lo derrama cada día, y las personas que tenemos junto a nosotros también; pero estas heridas no dejan que el amor permanezca dentro de nosotros y lo perdemos poco a poco.

Sin embargo, nosotros no creemos solo en Cristo, sino que creemos también en su fuerza sanadora. Pero, para que Jesús pueda sanar tu corazón, necesita que le abras tu libertad; Él no puede entrar si tú no le dejas. Si le abres, Él entrará y te sanara, y hará no solo que recibas el amor, sino que cierre la válvula y no lo pierdas.

Hoy el reto del amor es ir a una iglesia, sentarte delante de un Sagrario y orar un rato, hablar con Jesús, porque Él está. Y entregarLe todas las heridas por las que sientes que pierdes el gas. Después de la Eucaristía, quédate unos minutos y pídeLe a Jesús que te sane el corazón, que te dé un corazón nuevo. En este tiempo de Cuaresma, es el gran regalo que te quiere dar.

¡VIVE DE CRISTO!

https://www.instagram.com/noviciado_dominicas_lerma/

https://www.facebook.com/Noviciado-Dominicas-Lerma-244473686123476/

http://dominicaslerma.es/    

¡Feliz día!