Reto de amor: ¿cantidad o calidad?


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¿CANTIDAD O CALIDAD?

El otro día estaba llevando unas cajas de un lado para otro y, claro, con tanto ajetreo, empecé a sentir calor. Me quité el jersey para quedarme en manga corta. ¡Hacía una temperatura de lo más agradable!

Poco después tocaron la campana para ir a Vísperas. Mientras me cambiaba de ropa, me dio una pereza horrible ponerme mi ajustada camiseta térmica: ¡estaba tan cómoda con la holgada camiseta de manga corta!

“No hay problema”, me dije, “me dejo la camiseta, y me pongo un jersey más. ¡Lo uno por lo otro! Va a ser lo mismo, ¿no?”

Pues no, no es lo mismo, ya te lo adelanto. Según iba cayendo la noche, yo cada vez estaba más escarchada. ¡¡Sentía incluso el viento correr por mis brazos y pasearse por toda mi espalda aprovechando la holgura de la ropa!!

Fue en ese momento cuando recordé a un gran amigo nuestro que siempre dice que “la primera capa, la que toca la piel, ¡esa es la más importante! ¡¡Y fundamental que quede bien ajustada!!”.

De pronto comprendí que lo mismo sucede en nuestra relación con el Señor. Si queremos resguardarnos del frío, si queremos experimentar el calor de Su amor, ¡necesitamos ir bien pegaditos a Él!

Podemos tener al Señor como un jersey muy bueno en nuestra vida, lo llevamos, sí, pero con alguna capa entre medias, es decir, esas partes de nuestra vida en que “le dejamos fuera”: puede ser en el trabajo, o en nuestros hobbies, ¡o los días de entre semana!

Sin embargo, ¡el Señor quiere ir pegado a tu piel, hasta el punto de que los dos seáis uno!

¿Te has fijado cuántas veces dicen los Evangelios las palabras “lo tocó”? Jesús tocó al ciego, al leproso, a los niños…

El sentido del tacto es muy curioso. Sí, porque se puede ver sin ser visto… ¡¡pero no se puede tocar sin ser tocado!! Cristo quiere tocar toda tu vida, ¡para que tú también puedas tocarLe en tu realidad!

Hoy el reto del amor es que dejes a Cristo caminar a tu lado. No te limites a saludarle por la mañana y decirle algo por la noche, como si fuese el jersey que cubre todo el día, ¡pero a lo lejos! Te invito a que hoy te cuelgues una cruz al cuello, ¡que toque tu piel! Aprovecha y tómala en tu mano a lo largo de la jornada para preguntarLe el camino a seguir, para orar por esa persona que acaba de hablarte… Recuerda que, cuando Le tocas, ¡Él te toca! Y, junto a Él, es imposible pasar frío. ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

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