366 Santos por España – Febrero


Te mando los Santos Por España de febrero. Este mes, pedimos especialmente a Santa Eulalia de Barcelona por la unidad de España y la paz en el mundo

 

En nuestras redes sociales vamos a publicar cada día el nombre de un santo. Únete en oración y pide cada día a ese santo que interceda por la unidad de España y la paz en el mundo.

Puedes enviarle la lista que te detallo a continuación a tus contactos y, si tienes facebook o twitter, puedes compartir o retuitear el santo de cada día que el equipo de Enraizados colgará.

La etiqueta es: #366SantosXEspaña  

Cuento contigo para que esta campaña sea un éxito. Cuento con tu ayuda para difundirlo y con tus oraciones.

Aquí esta la lista de los Santos del mes de febrer0:

 

Día 1: San Cecilio de Granada

Día 2: Nuestra Señora de la Calle, patrona de la Diócesis de Palencia

Día 3: Beato Aurelio de Vinalesa

Día 4: Beato José Javier Gorosterratzu  y 5 compañeros

Día 5: Beato Rafael Alonso Gutiérrez

Día 6: Beata María Baldillou Bullit y otras 6 compañeras Escolapias

Día 7: Beato Anselmo Polanco Pontecha

Día 8: Beatos Felipe Ripoll Morata

Día 9: San Miguel Febres Cordero

Día 10: Beato Juan de Jesús Vilaregut Farré y 3 compañeros

Día 11: Beato José Nadal Guiu

Día 12: Santa Eulalia de Barcelona

Día 13: San Juan Bautista de la Concepción

Día 14: Beato Vicente Vilar David

Día 15: Beato Manuel Borrás Ferré

Día 16: Beato Manuel Basulto Jiménez y 5 compañeros

Día 17: Beatos Hermenegildo de la Asunción y 5 compañeros

Día 18: San Eladio

Día 19: San Beato de Liébana

Día 20: Beato Orencio Luis y compañeros mártires

Día 21: Santa Florentina de Sevilla

Día 22: Beata Elvira Torrenteallé Paraire y compañeras mártires

Día 23: Beata Dolores Puig Bonany

Día 24: Beato Modesto Vegas Vegas

Día 25: Beato Juan Mª de la Cruz García Méndez

Día 26: Santa Paula Montal Fornés

Día 27: Beato Fortunato Velasco Tobar y 13 compañeros

Día 28: San Geruncio

Día 29: San León de Vasconia

Jesús Ignacio , gracias por difundir esta campaña y por todo lo que haces por Enraizados.

Recemos juntos durante este año por la unidad de España.

Recibe un fuerte abrazo,

María Isabel Moreno

Vicepresidenta de Enraizados

 

PD: Recuerda que puedes compartir el santo de cada día siguiendo a Enraizados en las redes sociales. En facebook, en www.facebook.com/asociacionenraizados y en twitter en @AsocEnraizados #366SantosXEspaña. Cuento contigo para dar a conocer los santos españoles y que más personas recen por la unidad en España y la fe de los españoles.

LA CRUZ


LA CRUZ,

No existe únicamente la cruz de Cristo, existe también nuestra cruz.

Y, entonces, ¿cuál es esta cruz GC? Amigo, quiero decirte dos palabras, a este propósito, con mucha claridad, como se hace entre verdaderos amigos.

Tenlo presente. La cruz que no te va bien es precisamente la tuya.

La cruz no es un vestido, ni un par de zapatos que te deben venir a la medida. La cruz jamás va a la medida de tu gusto y de tus exigencias particulares. Desgarra, magulla, araña, arranca la piel, aplasta, doblega…

Y, sin embargo, no hay duda. Para que sea de verdad tuya, la cruz no debe irte bien. Por cualquier lado que la mires, la cruz nunca va bien.

Tampoco a Cristo le iba bien su cruz. No le fue bien la traición de Judas, el sueño de los apóstoles, la conjura de sus enemigos, la fuga de sus amigos, las negaciones de Pedro, las burlas de los soldados, el grito feroz del pueblo.

La cruz, para que lo sea, no debe irte bien.

Esa cruz que te viene encima en el momento menos oportuno -una enfermedad que te pilla mientras tienes muchas cosas que hacer y que te echa por tierra un montón de proyectos -es la “tuya”.

Esa cruz que nunca hubieras esperado -aquel golpe cobarde que te ha venido de un amigo, aquella frase que tenía el chasquido de un latigazo, aquella calumnia que te ha dejado sin respiración- es “tu” cruz.

Esa cruz que tú no habrías elegido nunca entre otras mil -“una cosa así no debía sucederme a mí”- no hay duda: es “tu” cruz.

Esa cruz que te parece excesiva, disparatada, desproporcionada a tus débiles fuerzas -“es demasiado, no puedo más”- no pertenece a los otros: es la “tuya”.

No te hagas ilusiones. No existe una cruz a la medida.

Para ser cruz tiene que estar fuera de medidas.

Intenta buscar. Registra por todas partes. Examina todo bien.

Valóralo con atención. Y, si encuentras al final la cruz que te va bien, tírala. Esa, ciertamente, no es la tuya.

Las señales para reconocer si una cruz es tuya son desconcertantes: imprevisión, repugnancia, malestar, imposibilidad, inoportunidad, sentido de debilidad.

Si una cruz se te presenta como antipática, desagradable, excesiva, demasiado ruda, insoportable, no dudes en cargar con ella. Te pertenece.

Por otra parte, no importa que no sea “tuya” en el momento de partir. Llegará a serlo durante el camino, a través de una cierta familiaridad que se establecerá entre tú y ella.

Al principio se te presentará como si te fuera extraña.

Después descubrirás que es verdaderamente tuya.

Sólo llevándola te darás cuenta de que esa cruz es “tuya”.

Esto no quiere decir, entiéndase bien, que las relaciones entre tú y la cruz se hagan idílicas, que todo marche bien. Con la cruz no hay nada que marche bien. La cruz marca surcos profundos en las espaldas y en el corazón.

Pero, a pesar de todo, se establecerá una familiaridad. Una familiaridad sufrida, pero justificada por el sentido que se descubre poco a poco, caminando. Y aun cuando el significado no aparezca claro, siempre está la fe que te invita a dejarte conducir de la mano de alguien que sabe.

No eres tú quien tiene que saber.

¿Qué es la fe?: Fe, quiere decir simplemente, saber que él sabe, aun cuando tú estés a oscuras.

Adelante, pues, con esa cruz que no te va bien. Con la cruz que no está hecha a medida.

Lo que cuenta no es que la cruz esté hecha a tu medida.

Lo esencial es que tú seas a la medida de Cristo.

IV Asalto al cielo


IV ASALTO AL CIELO

“Del fracaso matrimonial y de sus heridas, a una vida plenamente feliz en Cristo”

El próximo sábado 14 de febrero celebraremos en la Parroquia de Colmenar del Arroyo la IV Vigilia de Testimonio, Adoracion, y Alabanza: ASALTO AL CIELO.

En esta ocasión nos acompañará con su testimonio el prestigioso periodista y escritor José Ma Zavala y su mujer Paloma Fernández, que gracias al Santo de los estigmas, el P. Pío de Pieltrachina, encontraron a Cristo.

Compartirán con nosotros el testimonio de su encuentro con Jesucristo y de su cambio radical de vida, tras experiencias de rupturas afectivas, soledades, frustraciones, enfermedades largas y dolorosas, y de su alejamiento de Dios.

Dos historias que a partir de un determinado momento son guiadas, de forma invisible por el Santo capuchino italiano estigmatizado: El P. Pío.

Compartirán con nosotros el largo y doloroso camino que tuvieron que recorrer hasta sellar con el Sacramento del Matrimonio una convivencia que comprendieron que no era agradable a Dios.

Un testimonio que está ya ayudando a muchos matrimonios con problemas, separados, divorciados, o casados como Dios manda que no valoran lo suficiente el inmenso tesoro de su matrimonio sacramental.

Lugar: Colmenar del Arroyo

Día: Sábado 14 de febrero

Programa:

17h: Rosario
18h: Testimonio
19h: Adoracion
20h: Misa.

Para todos, especialmente para los que no tienen fe, y los que la buscan.
 
Invitad a amigos y conocidos. También a aquellos que no practican, no tienen fe, o  piensan que la han perdido. Ellos son los preferidos de Dios. A ellos se dirige, en primer lugar, esta iniciativa.

Invitad a matrimonios que hayan pasado o estén pasando por dificultades.
 
Será una nueva oportunidad para dejarnos encontrar por el Dios de las sorpresas, por la Bondad y la Misericordia del Dios que tiene poder para liberarnos de todo lo que impide en nosotros el amor y que da un sentido nuevo a nuestra vida.
 
¿Estamos dispuestos a acoger las sorpresas de Dios? El Dios de las sorpresas nos invita y espera.
 
Contaremos con música preciosa de adoración y alabanza.
 
¿Cómo llegar desde Madrid?
Tomar la carretera M501 dirección San Martín de Valdeiglesias, y continuar dirección San Martín de Valdeiglesias hasta la salida 37, dirección Chapinería, Colmenar del Arroyo y Valdemorillo. Tomar el desvío hacia Colmenar del Arroyo, y seguir recto hasta la Pza de España, s/n, que es donde está la Parroquia.

Un saludo: P. Álvaro

Valoremos más el Santo Sacrificio de la Misa


Os dejo un impresionante mensaje para que valoremos más el Santo Sacrificio de la Misa.

Nos hará muchísimo bien. A mi me ha conmovido.

El poder de la Santa Misa

A la hora de tu muerte, tu mayor consolación será las Misas que durante tu vida oíste.

Cada Misa que oíste te acompañaran al Tribunal Divino y abogarán para que alcances el perdón.
Con cada Misa puedes disminuir el castigo temporal que debas por tus pecados, en proporción con el FERVOR que la oigas.

Con la asistencia devota a la Santa Misa rindes el mayor homenaje a la Humanidad Santísima de Nuestro Señor. La Santa Misa bien oída suple tus mayores negligencias y omisiones.

Por la Santa Misa bien oída se te perdonan todos los pecados veniales que estás resuelto a evitar, y muchos otros de que ni siquiera te acuerdas. Por ella pierde también el demonio el dominio sobre ti.

Además, ofreces el mayor consuelo a las almas benditas del Purgatorio.

Una Misa oída mientras vives te aprovechará mucho más que muchas que ofrezcan por ti después de tu muerte.

Te libras de muchos peligros y desgracias, en los cuales quizás caerías si no fuera por la Santa Misa.

Acuérdate también de que con ella acortas tu purgatorio.

Con cada Misa aumentas tus grados de gloria en el Cielo. En ella recibes la bendición del Sacerdote, que Dios ratifica en el cielo.

Durante la Misa te arrodillas en medio de una multitud de ángeles que asisten invisiblemente al Santo Sacrificio con suma reverencia.

Consigues bendiciones en tus negocios y asuntos temporales.

Cuando oímos Misa en honor de algún Santo Particular, dando gracias a Dios por los favores pedidos a este Santo no podemos menos de ganarnos su protección y especial amor, por el primer gozo y felicidad que de nuestra buena obra se le sigue.

Todos los días que oímos Misa estaría bien que, además de las otras intenciones, tuviéramos la de honrar al Santo del día.

IMPRIMATUR:
JUAN J. CLENNON
Arzobispo de St. Louis

Que circule entre católicos por favor

Mensaje del 2 de diciembre de 2014 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina


ROSAS PARA LA GOSPA

Mensaje del 2 de diciembre de 2014 en Medjugorje“Queridos hijos, recuerden lo que les digo: ¡el amor triunfará! Sé que muchos de ustedes están perdiendo la esperanza porque ven en torno a sí sufrimiento, dolor, celos y envidia… Sin embargo, yo soy su Madre. Estoy en el Reino, pero también aquí con ustedes. Mi Hijo me envía nuevamente para ayudarlos. Por lo tanto no pierdan la esperanza, por el contrario, síganme, porque el triunfo de Mi Corazón es en el Nombre de Dios. Mi amado Hijo piensa en ustedes como siempre lo ha hecho: ¡créanle y vívanlo! Él es la vida del mundo. Hijos míos, vivir a mi Hijo significa vivir el Evangelio. Eso no es fácil. Conlleva amor, perdón y sacrificio. Eso purifica y abre el Reino. Una oración sincera, que no son solo palabras, sino oración que el corazón pronuncia, los ayudará. Como también el ayuno, porque ello conlleva ulterior amor, perdón y sacrificio. Por lo…

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INMACULADA CONCEPCIÓN 2. NOVENA


INMACULADA CONCEPCIÓN
2. NOVENA

1. Oraciones | 2. Novena | 3. Triduo

Por la señal…
Señor mío Jesucristo…

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida por Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción: así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que por la gracia de Dios has sido elegida para ser Madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre.

A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta novena, para rogarte que nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado.

Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloría, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro, haya sido desamparado. No me dejéis, pues, a mi tampoco, porque si me dejáis me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a vos, antes bien, cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción.

Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un grande aprecio de la virtud cristiana, y la tercera, una buena muerte. Además, dadme la gracia particular que os pido en esta novena (hacer aquí la petición que se desea obtener).

Rezar la oración del día correspondiente:
DÍAS
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9

ORACIONES FINALES

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Rezar tres Avemarías.

Tu Inmaculada Concepción, oh Virgen Madre de Dios, anunció alegría al universo mundo.

ORACIÓN. Oh Dios mío, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen, preparaste digna habitación a tu Hijo: te rogamos que, así como por la previsión de la muerte de tu Hijo libraste a ella de toda mancha, así a nosotros nos concedas por su intercesión llegar a ti limpios de pecado. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo. Amén.

 

DÍA PRIMERO

Comenzar con el ofrecimiento y la oración preparatoria.

ORACIÓN DE ESTE DÍA. Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como preservaste a María del pecado, original en su Inmaculada Concepción, y a nosotros nos hiciste el gran beneficio de libramos de él por medio de tu santo bautismo, así te rogamos humildemente nos concedas la gracia de portarnos siempre como buenos cristianos, regenerados en ti, Padre nuestro Santísimo.

Meditar y rezar la oración final.

Entrevista a Marija en Radio María Italia


Entrevista a Marija en Radio María Italia con ocasión del mensaje del 25 de agosto de 2014 en Medjugorje.

 Publicado: 26 Agosto 2014

Padre Livio: Queridos amigos, tenemos en directo la vidente Marija que nos comunica el mensaje de la Reina de la Paz del 25 de agosto de 2014. ¡Hola María!

Marija: ¡Hola, padre Livio! Saludo a todos los radioyentes de Radio María.

Hoy, 25 de agosto, como cada 25 del mes, la Virgen nos ha dado el siguiente mensaje:“Queridos hijos, orad por mis intenciones, porque Satanás quiere destruir mi plan que tengo aquí y robaros la paz. Por eso, hijos míos, orad, orad, orad para que Dios a través de cada uno de vosotros pueda actuar. Que vuestros corazones estén abiertos a la voluntad de Dios. Yo os amo y os bendigo con mi bendición maternal. Gracias por haber respondido a mi llamada.” 

Padre Livio: Marija, parece en este mensaje que la Virgen está muy preocupada por la paz en el mundo.

Marija: Sí, porque la Virgen dice: Orad por mis intenciones, porque Satanás quiere destruir no solamente los proyectos de Dios, sino también la paz; quiere robarnos la paz a cada uno de nosotros. Satanás lo que quiere es destruir, en cambio la Virgen quiere construir con nosotros. Quiere darnos la paz a través de su Hijo, porque Él es la verdadera paz… ¡Oremos!  

Padre Livio: Según tu opinión la Virgen se refiere, digámoslo así, a la paz de nuestros corazones, a la paz de las familias o en este momento -también porque el Papa Francisco ha dicho que parece casi que en el mundo esté para comenzar la Tercera Guerra Mundial- la Virgen está preocupada por la paz en el mundo, porque son tantas las áreas donde hay grandes conflictos.

Marija: La Virgen ha dicho “Orad por mis intenciones”. Y cuando la Virgen dice “orad por mis intenciones”… es seguro: la Virgen tiene un proyecto especial. No quiere asustarnos, quiere decirnos: “Luchemos”. Quiere decirnos: Satanás es el destructor. Quiere destruir no solamente vuestras vidas, sino que quiere destruir también el planeta donde vivís. Y también aquella paz que cada uno de nosotros busca tener. La paz es lo que no tenemos cuando no tenemos a Dios, cuando no tenemos oración, cuando no tenemos serenidad, tranquilidad en las familias…Cuando hoy miramos a Irak, o a Siria u otras partes del mundo donde hay guerra, cuando miramos a África, cuando miramos a Ucrania, etc. igualmente han llegado peregrinos de Venezuela que me han dicho que hay una situación muy difícil también allí… Todos estos lugares, cuando pensamos cuántos muertos, todavía hoy, como testigos de la paz… Y la Virgen pienso que nos ve a todos, nos escucha a todos y dice: Orad. Orad por las intenciones de mi Corazón hacia cada uno de vosotros. 

Padre Livio: Escucha, Marija, este “orad” de la Virgen ¿tal vez quiere aludir concretamente al Rosario, al Rosario por la paz? Porque la Virgen ha dicho: “Afrontad las insidias de Satanás con el Rosario en la mano”.

Marija: Sí. Porque la Virgen dice: “Orad por mis intenciones”. Me acuerdo una vez que hemos preguntado -un poco curiosos- a la Virgen cuáles son sus intenciones, y Ella ha dicho: “Mis intenciones son vuestro bien”. El bien de nuestro cuerpo, de nuestra alma… en todos los sentidos: material, físico y espiritual. Por eso dice “mis intenciones”. Pero en realidad en sus intenciones está cada corazón, cada persona que encuentra refugio en su Corazón Inmaculado.

Dice “orad por mis intenciones”, para poderlas ofrecer a su Hijo y decirle: “Tienen necesidad. Tienen necesidad de paz, de serenidad, tienen necesidad de Dios.”.

Ella pide por todas aquellas cosas de las que tenemos necesidad. Puede ser tantas veces también el trabajo, la casa, la familia… Todas las situaciones que podamos pensar. 

Padre Livio: La Virgen dice también que nosotros podemos ser instrumentos de paz, que Dios puede actuar a través de cada uno de nosotros. Que podemos ser los portadores de la paz, los constructores de la paz, ser eficaces realmente para la paz del mundo…

Marija: Sí.

Dice: “Orad, orad, orad para que Dios pueda actuar a través de cada uno de vosotros”.

Podemos ser instrumentos de paz, podemos ser sus manos extendidas, como Ella dice.

También lo dice San Francisco: instrumentos de paz. Que cada uno de nosotros llegue a ser “voluntad de Dios”.

Por esto dice: “Que vuestros corazones estén abiertos a la voluntad de Dios”.

Si nosotros estamos abiertos a la voluntad de Dios, la voluntad de Dios estará en cada situación donde Dios nos ponga, también en la guerra, en los momentos difíciles de nuestra vida. Que a través de esta experiencia podamos ser esas manos extendidas, esa paz, esa oración, ese amor, esa sonrisa -que no cuesta nada-, etc.… 

Padre Livio: Marija, los primeros años la Virgen pedía de un modo muy fuerte la oración y el ayuno por la paz. Vosotros no pensabais que la guerra podía llegar precisamente allí, donde vosotros vivíais…

Marija: Es verdad. Gracias a Dios Medjugorje no fue alcanzado, pero la guerra llegó muy cerca. Y sentimos la maldad de la guerra.

Por eso, como Juan Pablo II decía: “Nunca más la guerra”.

Porque la guerra significa no sólo destrucción, no sólo hambre, no sólo sed, no sólo la falta del hermano, de la hermana, de los amigos, etc.… la guerra es una cosa diabólica.

Y también nosotros queremos gritar con Ella, que es la Reina de la Paz: “Nunca más la guerra”.

Que haya paz en todo el mundo… Debemos orar, orar y ofrecer nuestras oraciones, nuestros pequeños sacrificios, nuestros ayunos;

Porque la Virgen nos ha dicho hace tanto tiempo: “Con la oración y el ayuno también las guerras se pueden detener”.

Y en la Sagrada Escritura podemos leer un lugar donde dice: “Algunos espíritus malignos se pueden expulsar solamente con la oración y el ayuno”.

La Virgen aquí en Medjugorje nos llama a redescubrir el ayuno, a creer en esta palabra que Ella dice: Ayunando y orando.

Lo que está escrito en la Sagrada Escritura debemos ponerlo en práctica. El ayuno hace bien, porque nos refuerza en la fe, nos refuerza en el carácter, porque aprendemos que “lo que es sí, es sí; y lo que es no, es no”, como dice Jesús. 

Padre Livio: Entonces es correcto pensar, Marija, que detrás de la guerra quien está es Satanás, que quiere el odio, que quiere la guerra…

Marija: Es verdad. Satanás quiere la guerra. Dios quiere la paz, porque Él es el Rey de la paz. Y por esto nos pide, nos llama también a través de su Madre.

La Virgen lo ha dicho muchas veces: “Dios me ha permitido estar con vosotros”. 

Padre Livio: Marija, esta tarde has tenido la aparición como todos los
días… ¿Te parece que la Virgen estaba preocupada?

Marija: No tanto preocupada; con expresión de paz.

Yo creo profundamente que la Virgen cuenta con nosotros, y nos dice: “Vosotros orad al Señor, llamad a la puerta del Señor, y el Señor os responderá y os dirá que sí”.

Yo creo profundamente que nosotros pedimos la paz con la oración, con el ayuno, con la renuncia, como Ella ha dicho: “orad, orad, orad”.

Pienso que también es una llamada a despertarnos, no sólo espiritualmente, sino también para todas nuestras decisiones. Porque nosotros somos instrumentos, o de paz o de guerra. ¡El hombre! Es el hombre el que se decide por la guerra o por la paz. Y nosotros, si oramos, podemos cambiar los proyectos que son malos y no buenos. 

Padre Livio: ¡Bien podemos decir a nuestros oyentes de esta tarde que tomemos el Rosario y que, o personalmente o en las familias o en las parroquias comencemos verdaderamente a hacer una cruzada por la paz!

Marija: Es verdad. Nosotros no sabemos dónde está la necesidad, pero la Virgen lo sabe.

Y nosotros debemos unirnos en torno a su Corazón Inmaculado y decir: “Nosotros creemos y sabemos cómo es el corazón de una madre; sobre todo de la Madre, que es Ella, que ha visto a su Hijo en la Cruz, que lo ha tenido muerto en sus brazos cuando lo bajaron de la Cruz… su Hijo que ha muerto y resucitado por nosotros para darnos la vida, la alegría, la paz. Por eso, confiemos en Ella, en su Corazón Inmaculado y, a través de su Corazón Inmaculado, en Jesús y pidamos este don. El don de la paz, el don de la alegría, el don de la oración, de la bendición que Dios nos quiere dar a través de cada situación.”

Porque si nosotros estamos con Dios tenemos la bendición, y si estamos sin Dios tenemos la maldición. 

Padre Livio: ¿Puedo hacerte una última pregunta?

Marija: Si, Padre Livio. 

Padre Livio: El vidente Iván el 17 de agosto ha recibido un mensaje que es una exhortación a orar por la paz. Fue un mensaje que recibió aquí en Italia.

En él estaba esta expresión: “Orad por mí amadísimo Santo Padre y por su misión, la misión de la paz”.

¿Cómo has entendido tú este mensaje, cómo lo has interpretado?

Marija: Hoy yo pienso que un hombre como el Papa Francisco es un hombre que dice la verdad a todos aquellos que están en el mal, a todos aquellos que son malvados, a todos aquellos que están preparando -quien sabe- cosas malévolas, y sin embargo piensan que son hombres rectos. Pero el Papa habla muy claro e invita, lo habéis visto, con fuerza y simplicidad.

También en lo concreto, dice: “Vosotros estáis en guerra, haced la paz”.

Y él cree. Un hombre de Dios cree en el poder de la oración. Y nosotros unidos a él, unidos a la Virgen con todos los santos y los ángeles, con todo el cielo, pedimos esta gracia. 

Padre Livio: Gracias Marija.

Marija: Unidos con todo el corazón. Quiero haceros también a todos vosotros una invitación: ¡Con todo el corazón ofrezcamos también un pequeño ayuno, una pequeña renuncia por la Virgen, por sus intenciones! Y que por encima de todo esté oración, como dice la Virgen. Concluyamos con el Magnificat. 

Padre Livio y Marija: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia-como lo había prometido a nuestros padres-en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espiritu Santo,como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén. 

Padre Livio: Nuestra ayuda es el nombre del Señor.

Marija: Que hizo el cielo y la tierra. 

Padre Livio: La bendición de Dios todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros.

Alabados sean Jesús y María.

Marija: Siempre sean alabados Jesús y María. 

Padre Livio: Marija, te encomiendo a toda la gran familia de Radio María, de manera especial los enfermos.

Marija: Yo de manera especial esta tarde invito a todos los enfermos, a todos los ancianos, a todas las personas a aumentar, unidos a la Virgen, la oración por la paz en el mundo. Estoy cercana a vosotros y os encomendaré a la Virgen.

Dios os bendiga a todos y buenas noches. Santa noche a todos. 

Padre Livio: También a ti, Marija. Gracias de corazón.

Marija: Gracias Padre Livio, buenas noches. 

Fuente: Radio María Italia. Traducción realizada por el grupo de oración Totus Tuus Reina de la Paz

Decenario al Espíritu Santo (Día Quinto)


 

DIA QUINTO

 

ACTO DE CONTRICIÓN
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


Consideración

Instrucciones graves que nos da este sapientísimo Maestro; y digo graves, porque son tales que, cuando no las cumplimos, Él huye de entre nosotros y nos impiden el adquirir la unión con Dios.

Las instrucciones que hoy digo nos da este sabio, hábil, prudente, discreto, activo, dulce y cariñoso Maestro, que todos estos títulos merece, porque todo esto que de Él digo parece que al darnos estas lecciones todo nos lo quiere transmitir y grabar para que así como Él obra con nosotros obremos nosotros con nuestros prójimos en general, ya sean amigos nuestros ya no lo sean, o ya sean declarados enemigos; a todos quiere que tratemos igual, con la caridad que Él nos enseña.
Estas instrucciones no nos las da ni nos las hace ver y entender por medio de la luz que ya dejo dicho da al entendimiento; van directamente a la voluntad, pues allí las deja como impresas y grabadas en lo más íntimo de nuestra alma, con el fin de que jamás se nos puedan olvidar, y si nosotros queremos ser agradecidos a tantas manifestaciones de cariño y amor como nos da este nuestro inolvidable Maestro, debemos tener estas sus enseñanzas no como instrucciones, sino como mandatos.
Así los debemos poner por obra y con toda la aceptación de nuestra voluntad.
Nos dice que hablemos y obremos siempre con sencillez y que a nuestro prójimo nunca le hablemos ni tratemos con doblez bajo ningún pretexto.
La sencillez, dice, que es el carácter propio de los hijos de Dios y la doblez y fingimiento es propio de Satanás y sus secuaces y que esta semilla la puso Satanás en el corazón de la mujer y con ella la vanidad, cuando la sedujo a cometer el primer pecado; y dice que es tal el aborrecimiento que tiene Dios al que trata con doblez a su prójimo, que ninguno de éstos entrará a gozar de su descanso.
Nos exhorta también a que con propia voluntad nunca hagamos ningún acto, por pequeño que éste sea, y que debemos dar en nuestro corazón preferencia de aprecio y estima a todos aquellos que con sus contradicciones y privaciones nos ayuden a arrancar de nosotros la propia voluntad.
Nos exhorta a que seamos exigentes con nosotros mismos, encaminando nuestra existencia a toda virtud y perfección y a tener mucha tolerancia con los demás; que tengamos siempre mucha prudencia y obremos con discreción y que andemos con mucho cuidado, porque Satanás, nuestro común enemigo, siempre anda entre nosotros sembrando cizaña para que nosotros cojamos la discordia, que es el fruto que da la semilla que él tira y nos enseña los modos y maneras que él tiene de disfrazarse.
Usa mucho el disfraz de falso celo, que es para las almas consagradas al servicio del Señor la careta con que se cubre y aparece enmascarado con apariencias de celo, porque, quitando la posesión y vista de Dios, lo demás todo lo conoció perfectamente; porque le dio el Espíritu Santo tan privilegiada inteligencia que con ella conoció toda virtud y perfección; pero no la quiso practicar y por eso sabe tan perfectamente el oficio de seducir y engañar con virtudes aparentes y fingidas, que es todo lo que él abarca aparentar y fingir.
Pues rebelándose contra Dios, en esto vino a parar todo su saber y ciencia: a engañar, seducir, fingir y aparentar, y esto es ahora todo su saber y ciencia.
Y toda esta su ciencia, sabiduría y poder los destruimos nosotros con sólo que sigamos la verdad y con esto sólo le dejamos avergonzado, humillado, confundido y en su misma soberbia más y más abatido.
Vuelve a insistir en que nunca con doblez hablemos ni tratemos a nuestro prójimo por lo desagradable que esto es a Dios; y nos prohíbe hablar, decir y manifestar de cualquier modo o manera que sea las debilidades, imperfecciones, faltas o pecados de nuestros prójimos, y dice que el modo de tratar nosotros las cosas que dejó dichas de nuestros prójimos es con Dios, para pedirle gracia y perdón para ellos.
Nos exhorta como a viva voz y con mucha energía, contra la envidia espiritual, que jamás nos dejemos seducir de Satanás a cometer este pecado y el que lo comete es ladrón declarado que roba a Dios la gloria y la honra que Dios se merece y que todos estamos obligados a darle.
En contradicción a este pecado dilatemos nuestro gozo cuanto nos sea posible, siempre que veamos u oigamos hablar en alabanza de nuestro prójimo y jamás nos angustiemos con esos humillos de envidia con que los imperfectos oyen las alabanzas del prójimo o cuando los ven hacer algún acto de virtud, porque dice que el que tiene este pecado está como dominado por él y cuanto ve y oye del prójimo todo le da en rostro, como si le viera cometer graves pecados, porque la envidia espiritual, al que la tiene, le roe hasta las entrañas y la ruina espiritual del que esto tiene es segura.
Y digo que a viva voz nos lo dice, porque hasta los sentidos parece que participan instrucción.
Y nos enseña que cuando con falso celo nos veamos perseguidos, acusados y reprendidos, guardemos riguroso silencio y les abramos nuestro corazón lleno de amor y cariño, siempre que ellos nos busquen, sin darles la menor muestra de resentimiento. Porque, con todo, nos ayudan mucho a lograr más fácilmente la santificación de nuestras almas.
También nos exhorta mucho a que no tallemos ni pulamos a ninguno de nuestros prójimos, porque el que talla y pule a otro está muy lejos de la propia santificación.
También nos exhorta mucho a que tengamos gran temor y desconfianza no de Dios, sino de nosotros mismos, cuando nos alaban y ensalzan, porque la alabanza, la honra y la gloria que os dan no la merecéis vosotros, sino Dios que es el que os ha dado todo cuanto tenéis, por lo que los hombres os alaban y ensalzan.
Además, Satanás, nuestro común enemigo, sabe que de los discípulos de esta escuela él poco saca, porque no tiene posibilidad para entrar en esta escuela, por una parte, y, por otra, aunque quiera andar por las afueras de ella escuchando, nada adelantará, porque allí no hay ruido alguno; allí todo pasa en quietud, reposo, silencio y todo en profunda reserva.
Es la reserva que allí se usa y ejercita tal, que todo cuanto allí recibe el alma, todo en el centro del alma se queda guardado y como escondido, para que ni Satanás ni las criaturas puedan saber cosa alguna.
Y se recibe, porque bien se sabe que es dada una como natural reserva de lo que la dan como si la pusieran un candado para hablar, que mientras Dios no se la quita, no puede decir cosa alguna de lo que entre Dios y el alma pasa.
Pero hay cosas que entre Dios y el alma se quedan reservadas en el mismo Dios. Una comparación: Me lleva el Rey a su palacio y me enseña las cosas que él tiene allí reservadas; de aquellas cosas me da muchas a mí; yo las guardo en mi casa también reservadamente y digo de lo que me enseñó sólo para que yo lo supiera, lo viera y gozara sin otro fin más que éste, digo que quedaron en el Rey reservadas.
Satanás, que anda tan solícito por saber, no puede lograrlo ni halla medio de conseguirlo, y ¿qué hace entonces? Se vale de las criaturas, a ver si lo puede lograr, y movidas por él dicen alabanzas y ensalzamientos tales que las criaturas la suben hasta el tercer cielo como a San Pablo, con el fin de ver si la pueden hacer caer en algún pensamiento vano o en alguna complacencia por donde él pudiera averiguar por dónde anda.
¡Oh Maestro inolvidable! ¿Qué son todos los sabios ante Ti? Da este tu saber a todas las almas que Te están consagradas para que con él se vean libres de todas las astucias de Satanás y consigan con seguridad tu posesión eterna. Amén.

Obsequio al Espíritu Santo para este día quinto

Amar a nuestros prójimos puramente por Dios y como Dios nos manda que amemos y como El nos enseña.

Amar a nuestros prójimos por Dios es el estar atentos en todo a prestarles nuestros servicios, si en algo nos necesitan, sin poner nuestros ojos en ellos, con el fin de ver si es nuestro amigo o enemigo, si habla bien o mal de nosotros, si es agradecido o ingrato a nuestros favores; porque si lo hacemos puramente por Dios, Dios no se puede portar con nosotros mejor que se porta.
El atributo de su bondad siempre está ejecutando sus bondades con nosotros y nosotros, ¡con cuántas imperfecciones hacemos las obras que pertenecen a su santo servicio!
Y esta infinita bondad no se retrae de darnos en abundancia su gracia, sus virtudes, sus dones y sus frutos; no aspira sino a enriquecernos y se goza y se gloría en vernos cargados de sus tesoros divinos, y cuando Él nos ve llenos de estas riquezas, como si se honra -¿qué digo como si se honra?- se honra de veras en ello.
Y cuanto más nos da, más su infinita bondad quiere darnos.
Pues resolvámonos a amar desde hoy a nuestros prójimos puramente por Dios y como Dios nos manda amarles y como Él enseña.
Hemos de manifestar el amor a nuestros prójimos para cumplir bien el mandato de Dios, no con los afectos de nuestro corazón, que éstos son para Dios sólo, sino con las obras, gozándonos, con toda nuestra alma y corazón, cuando vemos que los demás Le alaban, Le honran, y Le engrandecen, y no sacar nunca alguno de sus defectos, con lo que manifestamos lo aborrecible que nos es el que Le alaben y ensalcen.
Esta conducta nuestra contrista grandemente al Espíritu Santo y se da por ofendido.
Y así como quiere que nos gocemos en sus alabanzas, así quiere que nos apenemos y de alma y corazón sintamos su deshonra y menosprecio. Resolvámonos desde hoy a observar esta conducta con nuestros prójimos y daremos con ello placer y contento a Dios, que tanto se goza en que demos frutos de vida eterna. Así sea.

LETANÍA DEL ESPÍRITU SANTO

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Acceso a Índice

 

Autor: Francisca Javiera del Valle

Fuente: http://www.dudasytextos.com/clasicos/decenario.htm

Decenario al Espíritu Santo (Día Cuarto)


DIA CUARTO

ACTO DE CONTRICIÓN
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
 

Consideración

La escuela del Espíritu Santo; dónde la tiene, cómo la ejerce y qué es lo que enseña. Con la práctica de estas sus enseñanzas se adquiere la verdadera santidad.

Este Divino Maestro pone su escuela en el interior de las almas que se lo piden y ardientemente desean tenerle por Maestro.
Ejerce allí este oficio de Maestro sin ruido de palabras y enseña al alma a morir a sí mismo en todo, para no tener vida sino en Dios.
Es muy consolador el modo de enseñar que tiene este hábil Maestro; y no quiere poner escuela en otra parte para enseñar los caminos que conducen a la verdadera santidad, que en el interior de nuestra alma; y se da tal arte… y maña… para enseñar…, es tan hábil y tan sabio, tan poderoso y sutil, que, sin saber uno cómo, siéntese al poco tiempo de estar con Él en esta escuela todo trocado.
Antes de entrar en esta escuela, rudo, sin capacidad, muy torpe para entender lo que oía predicar; y entrando en ella, con qué facilidad se aprende todo; parece como que transmiten a uno hasta en las entrañas la ciencia y la habilidad que el Maestro tiene.
Su modo de enseñar no es con la palabra; rara vez habla, alguna vez a los principios; si se practica bien la lección que Él enseña suele hablar, pero muy poca cosa, para manifestarnos con esto su agrado; y esto ha de estar la práctica bien hecha, porque esta escuela todo es de practicar lo que enseñan, y si no lo practican, es cosa concluida; la escuela se cierra y no se abre.
Porque aunque la escuela se da en el centro del alma, no puede uno entrar allí si no le mete el Maestro, porque aunque él quiera entrar ni puede ni sabe. Lo único que puede hacer es quedarse dentro de sí, no salir fuera, sino ponerse a la puerta, y muy de corazón llorar y sentir su falta desinteresadamente.
Porque el desinterés es como la piedra de toque de esta escuela, pues todo cuanto aquí enseñan, todo hay que practicarlo desinteresadamente, si no nuestras obras no tienen mérito ante nuestro Maestro.
A los principios calla, tolera y no castiga; porque como es tan caritativo, se compadece mucho, porque ve que no sabemos, y nunca pide ni exige lo que no podemos.
Su modo de enseñar es por medio de una luz clara y hermosa que Él pone en el entendimiento.
Cuando anda el alma muy solícita en el cumplimiento de la práctica de la verdad que le enseña, junto con la luz que dejo dicha, dan como una saeta a la voluntad, y la voluntad al recibirla se siente toda encendida en amor a su Dios y Señor, y bien sabe ella cuando esto recibe que no es adquirida, sino dada; y esto nadie se lo dice, pero el alma bien lo entiende y conoce que es así.
En esta escuela hasta en el respirar parece que se respira sabiduría y ciencia, y toda esta sabiduría y ciencia va encaminada al conocimiento de Dios y al conocimiento propio, donde está como el fundamento de todo lo que enseñan, y sin estar esto bien asentado en el alma, no da paso alguno; suspende toda lección, y hasta que esta verdad no echa como raíces en el alma, no pasa adelante con sus instrucciones.
De la penitencia nada nos dice. Sin duda, a mí me parece, que no nos instruye acerca de ella porque de suyo el alma se inclina a la penitencia mejor que a la mortificación; lo que sí se ve con una de esas luces que da al entendimiento es que la penitencia sola, sin la mortificación, llena de soberbia el corazón; y por eso, en esta escuela se aprende a hacer la penitencia con mucha discreción; y se ve con esta luz que da este Divino Espíritu, que Satanás anda muy solícito, inclinando a las almas a hacer grandes penitencias.
En los santos tiene un fin y en los imperfectos otro; y mientras a la penitencia les inclina, de la mortificación les retrae; en la mortificación no hay peligro, por continuada que sea. La penitencia sola no santifica; la mortificación continuada hace grandes santos; con la mortificación continuada se consigue el morir a sí mismo en todo y se adquiere el puro amor de Dios, sin el cual ni hay amistad con Dios ni unión con Él, y menos la transformación, que ésta todo lo hace el amor.
Con la mortificación continuada salimos de la propia esclavitud y nos hacemos señores de nosotros mismos. Con la mortificación continuada se llega a adquirir el primitivo estado en que fueron puestos nuestros primeros padres; y como premio a la mortificación continuada se da Dios al alma, como en posesión en esta vida, y en esta escuela esto es lo que se aprende, porque todas las lecciones a esto van encaminadas: a la continua mortificación.
Hay lección particular para el ayuno y nos enseña a no negar al cuerpo nada de cuanto necesita; pero a los apetitos nunca darles nada de lo que piden, quieren o desean, porque los apetitos nunca piden, quieren o desean por necesidad.
Por necesidad el cuerpo es el que lo ha de pedir, y el cuerpo pide alimento y no pide más; pero los apetitos piden regalo y molicie, pues están siempre, como niños antojadizos, que no piden por necesidad, sino por antojo y capricho.
Por esto, a lo que más inclina este Maestro admirable es a la privación de todo lo que es regalo y el alma, como tiene siempre como entre los ojos la tragedia sucedida en el paraíso, voluntariamente se priva de la fruta, queriendo, si pudiera, desagraviar a Dios de la falta cometida por aquella triste madre, de cuya sangre estamos inficionados.
Porque todo cuanto se hace con las lecciones que en esta escuela dan y las instrucciones que aquí se reciben, el alma vive siempre olvidada de sí y no tiene otro fin en todo cuanto hace que el de agradar a Dios y lograr, si puede, el que Dios sea de todos amado.
De sí misma está olvidada, no piensa en adelantar en la virtud, ni en adquirir virtudes, ni en merecer gracia, ni en adquirir cielo, ni en santificarse.
Para ella y para las demás ni quiere, ni pide, ni desea sino el amar, si posible fuera, como Dios se merece.
Porque el amor desinteresado que enseña en esta escuela hemos de tener siempre a Dios; a desear esto nos lleva y nos exhorta este Maestro Divino.
El nos encamina a amar a Dios como Él nos ama. ¿Por qué nos ama Dios? Por nada, porque nada tenemos y nada Le podemos dar. Nos ama por amarnos, pues amémosle también nosotros sólo por amarle.
Él nos quiere dar su dicha y bienaventuranza eterna; no tuvo otro fin al criarnos que criarnos para tanta dicha y ventura.
¡Oh Santo y Divino Espíritu! Mira que no atinamos a emprender los caminos que a Ti nos conducen.
El amor desinteresado que debemos a Dios, dueño y Señor nuestro, no prende en nuestras almas; la mortificación continuada es un ejercicio desconocido y estos dos ejercicios nos son tan necesarios para ir a Ti.
¡Oh vida de nuestra vida y alma de nuestra alma!; como al pájaro le son necesarias las alas para volar, que fue el fin para el que fue criado. Así estamos nosotros, Santo y Divino Espíritu, sin alas para volar hacia Ti.
¡Ven, Santo y Divino Espíritu! Ven como Maestro y enséñanos desde este día el ejercicio de amor desinteresado; prende ese fuego de amor divino en nuestras almas y con él es cierto que el ejercicio de la mortificación le emprenderemos con gusto.
Ven, que viniendo Vos es cierto que todo está conseguido, que os amaremos como debemos y os daremos el consuelo que Vos tanto deseáis, que es el que gocemos con Vos por los siglos sin fin. Así sea.

 

Obsequio al Espíritu Santo para este día cuarto
La mortificación

La mortificación para el que aspira a la santidad debe ser lo que la respiración para el cuerpo; si ésta falta, el cuerpo no puede tener vida; así nuestra alma, en lo que se refiere a la santidad que desea.
Tanto tendré de santidad cuanto tenga de mortificación, porque la santidad es todo lo contrario de lo que muchos creen; muchos miran y aprecian por santos al que tiene éxtasis, arrobamientos, visiones, revelaciones, dulzuras, consuelos y otras mil y mil cosas que siente el alma en la vida espiritual.
Nada de esto es necesario para llegar a una grande santidad.
La santidad se adquiere por la mortificación y en ella se perfecciona por la mortificación; a los muy mortificados suele Dios darles a gustar de estas cosas como para premiar su continuado trabajo.
Porque la mortificación continuada es el purgatorio en vida a la naturaleza rebelde; ya sabe ella que para gozar nos criaron.
Por eso nunca se logra el que se use de la mortificación y no cueste trabajo su uso.
En otras cosas se adquiere como hábito y costumbre y esto hace que no cueste; pero tratándose de mortificarse y vencerse uno a sí mismo, para con ello agradar a Dios, esto siempre cuesta.
Y por esto al continuado vencimiento en todo que el alma tiene, con el fin único de agradar a Dios, es el darle Dios estas cosas de dulzuras y consolaciones en premio.
Pero mirad, como os miráis en un espejo, en todos aquellos que han querido ser siempre fieles al Señor. Miradles cómo lloran y sienten y se avergüenzan cuando Dios les da a gustar estas cosas.
Cómo se valen de la misma prueba de cariño que Dios les da para obligarle a que nada de esto les dé.
Pues animémonos nosotros a imitarles en esto y a mortificarnos sólo por dar gusto a Dios con ello y manifestarle con esto nuestro amor puro y desinteresado, para lograr con todo ello el amor a Dios en esta vida y continuar amándole por los siglos sin fin. Así sea.

LETANÍA DEL ESPÍRITU SANTO

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Acceso a Índice

 

Autor: Francisca Javiera del Valle

Fuente: http://www.dudasytextos.com/clasicos/decenario.htm

Decenario al Espíritu Santo (Día Tercero)


DIA TERCERO

ACTO DE CONTRICIÓN
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
 

Consideración

Veamos en este día cómo nos enseña nuestro Divino Redentor a hacer aprecio y estima del Espíritu Santo.

Cuando el ángel miró al hombre y le vio tan inferior a él en naturaleza por una parte y por otra vio lo mucho que Dios le amaba, apenas el Señor hubo castigado al ángel por su soberbia, quitándole la gracia y la gloria, y castigándole a los infiernos, que creó entonces para sólo este fin, pues hasta aquel momento no le había creado, el Satanás dos veces satanás, apenas allí se vio, no pensó en otra cosa que en cómo había de hacer caer al hombre, sólo porque Dios le amaba.
Como Dios le dejó los dones de naturaleza que le había dado, quitándole solamente la gracia, la gloria y la hermosura y se los dejó para castigar con ellos su soberbia, él los empleó todos en ver los medios de quitar a Dios el placer, que él sabía tenía en el hombre; y toda su sabiduría y ciencia y todo su poder lo empleó en seducir a nuestra madre Eva, como parte más flaca.
Consiguió el seducirla, haciéndola faltar a Dios en el único mandato que les había puesto; pero no logró el privar a Dios del contento que tenía en amar y ser amado del hombre.
En esto se engañó a sí mismo Satanás, porque creyó que seduciendo a los dos primeros seres, Adán y Eva, les iba Dios a castigar como a él, y con esto quedaba Dios privado del contento que tenía en amar y ser amado del hombre.
Esto no le dio otro resultado a Satanás, que el tener una segunda derrota; Dios no castigó al hombre como Satanás quería; en esto fue Satanás humillado, porque el castigo que Dios puso a nuestros primeros padres fue temporal, y a Satanás se le dio eterno, por los siglos sin fin, mientras Dios sea Dios, que lo es para siempre…, para siempre.
Dios castigó a los ángeles para siempre… eternamente; porque su pecado fue por malicia; castigó temporalmente al hombre, porque el hombre no pecó por malicia, sino por seducción.
¡Oh cómo se ven aquí las entrañas de misericordia que Dios tiene y lo que le cuesta castigarnos! ¡Cuán presto está a darnos el bien que no merecemos, y cuán tardo es para castigar el mal que hacemos!
El gozar de lo que Él goza y en Sí mismo tiene, nos lo da sin tasa y sin medida; y esto, por pura bondad, sin mérito alguno nuestro; pero el castigar el mal que hacemos, lo hace siempre con tasa y con medida; porque aunque es horrible el infierno que crió, no encerró en él el castigo que el pecado se merece; además, vio toda la infidelidad del ángel y del hombre antes de haberlos creado, y, sin embargo, que lo ve, no determina entonces el lugar para castigarles; espera a que le cometan y entonces lo determina; y lo que era placer, dicha y contento temporal y eterno, antes de crearles, se lo prepara todo y llena la creación entera de bellezas, todas para el ángel y para el hombre.
Y después de tenerles preparadas todas las hermosuras de la creación les crea a ellos para que desde el primer instante de su existencia sean felices y dichosos.
¡Oh cómo eres Dios mío! ¡Cómo eres todo bondad, todo misericordia, todo caridad!
Cuando Eva se dejó seducir, y ésta sedujo a Adán, y le sedujo sin malicia, y seducidos los dos, faltaron al único mandato que Dios les había puesto, apenas el Señor les habló, recordándoles con reprensión su falta, humillados, lloraron y confesaron su culpa.
Entonces el Señor, nuestro Dios, volviéndose a Satanás, le dijo: “Yo les levantaré de su caída con inmensas ventajas”.
Aquella sabiduría de Dios que, como dejo dicho, reside en el Divino Verbo, cuando aquella Divina Esencia echó como una ojeada a toda la Creación, antes de haberla creado, vio el pequeño número de almas, que fieles le habían de servir y amar; y entonces esta sabiduría inmensa e infinita se dio trazas para que, llegados los tiempos, cuando las dos naturalezas unidas estuvieran, este pequeño número de almas fieles a su Dios quedasen congregadas, y desde entonces ya no fueran miradas por Dios como criaturas, sino como hijos de adopción.
Llegados los tiempos decretados para redimir a toda la raza humana, el Divino Verbo se hace hombre y quedan las dos naturalezas unidas y existe en el mundo un Dios y Hombre al mismo tiempo, y vive entre los hombres treinta y tres años un hombre que es Dios.
Estos hombres entre quienes vivía este Hombre Dios, injustamente faltando a toda verdad y a toda justicia, Le condenan a muerte; sube al madero santo de la Cruz y apenas en él se ve crucificado, aquella alma bendita de aquel Hombre que estaba unida a la Divinidad del Verbo, empieza a negociar con Dios, su Padre, el modo como Él deseaba levantar al hombre de su caída.
Y, ¡en qué circunstancias! ¡Coronado de espinas, hecho una llaga de los pies a la cabeza! ¡Las espaldas descarnadas! ¡Los huesos dislocados! ¡Traspasados sus pies y sus manos con gruesos clavos! Sin tener donde descansar ni siquiera donde fijar su cabeza; y en este estado aquella alma bendita de aquel Hombre Dios no cesa un instante de pedir y de rogar a su Padre Le concediera lo que Él tanto para el hombre deseaba; esta alma bendita, que era como un volcán de caridad para el hombre, ardientemente deseaba que quedaran congregados todos los hombres en Él, y Él sería el cuerpo, alma y vida de estos hombres en Él congregados.
Mas, unida como estaba esta humanidad Santísima a la Divina del Verbo, esta Divinidad le comunica la verdad y sabiduría; y esta humanidad bendita, con aquella bondad y sabiduría que el Verbo le comunica, por estar inseparablemente unida, pide le sea dado para el hombre su Santo y Divino Espíritu, para que todos los a Él congregados vivan como un solo cuerpo y una sola alma, y esta nueva congregación sea dirigida y enseñada por el Espíritu Santo, y posesionado ya de esta congregación el Espíritu Santo, mire a todos los allí congregados, no como a criaturas suyas, sino como hijos de adopción, a quienes adopten la justicia de Dios sobreabundantemente reparada por el Dios hecho hombre, la misericordia del Divino Verbo, que unida está a la humanidad Santísima, y la caridad y bondad de este Santo y Divino Espíritu.
¡Oh humanidad santísima! ¿Quién sino Dios puede saber lo que Tú padecías durante las tres horas que pendiente estuviste en la Cruz?
Tú, olvidado del estado tristísimo en que te habían puesto los hombres, sin tener en cuenta nada de cuanto padecías, sin cesar ni un momento de pedir e instar a vuestro Padre celestial que os conceda lo que Le pedís, para todo el género humano; a todos queréis congregar y a todos queréis hacer un solo cuerpo y una sola alma. Y, ¿en qué ocasión?
¡Cuando todos están con sus insultos, mofas y escarnios causando un griterío tal, todo contra Ti! ¡Irritando con su modo de proceder la justicia de Dios! ¡Oh, y Tú, mi vida y mi todo! ¿Qué haces cuando esto presencias? Los disculpas diciendo: “¡Padre mío, perdónalos, porque no saben lo que hacen!”, y sigues negociando la dicha eterna del hombre, y pides que se dilaten tus tormentos; pero que se Te dé para nosotros su Santo y Divino Espíritu; que nos enseñe, dirija y gobierne, porque sin el Espíritu Santo no puede el hombre ser elevado a la dignidad que Vos queréis elevarle.
¡Oh almas todas! ¡Mirad el tormento mayor que todo cuanto hasta aquí lleva padecido! ¡Mirad ahora la justicia de Dios, dando a Jesucristo lo que nosotros merecemos! Ardiendo en deseos de conseguir de su Padre Celestial lo que tanto desea conseguir para nosotros.
El poder de Dios, su Padre, hace que quede oculta la divinidad a la humanidad milagrosamente y queda la humanidad de Jesucristo desamparada de la Divinidad.
Este terrible sufrimiento no le entenderán si no es los que han gustado de la unión con Dios, y estando a Él unidos los deja y desampara; y el tormento de Jesucristo y el de estas almas es menos comparable que la sombra con la realidad; y por un momento que esto las suceda, ven partírselas el corazón de sentimiento y dolor.
¡Qué sería este tormento a Jesucristo en la situación en que se hallaba, sufriendo tan terribles dolores, dilatándose lo que Él para nosotros tanto deseaba conseguir! ¡Y a continuación, aquel desamparo que es la pena y dolor para las almas más que el mismo infierno!
¡Oh! ¡Cómo estaría aquella alma benditísima de Jesucristo sintiendo este abandono! No ha dado un quejido en todo cuanto por Él ha pasado y ahora, ¡Dios mío!, ¡Dios mío!, ¿por qué me has desamparado?
¡Lo que mucho vale, mirad a Jesucristo cuánto Le cuesta! Es el don sobre todo don lo que desea alcanzar para nosotros; y antes de dárselo, Le cuesta un sufrimiento sobre todo sufrimiento. ¡Oh lo que costó a Jesucristo alcanzarnos de Dios su Santo y Divino Espíritu!
Él quería congregarnos a todos en Él, que es el establecimiento de la Santa Iglesia; y ésta no podía subsistir sin el Espíritu Santo; y Él dilata su vida, porque poder tenía, como Dios que era, hasta que consiguió de su Padre el Espíritu Santo para nosotros.
Despacha el Eterno Padre su petición; establece su Iglesia y al punto habla y dice: “Todo está consumado”.
¡Almas consagradas al servicio del Señor! ¡Aprendamos de Jesucristo, nuestro Divino Redentor, a hacer aprecio y estima del Espíritu Santo!
¡Ven, Santo y Divino Espíritu! ¡Ven a satisfacer los ardientes deseos de aquel ser humano que Tú formaste en las virginales entrañas de María Inmaculada!, que, aunque es hombre en el padecer, es Dios en el pedir y Dios en el desear; porque pide y desea lo que desea el Divino Verbo, a quien está unido. Desciende a nosotros como lo deseaba y pedía aquel Hombre Dios.
Dirígenos y gobiérnanos en todo, enséñanos a glorificarle, para que, empezando en esta vida, continuemos así por los siglos de los siglos sin fin. Así sea.
Obsequio al Espíritu Santo para este día tercero

La oración. Con ella, con qué gozo y alegría se vence uno a sí mismo en todo, por difícil que sea y por mucho que cueste el vencerse y mortificarse.

Mirad qué fácil le es al pajarillo el subirse a las altas enramadas y a los árboles frondosos y a dilatadas alturas con sólo dos alas que Dios le dio, y cómo cantan cuando luego de hacer su vuelo, se posan en el árbol, manifestando el placer y contento que les causa el volar.
También el alma mortificada tiene lo que el pajarillo, alas para volar; y, como él, también se posa en el árbol, y allí, alegre, manifiesta su contento.
Mirad; poned vuestros ojos en esas almas que ni quieren, ni buscan, ni desean cosa alguna ni del cielo ni de la tierra, sino a su Dios, de quien están viviendo enamoradas. Hallaréis pocas, pero las hay y las ha de haber hasta que el mundo se acabe.
Miradlas; cuando van a hacer uso de la mortificación, echan mano de la oración y del amor que tienen puesto en su Dios.
Como el pájaro, se remontan y suben a gran altura con sus dos alas. Con la oración y el amor que a Dios tienen, se elevan con estas dos alas sobre todo lo creado y hacen su vencimiento propio; y cuando acaban de hacerle, se posan en el monte Calvario, y allí, fijando su mirada, como si allí estuviera todavía el árbol de la Cruz y el dulce Jesús, Redentor Divino en ella, como castas palomas tienen sus arrullos con el amor de sus amores y con ellos manifiestan al amado de su alma que están dispuestas con grande alegría a usar de la mortificación y propio vencimiento, tan pronto como la ocasión se les presente.
Y se las presenta continuamente, porque cuando en sí no hallan en qué mortificarse y vencerse, lo hacen las criaturas, permitido y dispuesto por Dios.
Y cuando no hay alguna criatura que las mortifique, se encarga entonces Dios; y Dios lo hace, como quien es, grande en todo, demostrando con esto Dios al alma que quiere ser suya, que la mortificación ha de ser continuada, como lo es el latir del corazón.
Animémonos a ello, ya que otra cosa no tenemos que dar a nuestro amable Jesús. ¡Oh qué deseo tenía de dar la vida por nosotros!
Pues digámosle nosotros a Él: ¡Señor!, hambre y sed tengo de morir a mí mismo en todo, para no tener vida sino en Ti, para que, empezando en esta vida, continúe por los siglos sin fin. Así sea.

 

LETANÍA DEL ESPÍRITU SANTO

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

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Autor: Francisca Javiera del Valle

Fuente: http://www.dudasytextos.com/clasicos/decenario.htm