Reto de amor: tienes dueño


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

TIENES DUEÑO

Llevamos unos días dedicando ratos a limpiar la huerta. El año pasado, en un pequeño terreno puse plantas medicinales junto con algunas flores. Todo estaba distribuido de forma que quedase bonito y estético, pero ha pasado el otoño, el invierno… y tenía que quitar las malas hierbas que habían salido.

Sí, parece fácil si solo piensas en hierba común, pero ante mí tenía una marea verde de plantas, hierbas… ¡no sabía ni por dónde empezar! ¿Qué planta era buena? ¿Cuál era mala?

Observando, descubrí cuáles eran “malas hierbas” porque eran las que ahogaban o invadían a otras plantas. Y así fueron apareciendo las plantas que plantamos el año pasado. Ahora respiran, tienen su espacio y empezarán a dar flor.

Tú eres esa planta que el Señor ha soñado, que ha creado para que des flores, para que seas realmente feliz, y te ha puesto ahí donde estás ahora.

¿Te ves? ¿O llevas tiempo oculto entre las hierbas, ahogado por el tener que aparentar ser quien no eres, por tus miedos, e invadido por la inseguridad?

¡Es momento de preparar el jardín para el buen tiempo!, de dejar que Cristo aparte tus ahogos, todo aquello que te invade, para que puedas descubrirte como eres. No eres parte de un montón de hierba, eres único, tienes dueño y eres profundamente amado.

Eres propiedad del Señor y, ¿no te va a cuidar? Él está a tu lado, velando por ti a cada instante. Y, para retirar todos los hierbajos, solo tienes que hacerte consciente de que Cristo cuida de ti. Si vives con esa certeza, tu corazón descansará, pues vivirá confiado.

Jesús dijo:”Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas?” (Mt 6,26).

Hoy el reto del amor es que te descubras como esa flor con dueño. Cuando acabe el día, para un rato y repasa todo lo que has vivido dando gracias al Señor: “Gracias, Señor, por el nuevo día que me has regalado, por haber podido desayunar con…, por la sonrisa de…., por cómo se ha solucionado…”. Si vives en acción de gracias, descubrirás que realmente tienes dueño, que Cristo cuida de ti.

VIVE DE CRISTO

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¡Feliz día!

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Reto de amor: Picando judías


Hola, buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

PICANDO JUDÍAS

Uno de estos días apareció sor María, la procuradora, con una caja de judías verdes. Estábamos unas pocas en la sala del recreo, y las puso en el centro del suelo, diciendo:

-¡Hay judías para picar!

Todas dejamos las labores que teníamos entre manos y comenzamos, haciendo corro, a partir las judías y a quitarles las puntas, mientras charlábamos alegremente.

Según iban entrando las monjas en la sala, se iban agregando para ayudar, y el corro se iba ampliando rápidamente. Era un trabajo delicioso porque participábamos prácticamente todas.

Después, en la oración, pensaba: “¡Qué bueno es vivir los hermanos unidos!”, en el servicio mutuo, todas a una y con alegría…

Es lo que Jesús predicó a sus apóstoles. Antes de conocer al Maestro, cada uno seguía sus inclinaciones y trabajos; pero, cuando Le vieron y fueron llamados por Él, Jesús solo deseaba que estuvieran con Él y escucharan sus palabras de vida eterna.

Este aglutinamiento en torno a Jesús se les quedó muy grabado, pues, cuando el Señor fue crucificado, es verdad que huyeron, pero pronto se reunieron todos en una casa, aunque las puertas estuvieran cerradas y ellos con mucho miedo y sin esperanza.

Jesús, cuando resucitó, se apareció a los discípulos, que estaban asustados y desencantados, pero unidos… Y con su presencia humano-divina comenzó a circular entre ellos la gracia que los construía en el amor y en la paz, y la unión les hacía fuertes para ir por todo el mundo con el Espíritu de Jesús a predicar el Evangelio.

Aquí, en el convento, se hacen muchos trabajos en comunidad, y ello hace que nos unamos más y más en torno a Jesús, incluso como este día, pelando judías. A mí me parecía ver la gracia corriendo entre nuestras manos y llegando al corazón. ¡Esto da mucha paz y felicidad!

Hoy el reto del amor es que trates de hacer algún servicio en común, ya sea en la familia, padres e hijos, amigos o compañeros, en tu comunidad de la parroquia, del trabajo, o también con quién compartas ratos de ocio… Que en este tiempo seamos conscientes de que Jesús está en medio de nosotros y quiere regalarnos los dones de su Resurrección: la paz, el amor, la alegría, la mansedumbre, la entrega mutua… ¡Pidámoslo, con mucha fe!

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¡Feliz día!

Reto de amor: atrapados


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

ATRAPADOS

El calor ha llegado tan repentinamente… ¡¡que no nos acabamos de creer que hemos salido del invierno!!

Precisamente el otro día, en el recreo, empezamos a comentar lo “inapropiado” de nuestro vestuario:

-Pues yo aún llevo la medias de invierno.

-¡Uf! Yo sigo poniéndome tres jerseys…

-La cuestión es que hoy hemos pasado de los 20 ºC, y casi me asfixio de la ropa que llevo…

-¡Ya, claro! Pero, con el frío que hacía hace tres días… ¡a ver quién se atreve a quitarse ropa!

De pronto me di cuenta de lo que ocurría: ¡¡seguimos con miedo al frío!! Aunque las temperaturas ya sean del todo agradables, da la sensación de que el invierno pudiera volver en cualquier momento.

Admito que la peor de todas soy yo, que sigo con más capas que una cebolla y en cualquier momento me van a encontrar derretida. Pero, ¡ay!, es que no reúno valor por las mañanas para ponerme un jersey menos. Porque, ¿y si hoy no hace calor?

Dando vueltas a esto en la oración, descubrí… ¡¡que me he quedado atrapada en el pasado, en el frío!! Por eso sigo agarrada a mis jerseys y a mis medias, sin llegar a disfrutar de la primavera.

¡Y cuántas veces puede ocurrirnos esto! Jesús es la verdadera Primavera, es realmente la Vida que renace. Él actúa en nuestra historia, sanando nuestras heridas, abrazando nuestro pasado… ¡cada mañana nos regala empezar de nuevo!

Pero, ante esta oferta de Vida, también llama a nuestra puerta la tentación de quedarnos en el pasado: los errores de ayer, lo que hiciste mal, lo que no deberías haber dicho… y el único fruto de este camino es la tristeza.

El Señor dice que “arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados” (Mi 7, 19), “ya no me acordaré más de sus crímenes y delitos” (Is 43, 25)… porque, en este día quiere hacer de ti “una criatura nueva” (2 Co 5, 17): “Yo hago nuevas todas las cosas” (Ap 21, 15).

¿Crees en el poder del perdón de Jesucristo? ¿Te quedarás anclado en el pasado… o creerás que ha llegado la Primavera?

Hoy el reto del amor es que comiences el día como una persona nueva porque… ¡Cristo te regala un día nuevo! Deja en Sus manos el ayer, acércate al sacramento del Perdón si lo necesitas, y hoy deja que Cristo ponga tu contador a cero para volver a disfrutar, volver a apostar por el amor. De repente, ¡volverá el calor a tu corazón! Cree en su amor, disfruta de la vida nueva que Cristo te regala. ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: preparación muscular


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

PREPARACIÓN MUSCULAR

Nada más salir de la cama, sentí que me habían caído, por lo menos, 50 años más de golpe. Fue estirarme un poco y…

-¡Ay! Mi espalda…

Me agaché para coger los zapatos y…

-¡Ay, ay, ay! ¡Qué dolor de piernas!

Tratando de aliviarme, quise sentarme en la silla, pero, al doblar las rodillas…

-¡¡Aaaaaaaaayyyyyy!! ¡Me muero! ¡De esta me muero!

Ya calzada, no encontraba fuerzas para volver a ponerme en pie. Quise ayudarme de los brazos, pero…

-¡¡Ay, ay, aaaaaaaayyyyy!!

Ya te digo; lo menos, 50 años más de golpe. ¿Que qué me pasaba? Pues que el día anterior había estado de cocina, lo di todo… y me desperté con agujetas hasta en la lengua.

Ese día, caminar sin parecer un robot, ni hacer muecas con la cara, ni resoplar al sentarme o levantarme… ¡era toda una proeza!

Lo cierto es que, por ganas, me habría quedado en la cama todo el día. Pero, ya lo decía mi antiguo profesor de Educación Física: ¡las agujetas se quitan con más agujetas!

“¡Ay, Señor, lo que hace la falta de costumbre!”

De pronto descubrí… ¡que nos pasa exactamente igual en la vida de nuestra alma! Puede ser que un día sientas en tu corazón que el Señor te invita a sonreír a esa persona que te cae un tanto antipática. Tal vez te animes a ello pero, ¡cómo cuesta! Y más si no recibes una respuesta amable: ¡ahí sí que puedes acabar con buenas agujetas en la cara y en el alma!

Pero, un acto que se repite da lugar a un hábito: cada vez nos cuesta menos realizarlo. Igual que en el deporte, que a medida que se practica, cada vez se tienen menos agujetas; cada vez que se apuesta por amar, es una victoria hacia un Amor más grande, ¡hasta poder entregarnos con alegría!

Sin embargo, como en el deporte, nuestra alma también necesita cierta “preparación muscular” antes del esfuerzo. En el caso de un ejercicio físico, se recomienda tomar agua con azúcar para evitar las agujetas, ¿no? ¿Y no decía Israel hace un par de días que Jesús es como el azúcar? ¡Pues eso! Para poder apostar por amar, la preparación es empaparse del amor del Señor…

Hoy el reto del amor es sonreír a esa persona que te resulta complicada y con la que te encuentras todos los días. ¡Pero recuerda prevenir las “agujetas”! Antes de nada, dedícale unos minutos a Cristo, ¡déjate querer por Él! Él no pone límites a su amor por nosotros… ¿pondremos nosotros límites a nuestro amor a los demás? ¡Feliz día!

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: ¡Salta!


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¡SALTA!

Ayer era nuestro día de cocina, y cada una estaba con una tarea: Israel estaba haciendo una salsa; Lety, limpiando remolacha; yo, pelando patatas y sor María estaba también, haciendo alguna cosa en la cocina. De repente, Lety nos preguntó:

-¿Sabéis para qué sirve el líquido que suelta la remolacha?

Miramos sus manos sumergidas completamente en el líquido rojizo que se había desprendido de estas hortalizas. Y, cuando había captado la atención de todas, respondió ella misma a su pregunta con total convicción:

-Para pintar, sirve para pintar. Es un tipo de pintura.

Nuestros ojos estaban muy abiertos, se oían exclamaciones de sorpresa… Todas acogieron la utilidad del líquido como válido, como si del mejor óleo o acrílico se tratase. Pero yo, que no soy muy amante de la remolacha y solo pensar en el olor me echaba para atrás, y que en alguna ocasión ya había hecho peripecias fallidas con la tinta de calamar como colorante de jabón… dije que eso no era posible.

Lety se echó a reír, ¡ciertamente se trataba de una broma!

Y admiré la confianza del resto: no habían dejado que la razón entrase para emitir un juicio sobre lo que estaban oyendo. La falta de confianza nos lleva a mirar todo lo que nos rodea desde la razón y a emitir un juicio continuo de todo lo que ocurre, y acabamos en la desconfianza, sin poder caminar.

Me impresionó cómo confiar es vivir feliz, tranquilo, sabiendo que no depende de nosotros, sino de dejar que sea Cristo el que actúe en nosotros. Qué fácil parece la confianza pero, cuando te pones a ello, ¡cómo cuesta!

Jesús confiaba en que su Padre era bueno y siempre cuidaba de Él, y confió en que todo era para un bien. Su confianza llegó a límites insospechados como la Cruz, y, gracias a esa confianza, vino la Resurrección.

Hoy el reto del amor es que hagas tres actos de confianza en algo que se te presente o que tengas entre manos. Confiar es saltar aunque sientas vértigo, pero con la certeza de saber que te van a coger.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: con azúcar, Gracias


Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

“CON AZÚCAR, GRACIAS”

Siempre me he considerado una persona más bien “de salado”, pero, de un tiempo a esta parte, me voy dando cuenta de que me gusta mucho el dulce… Ahora le echo azúcar al yogur, también lo añado ese día especial en que hay fresas, o en el café… ¡todo sabe distinto con azúcar!

Y es que he experimentado aquello de que “a nadie le amarga un dulce”. Y es verdad, el azúcar tiene la capacidad de eliminar el amargor, y volver así el alimento en suave y agradable. Esto sucede, por ejemplo, con el tomate, que, al freírlo, es necesario añadir azúcar (si no, el ácido lo haría incomible)… y, sin embargo, me atrevería a decir que este es el complemento favorito de los niños para cualquier comida.

Anoche, mientras me echaba estos blancos granitos en el yogur, me daba cuenta de que el azúcar es como el amor en nuestra vida. El Amor es lo único que transforma el amargor y da buen gusto a cada momento del día.

Porque todos tenemos experiencia de que, hasta en el día más feliz de nuestra vida, alguna raíz amarga asomó por un rincón: una persona que se enfadó, alguna parte de la organización que se torció… Y qué bien se vive cuando no te dejas llevar por ello. Hasta en esos días especiales necesitamos el Azúcar de la vida, para soliviantar estas situaciones.

Siempre que queremos azúcar acudimos al azucarero… Pues, de igual modo, nosotros tenemos un Azucarero que es Cristo. Él es la fuente, Él es de quien recibimos todo lo que somos y todo lo que podemos dar de nosotros mismos. De Él siempre podemos esperarlo todo.

Hoy el reto del amor es añadir un poco de azúcar a tu vida. Hoy experimenta en ti mismo y con los tuyos que “a nadie le amarga un dulce”. Deja salir el niño que llevas dentro, ese niño que no tiene miedo a amar, que vive las cosas a fondo, disfrutando de cada momento y de todos. Hoy es lunes, y no hay mejor manera de comenzar la semana que haciendo el día más llevadero para los demás; por ello, coge algún dulce e invita a aquellos con los que compartas tu día. Solo los gestos de amor rompen, y hasta la persona más amarga queda tocada. ¡No te rindas!

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: Él está detrás


Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

ÉL ESTÁ DETRÁS

No hay persona que no se asombre ante el arcoíris; es algo espectacular que a todos nos hace mirar hacia arriba.

Ayer mismo cayó otra tromba de agua. Pero al poco se separaron los nubarrones, dejando hueco para unos rayos del sol bajo de la tarde. Todo el cielo se iluminó y apareció el precioso anillo de colores.

Al instante caí en la cuenta de que el arcoíris siempre aparece en medio de la tormenta; por ello, el Señor me regaló verlo como un recordatorio de que siempre podemos confiar.

Sí, sí, porque, para que suceda este fenómeno de la naturaleza, es necesario que esté lloviendo, y que un rayo del sol atraviese las gotas de lluvia, provocando así esos destellos de colores.

De igual modo, en medio de nuestras tormentas, cuando la desconfianza asoma con esos nubarrones de pensamientos que nos nublan y que nos impiden ver el Sol, siempre tenemos la certeza de que podemos confiar: el Sol está detrás, y en cualquier momento nos regala el arcoíris. Basta con una pequeña apertura, basta con solo un rayo de sol, y el anillo lucirá en nuestro cielo.

Así es el Señor; nunca nos deja solos, no hay un instante de nuestra vida que no esté bajo su cuidado. Él, todo lo que nos sucede, lo aprovecha para nuestro bien. Cuando llega el momento de la confianza… ¡podemos confiar!

Y es que no hay tortura más grande que la desconfianza. Es un callejón que se va estrechando más y más, y al final te deja sin salida. Sin embargo, cuando vivimos con confianza, somos felices, nos volvemos sencillos. Y lo genial es que no nos pide una confianza ciega: en medio de grises nubarrones, nos regala el arcoíris.

Hoy el reto del amor es descansar en la confianza. No dejes que nada ni nadie nuble tu mente y tu corazón: vive de Cristo, confía en Él. En Él está la seguridad para confiar en los demás.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: liliputienses


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

LILIPUTIENSES

Estaba comiendo tan tranquila, con la cabeza hacia abajo, cuando, de repente, oigo una voz que dice:

-¿Quieres zumo?

Levanté la cabeza… ¡Madre mía! No te imaginas el brick de zumo que llevaba en l as manos la monja que me lo ofreció. ¡Era gigante! No abarcaba ni con los brazos a cogerlo, nunca he visto nada igual. La imagen me pareció divertidísima, pues parecía que la monja que lo ofrecía se había vuelto “liliputiense” ante tanta desproporción.

También nosotros, muchas veces tendemos a llevar un brick gigante creyendo que nos van a valorar o aceptar más, e intentamos llenar nuestros brazos de méritos o hazañas logradas. Vamos para aquí, para allá, hacemos, deshacemos… todo a velocidades de vértigo. Ocupadas las manos con semejante brick, no las podemos utilizar más que para sujetarlo y evitar que se caigan nuestras seguridades.

Pero tu valor no está en tus obras, en todo lo que puedes llegar a hacer para agradar a los demás. No es la actividad o tus méritos lo que te configura. Te configura el Amor. Te configura esa capacidad que tienes de poner tu brick a un lado para pasar del “hacer” al “ser”. Así también podrás dejar que el otro sea, que el otro llegue a aquello de lo que tú le sientes capaz.

Cristo necesita que tengas las manos vacías, que sueltes todo aquello por lo que crees que te haces mejor. Las quiere libres para que sea Él el que las utilice, para que puedan disfrutar de tender una mano, de enseñar, de dejar paso a otros… y así descubrir que no tienes que lucir nada, que ya no tienes que poner tu valor en un cartón con zumo, sino que tu valor está en que tú seas el recipiente que acoge el zumo, ¡tú eres el brick! Y es Cristo el que te llena con Su Gracia, con Su amor, para que puedas tener las manos libres y así poder repartir el zumo de las mil maneras que se te presentan a cada momento.

Hoy el reto del amor es que tengas las manos vacías, que sueltes tus seguridades. Y, ya que tienes tus manos vacías, úsalas para ayudar a alguien a cruzar la calle, a llevar unas bolsas… Seguro que Cristo te pone la situación que necesitas para usar tus manos.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: ¿crees en la bondad de Dios?


Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

¿CREES EN LA BONDAD DE DIOS?

Ayer tuve una conversación telefónica que me impresionó mucho. Estaba escuchando problemas; aquel hombre no paraba de hablar y llorar, pero, en un momento dado, le interrumpí y le dije:

-¿Tú crees en la bondad de Dios?

Se quedó callado, parecía que no había manera de seguir la conversación. Entonces le comenté que me daba la sensación de que no creía en la bondad de Dios, que no se creía que Dios busca para él lo mejor, que le ama, que nos ha dado a Jesus para mostrarnos su amor y su bondad, que está pendiente de nosotros continuamente y que quiere que seamos felices.

Seguimos hablando un poco pero, escuchándole, no pude evitar hacerle otra pregunta:

-¿Por qué echas la culpa a Dios de todo lo malo que te pasa, por qué juzgas a Dios por cómo está tu vida?

De nuevo se creó un silencio, así que decidí continuar.

-“Enfadarte con Dios quizás sea un camino fácil para tu frustración… el Señor no se defenderá si le juzgas, pero en realidad, te está invitando a que des “un golpe de audacia” en tu vida: que confíes en Él aunque las circunstancias no te den motivos, ¡esperar en Él incluso cuando no ves esperanza!

“Te aseguro que el Señor quiere demostrarte que te ama, quiere curar esa herida que te sangra… Pero tú te centras en tu sufrimiento, y así ese sufrimiento te está impidiendo ver la bondad de Dios. Al no mirar más allá de tu dolor, te incapacitas para ver a Dios en tu vida.

“Él está cuidándote a cada paso, quiere sanar esa herida para que tu corazón vuelva a amar. Y para ello te regala a Jesús, su Hijo Amado, para que, por medio de Él, tengas vida.”

El hombre se quedó mudo. Sólo pude invitarle a orar un rato: que fuese a sentarse con Jesús y le abriera el corazón.

Cuando colgué, yo también me fui al Oratorio a estar un rato con Cristo. Mirando al Sagrario, le pedía que mostrara su bondad a esta persona, y a tantas como tienen heridas en el corazón que les impiden acercarse a Dios, creer en su bondad.

Hoy el reto del amor es hacerte esta pregunta: ¿crees en la bondad de Dios? Busca una iglesia y ábrele tu corazón a Jesús. Él quiere mostrarte la bondad de su Padre.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: impuntualidad redimida


Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

IMPUNTUALIDAD REDIMIDA

En la oración de la mañana, ya a punto de acabarla, me puse a organizar un poco el plan del día con el Señor. Me di cuenta de que, si me organizaba bien, podría sacar un ratito extra de oración por la tarde.

-Quedamos a las seis -le susurré sonriente a modo de despedida.

Pero después me fui enredando con las tareas del día… y me despisté. A las 6:30 llegaba a la puerta de la capilla a toda velocidad.

“¡¡Que ya llegoooo!!”, iba gritando por dentro.

Me senté cerca del Sagrario.

“Ay, Señor”, le dije, “menos mal que tú siempre esperas…”

Pero de pronto un pensamiento terrible cruzó por mi mente. “¿Le habrá molestado mi retraso? No he cumplido mi palabra… ¿Estará triste, molesto…?”

Aquellas preguntas me quitaron la paz. Rápidamente miré al Sagrario.

“Bueno”, le dije, “san Juan escribió que ‘Dios es amor’… y una persona enamorada no se entristecería por el retraso de quien ama; ¡saltaría contenta fijándose en su llegada!”

Sin embargo, aquello no era más que una suposición mía… Volví a mirar al Sagrario. Entonces un pensamiento, mucho más fuerte que todos los anteriores, me iluminó por dentro como un rayo:

“El amor es paciente…” (1 Co 13, 4)

Y, si Cristo es amor… ¡Cristo es paciente!

Eso no eran meras conjeturas: ¡es la Palabra de Dios! ¡Ese rato de oración se convirtió en una maravillosa acción de gracias!

Qué delicado y cuidadoso es el Señor con nosotros. Quiere que podamos conocerle y busca mil modos de estar a nuestro lado: en la Eucaristía, en los hermanos… Pero sabe que el ser humano es “el ser en relación”, ¡la comunicación forma parte de nosotros! Verdaderamente Jesús nos habla al corazón, pero también nos ha dejado un medio seguro para hablar con Él, para escucharle, para conocerle: su Palabra.

San Agustín dice que la Biblia es algo así como otra “encarnación”: igual que Dios se hizo hombre, la Palabra eterna se hizo palabra escrita. ¡Tienes una carta del Señor para ti en su Palabra!

Hoy el reto del amor es leer un fragmento de la Biblia, ¡busca lo que Cristo quiere decirte, lo que quiere que conozcas de Él! Puede ser el evangelio o un pasaje que te guste. El texto que a mí me tocó el corazón fue 1 Co 13, 4-8. Te invito a leerlo despacio. Y, si quieres asombrarte del todo… donde dice “amor” (o “caridad”) prueba a leer “Jesucristo”. ¡Te sorprenderá!

¡VIVE DE CRISTO!

Pd: Si no tienes una Biblia a mano, puedes leer el pasaje de san Pablo aquí (yo leí del versículo 4 al 8):

https://www.bibliacatolica.com.br/es/la-biblia-de-jerusalen/i-corintios/13/

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¡Feliz día!