Reto de amor: cara a la galería


¡Buenos días!

Hoy nos lleva al Señor, Julia. Que pases un feliz día.

Muchas veces pensamos que podemos con todo, que siempre tenemos que estar bien o por lo menos “cara a la galería” parecerlo, organizar, hacer, deshacer… No te asustes si te pasa, e aquí un vivo ejemplo de lo que te acabo de decir. La cosa es que este fin de semana después de unos días de batalla…los virus ganaron y la gripe se apoderó de mi ¿la conoces verdad? cuerpo cansado, dolor de cabeza, estomago a medias, tos, mocos…¿qué te voy a contar? cuando trabajaba era más fácil ocultarlo e “ir tirando” pero aquí…a los primeros síntomas: calcularon las horas para darme dosis de antigripal y paracetamol alternadas para paliar los síntomas a lo que yo respondí intentando saltarme algo para ver si la gripe era real; me subían desayuno, comida y cena a pesar de mis esfuerzos por levantarme; me ¡hacían la cama! si les daba tiempo antes de que me adelantase para que no la tuviesen que hacer; al verles ordenar, pasar el aspirador a mi celda mientras me dejaban inmóvil sentía vergüenza y esperaba a que se fuesen para quitar lo que quedaba a escondidas, mañana venían unos amigos y ¡¿qué iban a decir si lo anulaba?! (lo han entendido perfectamente). Cuesta dejarse cuidar, cuesta la imagen, cuesta que nos vean débiles.

Sin embargo ha habido momentos en los que me he dejado hacer, he soltado las riendas y he saboreado en mi debilidad el cuidado de los demás. Dios muchas veces te muestra Su Amor a través de esas personas que tienes cerca. Déjate amar para que puedas amar, para que tu no exijas a los demás lo que te exiges a ti. Ama tu pobreza y amarás la de los demás.¿estás triste por algo? ¿te sientes cansado? ¿te duele algo? ¿necesitas que te escuchen? ¿tienes gripe en el corazón? No intentes saltarte el paracetamol que ese hermano te dará con sus palabras, no te avergüences de que Cristo tenga que poner orden en tu vida sin que tu puedas hacer nada para ayudarle, deja que te arropen, descansa, deja las armas…coge el teléfono y llama a esa persona que te ha venido a la cabeza, entra en esa iglesia por la que vas a pasar siéntate delante de Él, habla con ese familiar, con ese amigo…hoy fuera esa imagen. Acoge todos los cuidados convirtiéndolos en oración, en Acción de Gracias por haber puesto a esas personas en tu vida.

¡VIVE DE CRISTO!