Reto de amor: ¿y tu quién eres?


¡Buenos días!

Hoy nos lleva al Señor, Julia. Que pases un feliz día

Ayer buscando por los museos del monasterio encontré algo muy escondido, estaba guardado de forma que era casi imposible encontrar. Lo saqué con cuidado y ví que era un espejo, no entendía por qué tanto cuidado en esconderlo…del mango colgaba una nota en la que ponía “¿quién eres?”. Lo cogí con cuidado ¡menudo ayazgo! Bajé las escaleras y me crucé con una monja, le sonreí queriendo ser simpática, me miré en el espejo y  en lugar de la sonrisa salieron unas letras en las que ponía:” no has sonreído de verdad”. Poco más tarde otra me explicó una cosa y yo queriendo parecer lista le contesté “ya lo sabía”, me miré al espejo y de nuevo unas letras, esta vez decían “no lo sabias”. Nos pidieron hacer una cosa,la hice a todo correr  y el espejo me dijo “solo querías quedar bien, ser la primera”,  todo el día dando, ayudando…iba a venir una visita, pedí tiempo para mi y el espejo me dijo “quizá no seas tan generosa”…cogí el espejo, corrí escaleras arriba y lo volví a esconder en su sitio. En el veía la realidad, mi interior sin máscaras y me asusté…me di cuenta que vivía de la imagen que daba y que encima me creía ser esa que pretendía ser. Me asusté de mi misma.

Bajé a la oración desconsolada del pequeño monstruito que había descubierto y el Señor se sentó a mi lado, señaló a la Cruz y me dijo “Yo te quiero así, esa Cruz fue por tí, por que te amo, entregame todo aquello que te asusta de ti, todo con lo que no puedes y te lo devolveré resucitado”. Corrí a por el espejo, lo cogí con decisión, ahora lo llevo en el bolsillo y cada vez que dice algo, le sonrio, esa soy yo. ¿y tu?¿quien eres? ¿vives de la imagen? ¿te da miedo verte por dentro? Hoy te dejo el espejo, guardatelo en el bolsillo y entrega a Cristo todo lo que te cuesta de ti, de lo que ya no quieres vivir y Él se encargará de hacer una persona nueva….que tu forma de actuar y tu interior caminen juntos, no tengas miedo a mirarte, no te asustes, Él te quiere así con pobrezas incluidas no intentes ser diferente.

Cuando pierdas el miedo a mirarte, a saber quién eres y te ames con la pobreza que encuentres, también al otro le tratarás con amor y misericordia, acogerás a todos, aquellos que llevan el espejo en el bolsillo, no te molestaran sus imperfecciones ni exigirás una perfección que ni tu puedes alcanzar¿tú quién eres?.

¡VIVE DE CRISTO!

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