Reto de amor: cierra los ojos


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

CIERRA LOS OJOS

Finalmente, fray Vicente (el sacerdote dominico lesionado en el Camino de Santiago), se ha quedado de reposo y oración unos días junto a la Comunidad. Como dice él mismo, ha pasado “de lesionado a capellán”, y para nosotras está siendo un regalo, pues, a parte de cuidar de la gente que llega, tenemos la suerte de que predique en la Eucaristía y las Vísperas cada día.

Y en ésas estábamos: la lectura de Vísperas proclamada y llegó el momento de escuchar su predicación. ¿Sabes qué nos pidió? Que cerrásemos los ojos.

Cerrar los ojos, qué gesto tan sencillo… pero me descubrí en primer lugar mirando si el resto de monjas los habían cerrado ya (otras reconocieron haber hecho lo mismo). Al comprobar que participaban, también yo los cerré, pero me temblaban en su empeño por abrirse para cerciorarse de que todas seguían con los ojos cerrados. Y, finalmente, después de hacer un acto de confianza, pude disfrutar de la reflexión que nos planteaba.

Cerrar los ojos nos genera inseguridad, desconfianza. Y también otras situaciones nos generan los mismos sentimientos: el futuro incierto, la enfermedad, esa dificultad por la que estás pasando… Cuántas cosas nos hacen temer cerrar los ojos y que vivamos en actitud de desconfianza, envueltos en sensación de temor y de peligro.

Sin embargo, cuando logres cerrar los ojos, te sentirás libre. Cristo está a tu lado, permanece siempre y camina contigo en esta situación. Si confías en Cristo, cortarás las raíces de lo que te destruye por dentro. Si confías en que Cristo está junto a ti, sentirás que el temor desaparece. Sé niño que se abandona en los brazos de su Padre; no temas más, Él está a tu lado.

Hoy el reto del amor es que cierres los ojos confiado. No te quedes en tus miedos y, cuando te vengan, agarra un crucifijo y háblate con fuerza, diciéndote: “No estoy solo”. No temas cerrar los ojos, porque Él siempre vela por ti.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: palabras a remojo


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

PALABRAS A REMOJO

El día anterior al que nos toca cocina, preguntamos qué tenemos que preparar el día siguiente para comer, y así dejamos a punto aquello que necesite ser preparado desde el día anterior. Esta semana nos dijeron que teníamos que hacer garbanzos y tortilla de patata para la comida del día siguiente; comprobamos que había leche y café suficiente para el desayuno, y nos fuimos tranquilas al recreo.

A la mañana siguiente… ¡a cocinar! Y… oh, oh… garbanzos… ¡No los habíamos puesto a remojo el día anterior! Ya no podíamos hacer nada; unos garbanzos sin remojo no se ablandan, no se pueden cocinar igual, tardan más en cocerse, son menos digestivos y pierden nutrientes.

Cuántas veces se nos olvida poner a remojo los garbanzos que vamos a servir. Vamos a decir algo a alguien, a corregir a ese hijo que tiene todo hecho un desastre o contestamos impulsivamente a esa persona que nos saca de quicio. Servimos a menudo garbanzos que tienen toda la razón, pero que resultan duros e indigestos para el que los recibe y para nosotros, pues nos dejan el disgusto de no haber puesto a remojo nuestras palabras o contestaciones.

Tranquilo, que con este calor no voy a pedirte que hagas un cocido… pero sí que descubras qué supone poner a remojo tus palabras en Cristo. Seguro que hay muchos momentos en que sentirás que hierves directamente con esa persona que te saca de tus casillas, pero descubrirás que, si lo pasas por Cristo primero, todo cambia, y, si tienes que hablar, tus palabras tendrán la misma razón, pero irán precedidas por el Amor. Cuando pones a remojo ese momento que te supera, tu forma de actuar cambia y tus palabras no hieren ni se hacen indigestas; se llenan de nutrientes.

Hoy el reto del amor es que, cuando sientas que vas a estallar con esa persona, pongas a remojo tus palabras en Cristo. Para y, si no puedes parar, vuelve a pedir perdón. Cocina este día desde el Amor.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: sistema seguridad garantizado


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

SISTEMA DE SEGURIDAD GARANTIZADO

Ayer por la mañana, Israel y yo estábamos tranquilamente trabajando en la sala que está en el piso de abajo, muy concentradas en la tarea que teníamos que llevar a cabo cuando, de repente, desde el piso de arriba se escuchó un ruido muy fuerte. Como si algo se le hubiese caído a alguien y se hubiese roto.

Lo primero que nos alarmó fue pensar que le había pasado algo a Sión, pues era ella la que estaba trabajando arriba. La llamamos y no contestaba… Subí las escaleras corriendo, y Sión estaba tan contenta canturreando y pegando unos papeles.

Después fui al baño… y allí estaba: se había despegado el dispensador de jabón de la pared y se había caído, golpeando todo lo que encontró por el camino. En la pared quedaban los dos adhesivos que hasta el momento lo habían sujetado.

Cuántas veces ponemos nuestra seguridad en dos adhesivos: pensamos que hay cosas que nos van a sujetar, que nos van a dar la felicidad, pero, incluso siendo buenas, la realidad es que no tienen la capacidad de sujetarnos hasta el límite ni de hacernos felices definitivamente.

¿Qué sistema de seguridad tienes en tu vida? ¿Qué te “mantiene” colgado de la pared? ¿Dos adhesivos en forma de trabajo, de dinero, de planes y actividades?

Cristo es el sistema de seguridad que funciona, es el sistema ante el que se te puede caer todo pero Él siempre permanece, siempre te sostiene. Con Cristo como sistema de seguridad, no habrá espacio en ti para la desesperanza en esta situación por la que estás pasando; cuando parece que todo te deja caer a tu alrededor, Él permanece.

Hoy el reto del amor es que pongas en Cristo tu seguridad. Haz memoria de algún momento donde Cristo ha sido roca para ti y después cuéntaselo a una persona. No tengas miedo, Cristo nunca te dejará caer.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: levanta la mirada


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

LEVANTA LA MIRADA

Cuando vamos a comer, hay una monja que se encarga de pasar una bandeja con el pan. Va por cada sitio y cada una se corta el trozo que quiere.

Últimamente hay tres barras distintas: integral, chapata y normal, por lo que cada una va cogiendo de una diferente según su gusto o necesidad.

Ayer, la monja que se encarga de repartir el pan, estaba pasando la bandeja, y me impresionó mucho ver que, entre una monja y otra, iba moviendo las barras. Llegó donde una y le puso la barra integral delante; llegó donde otra, y la barra normal… Así con todas, alternando las barras. También al llegar a mi sitio lo hizo y me sorprendió un montón, pues atinó con el pan que iba a coger.

Pensé en esta monja un buen rato: en lugar de mirar a las barras de pan, mira a la persona que tiene delante y, con un pequeño gesto, dice mucho.

En el trabajo muchas veces miramos aquello que tenemos entre las manos: el teclado del ordenador, el caso que nos toca defender, la cabeza a peinar… ¿y si levantamos la mirada?

Mirar a las personas, descubrir qué les gusta, cómo son… habla de Amor, habla de una mirada diferente. Hay gestos pequeños que van directos al corazón de las personas.

Cuando levantamos la mirada para servir, el corazón se ensancha y dejamos que el otro entre. Cuando Cristo entra en tu día te cambia la mirada, y hace que tu trabajo se convierta en servicio, en un acto de amor.

Hoy el reto del amor es que levantes la mirada y te adelantes a la hora de servir. Sirve un café a tu compañero de trabajo como le guste (¿con leche, descafeinado…?), o cocina la comida favorita de la persona con la que vayas a comer. Hoy en tu trabajo no vivas “un día más”, mira con la mirada de Cristo y te sorprenderás.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor:Dios tiene corazón


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

DIOS TIENE CORAZÓN

Ayer, antes de empezar Vísperas, me dijo sor Carmen:

-Mira, en el altar tenemos al Corazón de Jesús.

Miré hacia el altar y, efectivamente, había una figura del Corazón de Jesús con la pintura rosácea que las caracteriza, totalmente mate.

Le contesté:
-Aún no he visto una figura que me guste.

Y, sin apenas pensarlo, me contestó:
-Ni la encontrarás hasta que llegues al Cielo.

Durante todas las Vísperas me quedé mirando hacia la figura. Tan típica en todas las casas. Miraba todo en su conjunto de nuevo: los colores, la cara, la melena de Jesús… pero de pronto reparé en su mano izquierda, y ya no se apartó de ahí mi mirada. La mano izquierda señalaba a su corazón.

Todo cambió en ese momento. Sentía que me decía: “¡Joane, mira mi corazón, sólo a mi corazón!” Y ahí me di cuenta de que es uno de los complementos que nos molestan de estas figuras, un corazón fuera de lugar, fuera del pecho. Nos parece muchas veces algo piadoso o ilógico, pues ahí no debería estar según la estética y la razón.

Sin embargo, está muy bien puesto. No sé qué imagen te habrán transmitido de Dios o cómo le miras. ¿Un justiciero? ¿Has hecho mal y… mejor no acercarse del todo? ¿No le interesan tus cosas? ¿Está lejos, en las nubes? Hoy Cristo señala su corazón. Te dice que tiene corazón.

Un corazón que ha dado Su vida por ti, que te ama, que se conmueve con la Humanidad y derrama todo su amor. Un corazón que no se rinde en amarte. Que sabe por lo que estás pasando, te comprende y te acoge en tu dolor. Un corazón que, cuando tú aún no te has perdonado, lleva tiempo esperándote con los brazos abiertos.

Es un corazón que, como dice sor Carmen, sólo se descubre mirando al Cielo, ¡sin miedo! Deja que Su corazón entre en el tuyo, para que vivas confiado y abandonado en Su amor infinito, y no en tus juicios sobre ti. Así podrás hacer de ti mismo un don de amor sin reservas, porque el Amor de Cristo es tu referencia.

Hoy el reto del Amor es que aparques tus miedos hacia un Dios lejano y mires el corazón de Cristo. No tengas miedo a descubrirlo desde el Amor, no desde la ley… Después, manda un WhatsApp a alguien a quien su solededad le haga necesitar un mensaje preguntando “¿Qué tal estás?”. Recibe Amor para poder darlo.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: me aburro


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

¡ME ABURRO!

La energía me salía por los poros. Sin embargo, en el reparto de tareas me tocó… ¡desplazar ladrillos muy pesados de una punta a otra de la huerta! Como buena vasca, quería tirar de carretilla con ellos encima, pero, ¡imposible! (no eran ladrillitos naranjas pequeñitos). Así que me vi haciendo todo el trayecto una y otra vez con la mercancía subida en la máquina cortacésped, ¡no había otra manera! Y te aseguro que era muy lento, aburrido, y en ocasiones parecía interminable.

Había dos palés de ladrillos, y la máquina sólo soportaba llevar dos en cada viaje. No había forma de acelerar: cada trayecto era de cinco minutos. Un pie en el freno y el otro encima de los ladrillos para que no cayesen al suelo. De película.

El primer viaje, bien; el segundo, también; el tercero, aprovechando el ruido de la máquina, me puse a cantar (esto es un secreto); el cuarto… ¡¡ufff!!, y no bajaban los ladrillos, ¡era como si no hubiese hecho nada!

Metí la mano en el bolsillo y me topé con un rosario. Al sentirlo, me di cuenta de que estaba trabajando sola, y que era un buen momento para estar con el Señor. Lo saqué y me descubrí rezando un misterio en cada trayecto, presentando a María problemas concretos de personas que me habían compartido. Poco a poco el aburrimiento se iba transformando en oración, en un rato de diálogo con el Señor, en un auténtico disfrute que ya no quería que se terminase.

La actividad se convirtió en oración y todo cambió. El Rosario fue seguido de un poco de música que también llevaba a orar y, con los cascos puestos, cada frase que oía ponía palabras a mi oración.

Después Israel me cambió el puesto, pero no pienses que pasé a mejor vida: ¡tenía que arrancar una a una las malas hierbas que habían salido en toda la huerta! Pero no me importó y, aprovechando que no se escuchaba el motor de la cortacésped, a la música le siguió una charla de un sacerdote que me sirvió de alimento.

Estaba feliz, disfrutaba haciendo aquello que parece absurdo y poco fructífero, aquello que es literalmente… aburrido. Y pensaba en esas personas que tienen un trabajo monótono, un trabajo arduo o al que les cuesta enfrentarse. Si estás en esa situación, hoy no vayas solo a trabajar o a estudiar. ¿Y si probamos a transformarlo en oración? ¿Y si dejamos que Cristo entre en la actividad? ¡Todo cambia!

Hoy el reto del amor es que busques la manera de convertir en oración la actividad que tienes por delante. ¿Estás de exámenes? Puedes poner en cada hoja el nombre de una persona que necesite de tu oración. ¿Trabajas en una tienda? Ora por cada persona que entre. ¿Pasas horas solo, limpiando, esperando…? Lee o escucha algo que te alimente. Con Cristo no hay aburrimiento, todo coge un matiz nuevo: el del amor y la oración. Intercede, ora por los demás, y alaba al Señor con tu trabajo.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: sin miedo a las garduñas


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

SIN MIEDO A LAS GARDUÑAS

Ayer por la noche, antes de dormirme, empecé a oír unos ruidos. Al principio pensé que Sión o Israel estaban haciendo algo, y que por algún motivo se estaban acostando más tarde. Pero cada vez eran ruidos más fuertes, que en ocasiones sobresaltaban. Salí a ver qué pasaba, y nada, no había nadie.

Esta mañana me he encontrado con Lety y me ha preguntado:
-¿Oíste por la noche a las garduñas?

-¡Las garduñas! ¡Era eso! Sí, sí que las oí… -respondí.

Hacía tiempo que no se paseaban por los tejados y ya ni me acordaba de su presencia.

Si no has oído hablar de ellas creerás que te estoy hablando de un ser que no existe, tipo “gamusinos”… Yo pensé lo mismo la primera vez que mencionaron su nombre, pero, por el ruido que hacen, ya me he convencido de que son reales.

Las garduñas son unos pequeños depredadores nocturnos que cazan por la noche. Yo nunca las he visto, y casi nadie lo ha hecho, pues desaparecen con la luz del día.

Seguro que en tu casa también hay “garduñas”: esos ruidos que aparecen cuando cae la noche en el silencio de tu habitación, cuando sientes la soledad y te encuentras contigo mismo. Por la noche se oyen ruidos que nos hablan de miedos, y muchas veces terminan en lágrimas. El miedo caza por las noches, como las garduñas, y hace ruido (a veces, mucho ruido), pero resulta que nunca lo vemos.

La garduña del miedo nos habla normalmente de nuestro futuro y se aprovecha de que tenemos “las defensas bajas”: por la noche bajamos las armas y todo tipo de protección. Muchas veces nos despierta o simplemente no nos deja dormir. Ante su ruido, respondemos dando vueltas a lo que nos dice o haciéndonos pequeños. Pero siempre llega el día, y con ello, la realidad; realidad con dificultades, sí, pero tendrás la gracia que necesitas para afrontarlas.

El miedo te engaña en tu pasado y en tu futuro, pero no en el presente, que es aquello que existe.

Sin embargo, Cristo está en tu presente, es Él el que te agarra fuerte de la mano y enciende la Luz. A Su lado el miedo se transforma en paz, no en ausencia de problemas. Vives desde la certeza de que Él te cuida, de que va a salir por ti siempre. Las garduñas sólo asustan, Cristo siempre actúa a tu favor.

Hoy el reto del amor es dejar a un lado el miedo y vivir consciente el momento presente. Da la mano a Cristo y verás cómo todo es diferente. Manda un WhatsApp a esa persona que te da miedo, deja que el Amor sea el que lleve tu vida.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Rato de amor: llueve sobre mojado


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

LLUEVE SOBRE MOJADO

Teníamos las horas justas y mucho trabajo. Pero había que regar.

Para no perder tiempo, sin ponerme la bata de huerta ni cambiarme de zapatillas, me dispuse a hacerlo. Encendí el grifo que alimenta la manguera y fui hacia los surcos donde están las plantas. Los tomates, sin problema; los puerros… Oh, oh, ¡se me estaban encharcando los pies!

Y es que la manguera tenía un par de agujeros que apuntaron con gran puntería. No le di mucha importancia, pues aquello se solucionaba con otros calcetines y otras zapatillas, pero, claro, el agua genera barro, y, cada vez que volvía sobre mis pasos, la bata se iba manchando con el barro que dejaba la manguera. No te puedes imaginar cómo terminé de barro y agua.

¿Y sabes qué fue lo mejor? Que al cabo de dos horas cayó un generoso chaparrón empapando toda la huerta sin dejarse nada. Y así me pasó hasta tres veces en la misma semana.

Cuántas veces nos pasa que cogemos nuestra pequeña regadera pensando que podemos llegar a todo: a regar a nuestros amigos, a nuestra familia… Vemos el WhatsApp y hay una lista interminable de mensajes que contestar, nosotros no sabemos ni hacia dónde enchufar la manguera, y  nos quejamos: “¡No me puedo partir!”.

Terminamos mojados, embarrados, pues la manguera tiene un agujero en el que no hemos caído o el barro que arrastra nos mancha, no podemos con ello… acabamos agotados y frustrados, pues no llegamos a todo. ¿Y lo peor de todo? ¡Que a las dos horas llueve! Siempre hay alguien que llega por ti, alguien que tiende una mano, que da una palabra.

Pensamos que los frutos dependen de nuestros esfuerzos; creemos que nuestra seguridad está en la manguera, pero no, ¡ningún agricultor suspira por nuestra pobre manguera! Pero sí que desean la lluvia que todo lo cubre y a todo alcanza. Sin embargo, qué difícil es confiar en que en algún momento caerá…

Cristo es esa lluvia capaz de dar vida donde sientes que no hay, donde sientes que no llegas. Cuántas veces intentas llegar a tu hijo, a compañero o familiar, tratas de regarle con palabras y sientes que, al final, terminas tú embarrado y mojado, sin resultado.

Mira al cielo, pide lluvia sobre todo lo que te preocupa y te rodea, deja que Cristo tome la iniciativa. Hoy no es importante la fuerza de voluntad, el esfuerzo que pongas en regar, sino que dejes que llueva sobre todo. Lo fundamental es que Cristo pueda actuar en los que te rodean, que el Espíritu Santo te insinúe las palabras y los pasos a dar con cada uno desde el Amor, y después, sí… ¡a coger la manguera y a regar!

Hoy el reto del amor es que dejes todo aquello a lo que no llegas y transformes la acción en oración. Ora cinco minutos por la persona o circunstancia que más te preocupa, por lo que crees que tienes que regar. No estás solo. Deja que Cristo mande la lluvia y después… llegará tiempo de regadera.

¡VIVE DE CRISTO!

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Reto de amor: Dios lo primero y lo demás… que haga fila


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

DIOS LO PRIMERO Y LO DEMÁS… QUE HAGA FILA

Todos los días tenemos la Eucaristía a las 8 de la mañana. A las personas del pueblo que normalmente vienen, siempre se añade alguna más. Me llama mucho la atención porque todos los que se unen aparecen trajeados o con la ropa de trabajo, algunos salen corriendo casi al final de la Misa porque les debe de coincidir con el comienzo del trabajo o alguna reunión en el Parador. Y es que Lerma es punto de encuentro entre ciudades, y no es raro que esto suceda.

La semana pasada este fenómeno se multiplicó exageradamente, pues no fueron ni una ni dos personas: estuvieron viniendo 9 ó 10, hombres en su mayoría y algunas mujeres. Se distribuían por todos los bancos y participan con nosotras de la Eucaristía. Sin duda venían a algún encuentro de ese tipo.

Varios días me quedé mirándolos con admiración. Estoy segura de que todos son personas que tienen muchas cosas entre manos, que viven “en el mundo de la velocidad”, pero que empiezan el día poniendo el freno de mano: empiezan parando y dejándose transformar por Cristo. Su presencia daba testimonio de que son conscientes de que Cristo está vivo, que Él se queda con nosotros en la Eucaristía, que no es indiferente a tus problemas, a tu jornada de trabajo; son testigos de que se puede vivir el día desde Cristo, desde la oración y el amor.

Alimentarte de Cristo, de la Palabra desde primera hora, es como tomar un “Cola-Cao turbo” y llevar en las manos la brújula para tu día. Cristo, el Centro y la raíz… en Él está todo, ¿qué hay más urgente? Preséntale tu trabajo, tu reunión, tu familia…

Hoy el reto del amor es que pares, pongas a Dios lo primero y que lo demás… ¡haga fila! Experimenta cómo desde Él, el día es diferente: camino de oración e intimidad con Cristo que se irradia a los demás, dejando que Él sea en ti. Sé portador de Cristo en la realidad que te toque vivir, dale la mano.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

Reto de amor: como un niño


Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

COMO UN NIÑO

Ayer, durante la cena, una de las mayores tuvo que salir antes del refectorio. Se dirigió hacia la puerta y, como si de un niño se tratase, dejó un beso en su mano que luego pasó a los pies de una imagen de la Virgen que hay justo a la salida.

Después, en el recreo, fuimos a pasear por la huerta y vimos que, a los pies de todas las imágenes de la Virgen, alguien había dejado pequeños ramos de flores.

Me impresiona ver esos y otros detalles de cariño en nuestras mayores hacia María.

¿Y tú? ¿Te acuerdas de detalles que tenías cuando eras pequeño? ¿Qué te encendía el corazón?  

Seguro que tienes recuerdos entrañables de alguna canción que cantabas con tu madre, con la abuela; de una ermita a la que llevabas flores, de una imagen a la que lanzabas besos.

Nos hacemos mayores, y esos detalles de niño van desapareciendo; los razonamos y vamos cerrando el corazón.

La fe de un niño es una fe vivida, es desde el corazón. Con el tiempo, los respetos humanos, el hacernos mayores… nos impiden soltar el corazón.

Se acaba el mes de mayo, el mes de María. Si aún no te has vuelto niño para quererla… ¡todavía estás a tiempo!

Hoy el reto del amor es que tengas un detalle de los que tenías cuando eras pequeño con María. Deja la razón y suelta el corazón. Hoy ama como un niño.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!