Novena a la Reina de la Paz: Tercer día


Tercer día

Los parroquianos de Medjugorje

Oremos por todos los fieles de la Parroquia de Medjugorje

1. Oración: María Reina de la Paz

2. Veni Creator Spiritus

3. Misterios Dolorosos del Rosario

Textos para la Meditación
Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como el sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos” (Juan 15,5-8)

“Queridos hijos, hoy quiero agradecerles todos los sacrificios que me han ofrecido en estos días. Hijitos, los invito a que se abran a mí y se decidan por la conversión. Sus corazones, hijos queridos, aún no están completamente abiertos a mí y por eso, nuevamente los invito a que se abran a la oración, a fin de que en la oración el Espíritu Santo los ayude para que sus corazones se vuelvan de carne y no de piedra. ¡Hijitos, gracias por haber respondido a mi llamado y por haber decidido caminar conmigo hacia la santidad!” (Mensaje del 25 de Junio de 1996)

¿De dónde viene la oración del hombre? Cualquiera que sea el lenguaje de la oración (gestos y palabras), el que ora es todo el hombre. Sin embargo, para designar el lugar de donde brota la oración, las Sagradas Escrituras hablan a veces del alma o del espíritu, y con más frecuencia del corazón (más de mil veces). Es el corazón el que ora. Si éste está alejado de Dios, la expresión de la oración es vana  (CIC: 2562)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: Gracias, Señor, por Tu amor, gracias por el llamado a permanecer con el corazón en Tu amor y dar así mucho fruto. Gracias por haber elegido esta parroquia de manera especial, entregándosela a Tu Madre, la Reina de la Paz, con la misión de llamar al mundo a la paz y la reconciliación, a la conversión por medio de la renovación del ayuno y la oración. Gracias por la apertura de cada corazón que supo cómo recibirla y le permitió hacer de cada uno un signo visible para aquellos que vienen aquí. Hoy Te rogamos, Señor, que hagas de esta parroquia un signo aún mayor del Reino de Dios y que ayudes a los parroquianos a convertirse en frutos gozosos y santos de la presencia de Nuestra Señora.

Amén.

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Himno Medjugorje