Reto de amor: llamados a dar fruto


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.                              

LLAMADOS A DAR FRUTO

Como ya sabes, estamos cultivando un huerto. Por ahora, hemos plantado todo dentro del invernadero y, cuando empiece el buen tiempo, lo pasaremos afuera. Nos turnamos para ir a regar. Cuando nos explicaron cómo se tenía que cuidar cada planta, casi nos morimos… que si una necesita poco sol, pero regado abundante; que si una mucho sol y regado medio; a las lechugas no se les puede regar por arriba porque cogen bichitos, etc.

Cada planta tiene una manera distinta de ser cuidada para que cada una vaya creciendo a su ritmo. No todas crecen igual de rápido, hay algunas que tardan un poco más, o que sus hojas son más pequeñitas. Pero lo que me impresionó es que todas dan fruto, tanto los tomates, como las fresas, como las zanahorias…

Vi reflejada a la Iglesia. Cada uno de los miembros que pertenecemos a ella somos únicos e irrepetibles, necesitamos nuestro tiempo único de sol, de regado, necesitamos unos cuidados concretos. Y todos estamos llamados a dar fruto.

Cuántas veces te has sentido uno entre un millón, te has sentido uno más del grupo, no te has sentido acogido y querido. Sin embargo, la realidad no es ésa. Tú eres único e irrepetible, eres amado, ésa es nuestra verdadera identidad: la de amados. Tú eres acogido, tú eres aceptado, tú eres querido por Cristo.

Cristo sabe el sol que necesitas, sabe cuándo te falta el agua, o cuándo necesita quitarte algunas hojas secas. Él te conoce mejor que nadie. Realmente el Señor sólo sabe contar hasta uno, sabe contar hasta ti, y después se pierde.

Me imagino a Jesús hablando a solas con cada uno de sus discípulos, escuchando sus alegrías, sus miedos, sus ilusiones, y mostrándoles con su acogida y su cariño el amor que les tenía el Padre.

Hoy el reto del amor es dar fruto. Hoy mira a los de tu alrededor: en tu trabajo, a tus compañeros, en tu familia… y pregunta al Señor qué cuidados necesita cada uno. Si alguno necesita una cena especial, si otro necesita que le escuches, un abrazo, una sonrisa… deja que Él cuide en ti a los de tu alrededor.

¡VIVE DE CRISTO!

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¡Feliz día!

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Reto de amor:Feliz En la misión que Él me ha puesto


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

FELIZ EN LA MISIÓN QUE ÉL ME HA PUESTO

Hace un tiempo vino una chica con un grupo y nos contó que, cada mañana, envía lo que llaman “pildoritas”, una pequeña reflexión sobre el Evangelio. Todas nosotras le hicimos las mismas preguntas: “¿Tú sola? ¿Todos los días?” Con el reto hemos experimentado que lo más difícil es la constancia.

¡Nosotras somos 5 para escribir!, valoramos muchísimo la misión que está haciendo. Yo me imaginé en la situación: fuera, con estudios, trabajo, con lo rápido que va la vida… y lo vi complicadísimo, pero el Señor me hizo ver que Él te da la gracia para la misión que te pone.

Puede que sientas que ya no puedes más, que esa “misión” te queda muy grande, te sientes incapaz de llevarla a cabo. A veces esa constancia es difícil, te desanimas y, cuando se pone todo en contra, ¡ya ni te cuento! Te cuesta cuidar al enfermo que tienes en casa, te cuesta hacer de chófer de tus hijos llevándoles de un lado a otro cuando estás cansada, en el trabajo…

Y es verdad, tú sola no puedes. Es Él quien te da la gracia para realizar la misión que te ha encomendado y ser feliz haciéndolo. Es en Cristo en quien encuentras sentido ahí donde tú razón te dice que no lo tiene.

Te digo que, si estás así, estás en el mejor punto, porque te estás convenciendo de que tú sola no puedes. Es entonces cuando le necesitas a Él. Te empiezas a convencer de que Él es el que te da la fuerza para llevar a cabo esa misión, ya sea mandar un mensaje cada mañana, ya sea cuidar de tus hijos, ya sea estudiar, cuidar algún enfermo… hagas lo que hagas, lo harás feliz, pues lo harás desde Él. Cuando lo haces desde Él y para Él, todo cambia: tu sonrisa será diferente, las personas de tu alrededor lo notarán y la manera de llevar a cabo tu misión cambiará.

Los discípulos sentían muy fuerte que el Señor les guiaba a cada paso que daban para anunciar el Evangelio por los pueblos; si no hubiese sido por Su Resurrección, todavía seguirían con las puertas cerradas y con miedo.

Hoy el reto del amor es que le pidas al Señor sentirle muy fuerte en la misión que Él te pone. No puede ser que Él te encargue una misión y te abandone a mitad de camino, Él permanece siempre. ¡Pídeselo!

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor: y Jesús car por tercera vez…


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

Y JESÚS CAE POR TERCERA VEZ…

El otro día salíamos del coro e íbamos directas a comer, pero, al salir todas a la vez y quitarnos las capas largas, más de una suele pegarse un tropezón. Ese día una hermana tropezó delante de mí. ¿Cuál fue mi reacción primaria nada más verla? Salir corriendo a ayudarla.

Cuando caigo por mis debilidades y pobrezas, el perfeccionismo muchas veces me hace dejar de ver a Cristo a mi lado, como si Él se alejase porque he fallado, porque no he sido capaz de amar en una situación concreta, porque he contestado mal…

Puede que a ti te pase lo mismo, piensas: “Siempre me confieso de las mismas cosas”, caigo una y otra vez. Te sientes indigno de acercarte a Él, y hasta puede que caigas en ese victimismo de machacarte a ti mismo.

Si a nosotros cuando se cae alguien nos sale ir a ayudarle, ¿cuánto más Cristo va a salir a nuestro encuentro cuando caemos?

Nos acercamos al momento de la Pasión de Cristo, el momento de sus caídas, cuando estaba sin fuerzas y no podía con el peso que se le venía encima. Él caía y se levantaba una y otra vez. Él vivió las caídas para redimirlas, para comprender al ser humano caído. Él no se quedó en el suelo, se volvió a levantar.

Estos días pídele al Señor que te cambie la manera de pensar que la sociedad nos ha enseñado de “cuando uno es malo, se le castiga”. Por eso nos miramos a nosotros mismos cuando caemos: hemos fallado y nos merecemos un castigo; pero Cristo quiere que le mires a Él. Que mires sus caídas, que mires su forma de actuar, que mires cómo se levanta de nuevo.

Vuélvete a Él, Cristo es capaz de levantarte, de devolverte la alegría y comenzar de nuevo. Lo realmente malo no es tanto el caer, sino el quedarse caído. Lo importante no es la caída, sino el levantarse después de ella.

¿Y qué es lo segundo que sale después de ver un tropezón? Reírte. Sí, aunque te hayas hecho un poco de daño, te sale reír.

Hoy el reto del amor es que mires a Cristo en sus caídas y le pidas el don de levantarte como lo hizo Él, de reírte dejando de lado el victimismo para poder disfrutar de nuevo de Él.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor: los hermanos nos ayudan a servir


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

LOS HERMANOS NOS AYUDAN A SERVIR

Nos tocaba encargarnos a Israel y a mí de la cocina porque las demás del Novi tenían que ir al médico por la alergia. La comida era muy fácil y rápida de hacer, así que nos sobró un ratito antes de servirlo a las demás hermanas. Yo iba directa a ponerme a trabajar en mis cosas cuando, de repente, vi a Israel haciendo las camas de Lety, Sión y Joane. ¡Me sorprendió, porque aquel día el Evangelio iba sobre el servicio! “Aquel que quiera ser el primero, que sea el último de todos”. No lo dudé, y me puse a hacer las camas con ella.

Es increíble cómo la Palabra del Señor está viva: en la oración de la mañana le había pedido al Señor situaciones en las que poder servir, y Él me las regaló.

Hoy puede que te sientas tan pequeño que no seas capaz de ver esas situaciones: tienes muchas tareas que hacer, tienes la cabeza en tantas cosas a la vez que no te dejan pensar en los demás. Te centras en lo tuyo, y los demás que se las arreglen. O quizás no sepas ni cómo hacerlo, no sabes cómo acercarte a esa persona por miedo a que no te dé las gracias o que no valore tu tiempo y tu esfuerzo.

Me imagino a los discípulos, caminando cansados después de predicar el Reino de Dios, con ganas sólo de descansar… y cómo aparecía una persona en ese momento con sed de una Palabra, de un milagro en su vida, y seguro que el ver a Jesús, que ni siquiera paraba para descansar, acogiendo con amor a todo el que se les acercaba, les hacía salir de sí mismos e ir con Él a donde fuese.

El Señor muchas veces nos enseña a través de los hermanos: el verles a ellos servir, te hace salir de ti mismo y ayudarles. Cuántas veces se nos presentan situaciones en las que podemos echar una mano, sobre todo en las cosas más sencillas (en las que ni siquiera se ven pero, si nadie las hace, se nota un montón), y no somos capaces de verlas…

Hoy el reto del amor es ayudar a alguien que está sirviendo: poniendo la mesa, echando una mano con la comida, ayudando al que va cargado… ¡no pierdas la oportunidad que te da el Señor para entregarte! Deja que el Señor te muestre esas situaciones.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor: preocupaciones


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

PREOCUPACIONES

Me encargaron diseñar una cosa en el ordenador; tenía un día para terminarlo. Empecé a diseñarlo en un programa normal y, cuando ya lo tenía todo terminado, no se podía guardar: tenía un tamaño tan grande que el programa no tenía capacidad. Llegó la hora del Rosario y no paraba de darle vueltas buscando una solución.

Por la tarde intenté guardarlo en otros formatos… ¡Nada! Pedí ayuda a Israel y dijo que había que diseñarlo en un programa especial. Descargamos el programa, pero justo llegó la hora de Vísperas, así que otra vez al coro.

Por la noche, antes de irme a dormir, me dejaron un ratito para investigar el nuevo programa. Al rato ya me moría de sueño y no conseguía atinar con nada, así que me fui a la cama, pero en mi cabeza no podía parar de intentar buscar una solución, ¡te puedes imaginar lo que me costó dormirme! Al final decidí que me ducharía rapidísimo por la mañana para volver a investigar aunque fuesen sólo 5 minutos.

Así hice, pero… ¡nada! Lo único que conseguí fue no enterarme de nada de la liturgia de la mañana.

En la oración ya me puse seria y le dije al Señor que no podía ser, que estaba más pendiente del programa que de Él. Se lo entregué para que Él buscase una solución: yo ya no le iba a dar más vueltas. Y justo fue en la Eucaristía cuando de repente me vino la solución, ¡y funcionó!

Puede que hoy tú tampoco puedas centrarte en Cristo por un montón de problemas sin solucionar. Se van acumulando y, como decimos aquí, “sin aumento de personal”. Pierdes la paz, y no es que quieras dejar al Señor de lado, es que no queda tiempo para Él. Pensamos que, como no se nos va a aparecer a solucionar el problema, es una pérdida de tiempo.

Pero lo increíble es que Él es la fuente a la que debemos ir, es al primero al que debemos acudir, y no dejarle para el “si me sobra tiempo…” ¿Cuándo cambió la vida de la gente que vivía con Jesús? Cuando se encontraban con Él. La samaritana, por ejemplo. Ella iba a sacar agua, y un judío la estaba distrayendo, estaba abocado a una pérdida de tiempo. Pero ese encuentro le cambió la vida; ella fue a la verdadera fuente. Y pudo encontrar la paz, la alegría, le cambió totalmente la mirada.

Hoy el reto es entregar aquellas cosas que te preocupan al Señor, y pedirle centrarte en Él. Pídele que Él solucione los problemas que se vayan poniendo en tu camino. Te aseguro que Él te va a decir por dónde caminar. ¡Ve a la verdadera fuente! Y no te preocupes si tienes la sensación de que estás perdiendo el tiempo: Cristo ya está moviendo los hilos para ayudarte y darte vida.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor:suelta y déjale a Él


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

SUELTA Y DÉJALE A ÉL

Para el nuevo proyecto que el Señor nos ha puesto, tenemos que limpiar una parte del Noviciado que tiene la función de almacén. Te puedes imaginar la de cosas que había ahí.

Nos pusimos a hacer limpieza a fondo y llegamos a la hora de comer agotadas. Así que quedamos en que por la tarde nos merecíamos una película, para descansar y poder continuar al día siguiente. Sin embargo, justo antes de ir a la siesta, Lety dijo:
-Me acaban de pedir un favor: que hagamos unas cruces para un retiro, así que esta tarde como locas a hacer cruces.

Yo me fui a la siesta repitiendo constantemente: “El Señor bendice la entrega, el Señor bendice la entrega”… ¡pero cómo me costaba renunciar a una tarde libre! Al final se lo entregué al Señor: “Esas personas lo necesitan más que yo”.

Cuando subimos de rezar Nona, nos pusimos a sacar las cruces, el cordón, las bolas… ya había soltado el control de la tarde. Pero, de repente viene Lety y dice:
-Bueno, ¿qué, vemos la peli?

Yo no podía estar más contenta, ¡el Señor sí que bendice la entrega! En el momento en el que había soltado, el Señor me lo regaló. Debimos de entendernos mal, y en realidad el Señor nos tenía preparada una tarde de descanso.

Puede que hoy te pase igual, que te cambien los planes, que estés agotado y te pidan algo más en el trabajo, o en casa, o tu familia, “ayúdame a tender”, “a ver si puedes terminarme esto”… y tú tenías pensando descansar un poco.

Cristo hoy te pide que le dejes a Él actuar. Su vida fue una vida entregada, esa entrega le llevó a amar a las personas con un amor sin límites, “hasta el extremo”, como dice el Evangelista: les lavó los pies, les enseñaba… Ese amor hacia nosotros incluso le llevó a la Cruz, donde entregó lo último que le quedaba: su propia vida. Y me imagino a Jesús muchas veces cansado, agotado de andar de un lado para otro… Seguro que alguna vez hubiese preferido quedarse en casa con María, su madre, con la cena en la mesa y tan a gusto.

Pero Él no dejaba de entregarse, porque a Cristo le hace feliz entregarse a ti. Y Él encontró una bendición en esa entrega: salvar a todos los hombres. La mayor bendición de todas. Por eso, aunque haya veces que cueste, mira a Cristo y pídele entregarte con alegría. Cuando sueltes tus planes, podrás hacer lo que te habían pedido con alegría, o puede que también el Señor te sorprenda con una tarde libre.

Hoy el reto del amor es soltar, soltar eso que tienes planeado y dejar que Cristo te sorprenda. Él no podrá actuar hasta que no sueltes y le dejes entrar en tu libertad.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor: Cristo te espera en la debilidad


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

CRISTO TE ESPERA EN LA DEBILIDAD

Las Jornadas Monásticas son impresionantes, ves al Señor pasar por la vida de las personas, ves muchos milagros. Pero no os podéis imaginar la coordinación que hay que tener aquí dentro para sacarlas adelante.

El fin de semana pasado tuvimos una y, como siempre vamos a última hora, me agobiaba un poco el hecho de que faltasen cosas. Cuando se lo entregué al Señor pude ver cómo cada hermana era importantísima. Me impresionó cómo cada una iba haciendo pequeñas tareas de la Jornada: fotocopiar temas, hacer los rosarios, preparar la liturgia… Yo me imaginaba haciendo todo eso sola y no podría, necesitábamos unas de otras para que todo estuviese a punto. Eso fue trabajo en equipo.

Hay momentos muy fuertes de debilidad en los que te supera el trabajo, te superan los hijos, te supera la muerte de un ser querido. En esos momentos te invito a apoyarte en tus hermanos, en la Iglesia, que es Madre. No estás sola ante el peligro, Cristo siempre está para hacerse fuerte en ti. Es un misterio que el Señor permita algunas situaciones, sin embargo, Él las aprovecha para encontrarse contigo. Es verdad que solemos ir de fuertes por la vida, pero hay situaciones en las que nos sentimos tan débiles que… ¿a qué podemos agarrarnos? En esos momentos, sólo queda Cristo. Es en esos momentos cuando empezamos a contar con los hermanos que Él nos regala.

Deja que Él entre en tu corazón. Cristo te espera en esa debilidad, en cada hermano que va a prestarte su ayuda. Cristo no predicó al mundo solo; contó con sus discípulos. Él era hombre, pero también era Dios, podría haberlo hecho solo perfectamente, sin embargo, no lo hizo… y, si Él no fue de fuerte, se mostró débil y necesitado de hermanos, ¿por qué nosotros nos obcecamos en ir solos por la vida?

Hoy el reto del amor es ir ante un Sagrario y pedirle a Él que sea fuerte en ti. Tú no tienes que serlo. Entrégale eso que te supera. Te aseguro que vas a encontrar mucha paz para que ese acontecimiento no te mate, sino que te haga crecer en confianza. Déjate cuidar por los hermanos, deja que ellos te ayuden en eso a lo que tú sola no llegas.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor:el Sagrario siempre brilla


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

EL SAGRARIO SIEMPRE BRILLA

Una monja de la comunidad suele tener dolores muy fuertes de cabeza que le impiden hacer muchas cosas. El otro día me impresionó porque empezó a enumerar todas esas cosas que le costaban, sin embargo, no se quedó ahí; al terminar, dijo: “Pero el Sagrario siempre brilla. Y cada vez que siento esta debilidad, voy al Sagrario y me vuelve la paz”.

Escuchando a esta hermana, le daba muchísimas gracias al Señor porque Él no nos deja tirados en nuestras debilidades. Él siempre está ahí para levantarnos. Y justo en eso que menos queremos, que eliminaríamos de nuestra historia… Cristo quiere entrar y llenarlo de misericordia. A tu día, tan lleno de preocupaciones, penas y alegrías, quiere darle sentido.

Puede que lo veas todo negro en este tiempo de Cuaresma que la Iglesia nos regala vivir: cenizas, ayuno, abstinencia. Cuarenta días son muchos… ¿luego resucita un domingo, y ya? ¡No! ¡Luego tenemos 50 días de alegría pascual! ¡El Sagrario nunca deja de brillar! “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Si hoy sientes que tu situación personal (con tu familia, en tu trabajo, estudios, con tus amigos o compañeros) va mal, y sientes que no llegas al listón que tú mismo te has puesto, deja que Cristo tome las riendas. ¿Te fías? Pero no repartas el peso entre tú y Él, déjale el control total de tu vida. Pon en sus Manos especialmente aquello que borrarías de ti, porque, hasta que no se lo entregues, no va a poder entrar en esa circunstancia, ni mostrarte su amor en ella.

El Sagrario siempre brilla. Por las referencias que tenemos, solemos pensar que Cristo es igual que nosotros, y es muy habitual que nosotros seamos bastante inconstantes: un día sí que voy a misa; otro día, no; un día me sale rezar; otro día, no… y no podemos entender que Él siempre siempre permanece: Él es “el constante”, el que te ama siempre, el que perdona siempre, el que apuesta por ti siempre.

Hoy no te quedes en el dedo que señala, mira hacia lo que está señalando, hacia Él. Te invito a no quedarte en las oscuridades, en la Cuaresma, sino a mirar más allá, y verás que Él es luz y Resurrección.

Hoy el reto del amor es que acudas a un Sagrario y le pidas la experiencia de Su Amor, que sientas que Cristo está ahí y que brilla más fuerte que nunca para iluminar y dar luz a cada oscuridad de tu corazón.

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor: encuentro personal


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

ENCUENTRO PERSONAL

Tenemos una amiga muy cercana a la Comunidad con la que nos compinchamos para dar una sorpresa a Lety. Ella está pasando por una situación complicada y, desde la distancia, Lety le ayuda para que pueda llevarlo con paz, con alegría y, sobre todo, viendo a Cristo a través de lo que está pasando.

Ella se sentÍa muy agradecida y su mayor deseo era venir aquí, al monasterio, y cargar las pilas para afrontar el siguiente paso con fuerzas. Nos pusimos en marcha e hicimos coincidir todo, pedimos ayuda, todo estaba preparado para el encuentro y, por fin, llegó. Ella se ha sentido descansada nada más entrar: el encontrarse con Lety de nuevo para agradecerle todo, el ver al equipo que está rezando muchísimo por ella…

Al ver todo el recorrido y el esfuerzo que ha tenido que hacer para llegar hasta aquí, me llevaba a pensar que así es Cristo. Él hace todo lo posible por encontrarse contigo, para que se dé el encuentro entre tú y Él.

A veces Cristo tarda años en dar contigo, en encontrarte con el corazón abierto para acogerle, pero no se cansa de ponerse en marcha y, a cada instante, volver a intentarlo. Lo impresionante es que no va a dejar de hacerlo nunca, y lo seguirá haciendo feliz, pues su vida es para eso, para encontrarse contigo únicamente.

Cristo sale otra vez en tu busca, ¿cómo te encontrará? Puede que te encuentre en un momento alegre, en el que te sientes bien contigo, en el que todo está en paz; o puede que te encuentre en un momento en el que te sientes débil, sin fuerzas, sientes que está todo patas arriba… lo importante es que abras tu corazón, que estés abierto al abrazo que Él te quiere dar y a todas las sorpresas que vienen detrás. ¡Cuántas veces nos hemos sorprendido viendo a alguien de la infancia, del anterior trabajo, a algún familiar que vive lejos! Y ese encuentro te da la vida. ¡Así es el encuentro con Él, te llena el corazón!

Hoy el reto del amor es que vayas a ver a alguien a quien hace mucho tiempo que no ves o a alguien a quien le quieres dar las gracias por haberte llevado a Cristo en algún momento de tu vida. Puede que hables mucho por teléfono, por Whatsapp… ¡pero nada como ver a la persona en carne y hueso, ver el brillo en sus ojos, su sonrisa, sus expresiones, poder abrazarla! Hoy lánzate y dale una sorpresa. ¡Te aseguro que la alegría que encontrarás al ver su cara no te la va a quitar nadie!

¡VIVE DE CRISTO!

Reto de amor: abrazos que estrujan


Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

ABRAZOS QUE ESTRUJAN

El otro día tuvimos cocina, y nos encargamos Sión y yo. Nada más llegar, yo le comenté que, si me veía un poco seria, que no se preocupase, que me había levantado con el pie izquierdo ese día, estaba un poco refunfuñona… Ella inmediatamente me preguntó: “¿Y qué necesitas? ¿Distancia… o un abrazo?” Contesté rápidamente: “UN ABRAZO”. Y ella me apretujó de tal manera que se me fue todo el mal humor y pude empezar la cocina con fuerzas.

Cuántas veces tenemos miedo de acercarnos así al Señor, con nuestras pobrezas. Parece que hay que estar perfecto para acudir al Señor, que si estar bien con todo el mundo, que si la lista de propósitos cumplida… Pero en el evangelio no dice en ningún momento: “Se acercó a Jesús una mujer perfecta”, o “Pasaba por allí un hombre que no tenía problemas”. No… a Jesús se acercan los que tienen la mano paralizada, los ciegos, los leprosos, los que sufren por una hija que se está muriendo… ellos son los que no pueden más, los que se sienten solos, los que necesitan de alguien que les salve de esa situación que tienen.

Puede que tú hayas empezado regular el día, y piensas en alejarte lo más posible de la gente y del Señor para no liarla más. Pero se te olvida una cosa: ¡Cristo te ama así como estás! Y así es como quiere que te presentes ante Él, pobre, nada más que con tu mochila llena de enfados, de personas a las que no puedes ver, de esa situación que te hace sufrir. Él se quiere quedar con todo eso, dáselo: entrégale tu mano paralizada, tu ceguera, tu enfermedad, para que Él pueda entrar en ello. Te aseguro que empezarás a sentir que el Señor no se distancia de ti, sino que te abraza con fuerza para vivirlo contigo, para darte esperanza y alegría.

Hoy el reto del amor es que des un abrazo a alguien, e incluso con más razón si le ves un poco serio o con mala cara. Acércate y estrújale con tanto cariño que pueda afrontar el día de otra manera, que pueda sentirse amado y comprendido. Déjale experimentar el amor de Cristo a través de ti.

¡VIVE DE CRISTO!